Caminante del cielo

He aquí a un caminante del cielo en la vida real, un fotógrafo que arriesga su vida escalando edificios para sacar fotos del mundo que está abajo.

Marat Dupri es un estudiante ruso de diecinueve años que se compró una cámara Canon hace dieciocho meses y de inmediato decidió fotografiar bellos panoramas.

Comenzó trepando a los techos de las casas para tomar vistas espectaculares, pero luego asumió el reto de pasar a mayores alturas. 

Marat logró, junto con sus temerarios amigos y modelos, burlar la guardia de algunas de las estructuras más altas de Moscú para crear imágenes asombrosas y sobrecogedoras.

En las fotografías se puede ver caminar a los jóvenes por el cielo, mientras  se encaraman a elevadas torres o se deslizan por la cornisa de un edificio sin ningún tipo de arnés.

El propio Marat declaró: “Cuando estoy en el techo siento que tengo el mundo a mis pies.Todos mis problemas y preocupaciones se quedan abajo. La altura me da energía. Disfruto los panoramas de mi ciudad. Me llena de entusiasmo para hacer nuevas y excelentes tomas. Siempre me interesó la fotografía y hace un par de años me compré mi primera cámara en condiciones. Quería tratar de tomar las fotos más espectaculares que pudiera, que nadie más hubiera sacado antes. Por eso subí con un amigo al techo de un edificio de treinta y tres pisos. Tenía unos 120 metros de altura. Fuimos directamente a la cornisa y empecé a sacar fotos. Fue tan emocionante que estábamos impacientes por volver a hacerlo. He sacado muchas fotos escurriéndome de la guardia para acceder a las estructuras de forma ilegal. Pero pienso que los riesgos valen la pena para sacar fotografías tan asombrosas.”

En las increíbles instantáneas de Marat se aprecian varios de sus amigos haciendo equilibrio en cornisas a más de cien metros del suelo.

No utilizan arneses de seguridad y podrían caer a tierra en cualquier momento.

En una fotografía aparece un jóven escalando en una de las “siete hermanas de Stalin”, imponentes rascacielos de la capital. Los jóvenes utilizaron escaleras para poder  ascender por el costado del edificio.

En otra se ve a uno de sus amigos a una gran altura al lado de un monumento dedicado a Pedro el Grande.

Incluso sacaron fotografías desde el techo de la torre de Moscú, uno de los edificios más altos de Europa.

Marat explicó: “El edificio tiene 300 metros y fue muy difícil sacar fotos debido al viento. Tuve que inclinarme y tomarlas hacia abajo. Fue la foto más peligrosa que he sacado, fue aterrador. También he sacado fotografías desde una torre de radio de 270 metros de altura que seguía en uso. Me generó un torrente de adrenalina, pero después tuve un fuerte dolor de cabeza durante varios días. Pienso que se debió a la radiación.
De todos modos, valió la pena para sacar fotos tan increíbles.”

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.