Luchar por un nuevo país

Foto de RIA Novosti

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Desde que se conociera el resultado de las elecciones el pasado domingo, ha habido protestas de la oposición en Moscú. Se trata de las mayores manifestaciones en la capital desde los años 90.

Llegué empapada a casa. Estaba calada hasta los huesos, llena de barro, con el bolso roto y algún que otro moratón. Pero nunca me había sentido mejor. 

Fui a la marcha de protesta organizada en Chistie Prudi, en Moscú, no en tanto que periodista, sino como ciudadana. Deje puesta mi tarjeta de periodista, decidí hacerlo a pesar de poder meterme en problemas; se trataba de mi voz, no de mi profesión. Parece que el clima ruso está en contra de la democracia; la fría lluvia que caía sobre la multitud reunida en el boulevard hacía que el otrora limpio césped se convirtiera en una piscina de barro. Apilados unos a los otros y empujando cada vez más para dejar hueco a los que venían, pocos parecían preocuparse por las apariencias en la manifestación. 

Las estimaciones varían y se dice que había entre 2.000 y 10.000 personas. Yo diría que vi unos 5.000 o 6.000 brillantes ojos. Era la primera manifestación de esta tamaño que veía en Moscú. Pero lo más importante era el ambiente: la gente se echó a las calles en masa no porque tuvieran esperanza de que el fraude electoral del domingo fuera a rectificarse (ya han desistido en eso), sino como muestra emocional de solidaridad, para mirarse a los ojos unos a los otros y confirmar que independientemente de lo que diga o haga el régimen, ellos van a estar unidos en la oposición.

El aire de unidad estaba en el aire: gritos a favor del cambio, a favor de unas elecciones presidenciales justas, por un futuro sin Putin ni Rusia Unida salían desde el escenario y reverberaban entre la gente. “Evidentemente, no hay necesidad de calmarse. Y lo de pedir unas  nuevas elecciones, las tenemos en marzo, donde podemos demostrar a estos señores exactamente lo que pensamos sobre ellos. Quiero decir con toda la responsabilidad, que en los 90 fracasamos en hacer un uso adecuado de la libertad. Vino desde arriba. Pero en los últimos años se ha formado una verdadera sociedad civil en Rusia, y no va a desaparecer. Lo puedo ver ante mí. Nunca antes se había visto en Moscú este sentimiento de unidad y determinación”, declaró Dmitri Bikov, escritor y autor de unos episodios satíricos llamados el Poeta Ciudadano, a la multitud.

Es discutible si estos esfuerzos de la oposición serán fructíeros. Algunos dicen que nada va a cambiar, mientras que otros lo ven como el principio de la revolución. Creo que la verdad se encuentra en un punto intermedio: nos nos vamos despertar en un nuevo país mañana, pero posiblemente lo hagamos dentro de un año. “Felicito a todos por el resultado de estas elecciones”, declaró Dmitri Kataev, exdiputado de la Duma de Moscú y miembro de Solidaridad, uno de los organizadores de la manifestación. “Los resultados reales demuestran que ya tenemos algo que proteger ante el fruade. Eso es una victoria”.

Parece que el principal objetivo de la protesta era asustar un poco a las autoridades. Si juzgamos por el números de agentes que había en Moscú, parece que el regimen sí que está asustado.

Anna Arutiunova es editora ejecutiva de “Russia Profile”.

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