Verde que te quiero verde

Dibujo de Niyaz Karim

Dibujo de Niyaz Karim

El ayuntamiento de Moscú tiene la intención de realizar un ambicioso plan para transformar los parques y espacios verdes de la ciudad. Algunos de estos cambios ya se han realizado en el parque Gorki de Moscú, uno de los más céntricos amplios de la capital.

Según Alexánder Kuzmin, jefe de Moskoarjitektura, el departamento de arquitectura de Moscú, la capital rusa es una de las ciudades más verdes de Europa. Dentro de sus fronteras hay cerca de 10.000 hectáreas de bosque, sin contar los jardínes ni los bulevares. En total, en la ciudad hay varias decenas de parques y jardínes. Aunque muchos de ellos son invisibles. De hecho, los moscovitas dicen cariñosamente que su ciudad es «de hormigón», aunque a todos les gustaría que fuera «verde», o por lo menos «algo verde».

«¿Has estado en Berlín? Eso es una ciudad verde. Allí hay parques en cada esquina, los pájaros cantan por la mañana y se oyen en cualquier lado. Mientras tanto, ¿qué tenemos nosotros por la mañana? Bocinas de coches», dice Slava, sin distraerse de la mesa de ping-pong en el parque Gorki, situado en el centro de Moscú.

"Rebota mal, ¡maldita sea!”, silba entre dientes, perdiendo la pelota por un lado. “Está recubierta con algo raro. No puedo hacer nada normal".

La transformación del parque Gorki es uno de los objetivos principales del programa «Desarrollo de la industria y el turismo en 2012-2016» del ayuntamiento de Moscú. El alcalde Serguéi Sobianin prometió que para el año 2016 la ciudad se sumergerá en espacios verdes, desaparecerán los grandes vertederos en los parques capitalinos y que la juventud, en vez de montar en peligrosas barracas en la ribera del río Moskva y bañarse en agua sucia, tendrá campos de voleiból, césped, mesas de ping-pong y un programa amplio de recración y entretenimiento. 

Las mesas de ping-pong ya se han instalado, se ha plantado césped y hay una emisora de radio. Promete ser uno de los nuevos espacios de ocio, organizado «a la europea». Así es por ahora: en vez de botellas rotas hay macetas con flores; en vez de chicos de barrio, «modernos». Aquí está la mayor pista de patinaje sobre hielo de Europa, y unidades móviles que separan la basura (dicho sea de paso, no hay ninguna más en Rusia). Las grandes compañías acogieron la reconstrucción con gran interés y se rompieron la cabeza para organizar acciones promocionales en forma de eventos deportivos y culturales: fiestas de Levi's,  diversos festivales con el prefijo de moda, «Eco-», así como una feria del libro, que orgullosamente se llama Bookmarket.

«Diferentes organizaciones ecologistas han trabajado mucho durante la primavera. Por ejemplo, plantamos cinco millones de árboles, el movimiento 'Más basura.¡No!', realizó más de 500 limpiezas en un día. El ecofestival es una oportunidad para invitar a la la gente a que se una a nosotros a través de una exposición de fotografía, un mercado y un concierto», comentó  Tatiana Karguin, secretaria de prensa del movimiento «EKA» en el último ecofestival titulado «The Village».

Aunque por ahora los moscovitas desconfían acerca de la reconstrucción del parque. La noticia de la vuelta de la escultura «Chica con remo» a su lugar original , destruida durante la Segunda Guerra Mundial, provocó una serie de comentarios de descontento en las redes sociales: «Otra imitación en el estilo de Luzhkov (exalcalde de Moscú)...»

A pesar de la desconfianza, el parque cambia constantemente. Desde que el exdirector Serguéi Kapkov comenzara la reconstrucción, los medios de comunicación escriben con invariable entusiasmo y gozo. Ya han desmontado las barracas, y el Parque Gorki ha pasado de ser un viejo «símbolo del poder soviético» a convertirse en un espacio contemporáneo y europeo para el ocio al aire libre.

«Desde abril a octubre de 2011 se han demolido más de 100 instalaciones ilegales, incluyendo barracas, puestos de tiro, kioskos, pabellones... y el mayor arrendatario del parque, la empresa 'Chudo-Grad'», informa con alegría las agencias de noticias. Eliminados las «instalaciones ilegales», se restaura la justicia.

 El corresponsal de Russkii Reporter escribe: «mis sentimientos más cálidos son para el arrendatario criminal de 'Chudo-grad'. Esas 'instalaciones ilegales' figurarán siempre como unas de las más importantes y dulces alegrías de mi infancia. El Luna Park, con sus aburridos tiovivos, no las puede sustituir. No, no discuto la eliminación de ruidosas barracas del centro de la ciudad, es una práctica europea habitual. Pero, personalmente, me entristece esa voluntad incondicional de deshacerse del «parque cultural» de mi niñez». 

El único «dinosaurio» que queda en el Parque Gorki es «Buran»: una reproducción a tamaño natural de la nave espacial Buran BTS — 001.   Desde hace tiempo hay leyendas sobre ella y es como si ya no fuera una réplica sino la propia nave, y además se ha convertido en una atracción. También prometen desmontarla y deshacerce de ella en el río.

« Si se deshacen de 'Buran', no iré a la pista de patinaje, aunque sea la más grande del mundo...», declara apenado Slava.

El pasado 30 de septiembre Serguéi Kapkov fue nombrado jefe del departamento de cultura de  Moscú, y desde entonces se ha dedicado activamente al programa dirigido a la transformación de los parques metropolitanos. Sus planes son grandiosos. Pero sólo en primavera sabremos si ha habido una revolución «verde» en la cultura.

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