Una gran empresa familiar

Foto de The Galen company

Foto de The Galen company

Estamos acostumbrados a ver que las nuevas tecnologías llegen a Rusia desde Occidente o bien se creen en base a los antiguos centros de investigación soviéticos. Sin embargo, los fundadores de la empresa familiar Galen, en la ciudad de Cheboksari, han conseguido un éxito comercial implantando su tecnología en Occidente.

Valeri Nikoláyev, fundador e inventor principal, y su hijo mayor Evgueni, director comercial, dueños de Galen cuentan a la revista Ogoniok cómo ha sido creada esta empresa única y cuáles son las perspectivas de utilización de composites (basados en una mezcla de polímeros y roca basáltica) en la vida rusa.   

 

Evgueni  Nikoláyev: Siguiendo el consejo de unos conocidos constructores, decidimos dedicarnos a la creación y producción de armazones de composite para la construcción civil e industrial. Lo que ocurre es que en aquel momento en el sector ruso de la construcción fueron implantados nuevos requisitos oficiales relativos a la eficacia energética, según los cuales todas las paredes de hormigón tenían que contar con tres capas para que entre la exterior y la interior cupiera una de aislante térmico. Se necesitaban nuevos enfoques para fijar las capas de esta especie de sándwich, por lo que mi padre propuso utilizar materiales de composite que sustituían al armazón de acero convencional. Finalmente, él mismo diseñó todo el ciclo productivo. Fundamentalmente fabricamos cordones gruesos de materiales sintéticos, e introducimos en la estructura nanopartículas de arcilla dentro de una cámara térmica especial. Con ello, conseguimos producir una barra ligera y muy resistente que más tarde se puede cortar para obtener los perfiles requeridos. Todo parece muy fácil pero es una tecnología que no ha sido capaz de inventar nadie más.

 

Valeri  Nikoláyev: ¿Sabe lo que son los "puentes de frío"? Si uno hace una termografía de cualquier fachada de un edificio construido con bloques de hormigón, verá que sobre el fondo violeta de las paredes frías están diseminados varios puntos calientes color naranja. Son los lugares en los que se sitúan las armaduras de acero, a través de las cuales nuestras casas pierden calor. Sin embargo, el uso de los armazones de composite permite eliminar estos “puentes de calor”, reduciendo las pérdidas en un 30-40 %. Hoy en día pocas personas se acuerdan de ello, pero en los años 60, en la URSS se adoptó un programa para la reducción de la dependencia de los metales. Fue entonces cuando tuvieron lugar las primeras experiencias en la fabricación y utilización de materiales composites basados en la mezcla de polímeros y roca basáltica. Este programa también tenía importancia para la industria espacial: después de haber enviado los vehículos lunares a la Luna, los investigadores soviéticos empezaron a elaborar proyectos de construcción de una base soviética en la Luna. ¿Con qué materiales se construiría?   

 

Evgueni  Nikoláyev: Más del 30% de nuestras ventas son exportaciones al Reino Unido, Oriente Medio y Norte de África. Donde más se valora nuestro material es en el Reino Unido, donde existe un programa de construcción residencial eficiente desde el punto de vista energético. Además, nuestros materiales nanoestructurados ya se han utilizado en la construcción de la carretera internacional Europa - China Occidental en Tatarstán, en un puente en Inglaterra y en las minas de la cuenca carbonífera de Kuzbass. Estuvimos trabajando sin descanso durante tres años para convertirnos en una de las empresas de proyectos recomendadas por el organismo estatal Rosnano. Es un título de gran prestigio que nos facilita muchísimo la cooperación con todas las empresas públicas rusas. Es muy importante porque los composites son los materiales del futuro. En Rusia se producen tan sólo 400 gramos de composite al año por persona. En China, alrededor de un kilo y en Estados Unidos más de ocho kilos. El acero y el aluminio son materiales del siglo pasado, porque incluso los aviones de hoy en día se fabrican con un 90% de composite.   

 

Valeri  Nikoláyev: No sólo estamos desarrollando la producción en Rusia, también lo hacemos en otros países. Por ejemplo, en la India. Intentamos ser flexibles porque no siempre sale muy rentable producir en Rusia y, en ocasiones, no resulta rentable en absoluto. Por ejemplo, nuestros socios indios, siguiendo las normas sanitarias de su país, pueden utilizar productos químicos que aquí están prohibidos. Por ello, es más fácil fabricar los perfiles para el mercado indio directamente en la India. A decir verdad, ya no me parece tan interesante la producción de armazones de plástico y basalto para la construcción. Son cosas que ya he inventado y ahora seguirán desarrollando mis hijos. Me interesan nuevos temas, como el uso de composites en la construcción de carreteras, en la industria energética e incluso en el espacio. ¿O será que los investigadores soviéticos soñaron con la Luna en vano?

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