Zemfira, Kurt Cobain con faldas

Foto de Kommersant

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Tras obtener un gran éxito en 1999 con el lanzamiento de su primer álbum “Zemfira”, la cantante de 35 años nacida en Ufá y de origen bashkirio-tártaro, se posicionó en la cima del rock ruso para no salir de allí nunca más.

Heredera de las grandes bandas rusas como Mummy Trol, Akvarium o Kino, Zemfira se inspiró también en Radiohead y Deep Purple a la hora de componer e interpretar sus canciones. Actualmente, tras trece años de carrera profesional y cinco álbumes de éxito, ha elaborado un estilo muy personal, distinto al del resto de los rockeros contemporáneos. No hay que dejarse engañar por su aspecto masculino y su melena de puercoespín: su potente voz sale de las entrañas y es como si fuera un golpe en el estómago, mientras que las letras son cautivadoras y enigmáticas.

 A través del lirismo, la cantante ha logrado expresar los problemas de toda una generación. Hasta el  punto de aparecer mencionada en un manual escolar de historia en 2004, que en el capítulo llamado “Vida espiritual”, se refiere a ella como la fundadora de una joven cultura musical totalmente inédita.

Adorada por miles de fans, Zemfira, sin embargo, tiene fama de ser un poco huraña, abrupta y muy exigente. No se entiende ni con los productores ni con los periodistas. Prefiere la comunicación virtual a las entrevistas públicas o a las ruedas de prensa y sigue siendo muy reservada.

Ella misma mantiene su página oficial, en la cual comenta los conciertos, el calendario de giras o de grabación. Y contesta las preguntas de sus fans.

¿Podría esperar frente a su casa para ofrecerle flores? Respuesta: “No, gracias, eso me cabrearía. Amo la soledad, aunque haya elegido un oficio público. A menos que él me haya elegido a mí… Estaría muy agradecida si me dejaran tranquila entre los conciertos”. Lo cierto es que los da con regularidad en Moscú, San Petersburgo y otros lugares de Rusia; en estadios o salas más pequeñas.

Tiene prevista una gira europea con doce fechas en Rusia, la República Checa, Bélgica y Alemania. Entretanto, trabaja sin descanso en su próximo álbum.

“Trabajo sin parar”, confiesa a sus admiradores. “Algunas canciones se reescriben dos y tres veces. El problema es que yo misma tengo que hacer muchas. Este será, verdaderamente, un álbum de autor. Toco mucho, grabo, edito. Tengo que controlarlo todo”. Todavía no se ha fijado la fecha de lanzamiento, pero la cantante ha advertido que este será su último disco de larga duración. En el futuro, prevé limitarse al EP (siete u ocho temas).

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