La Odisea del Mariinski

Foto de Itar Tass

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El Teatro Mariinski de San Petersburgo, dirigido por el famoso Valeri Gergiev, necesita construir un segundo escenario y reconstruir el antiguo edificio. Varios proyectos arquitectónicos empezaron pero no llegaron a concluir las obras. El gasto ha sido inmenso. En la actualidad, el estudio canadiense Diamond & Schmitt Architects está al cargo de la construcción, que se prevé terminar para otoño de 2012.

Los triunfos del Teatro Mariinski son indiscutibles, aunque  tiene una serie de problemas, sobre todo relacionados con la construcción del segundo escenario y la reconstrucción del antiguo edificio. Estas cuestiones parecen especialmente flagrantes al ver la reciente y solemne inauguración  del Teatro Bolshói. La competencia principal ha resuelto sus problemas de espacio, mientras que el teatro Mariinski lleva casi diez años incapaz de resolver esta espinosa cuestión.


En 2002 se tomó la decisión a nivel federal de construir una nueva sala. El proyecto fue encargado al arquitecto Eric Moss, medalla de oro de la Sociedad de Arquitectos de EE UU. Lamentablemente, ni los clientes, ni el público estaban preparados para aceptar un proyecto tan extravagante. Según exigencias de la administración del teatro, el edificio nuevo y el viejo tenían que estar unidos por un puente que cruzase el canal Kriúkov para poder transportar los decorados. Concretamente, entre los reproches dirigidos al arquitecto estadounidense se encontraba que las distintas alturas de las salas dificultaba el transporte de los decorados. Sin embargo, Moss afirmó que para cumplir con esta condición su proyecto preveía la ubicación del teatro en la dirección contraria a la del resto de los edificios del barrio. Su forma “arrugada” expresaba la idea de la presión que la ciudad ejercía sobre el teatro, aparentemente aplastado entre los edificios. Moss tampoco admitió la acusación de no tener en cuenta las tradiciones arquitectónicas rusas. “La relación con la vanguardia y el constructivismo arquitectónico ruso es un punto clave en nuestro trabajo”, dijo en una entrevista. Además, un teatro “es siempre un acontecimiento dentro de una ciudad, siempre está presente el espíritu de experimentación, es algo inusual”. El proyecto no ha sido valorado en Rusia, pero obtuvo un gran éxito en la Bienal de arquitectura de Venecia, donde fue objeto de arduas discusiones, agrandando así la ya gran fama de su creador.


Tras del fracaso con Eric Moss, se tomó la decisión de organizar un concurso internacional.  En verano de 2003 tuvo lugar un acto solemne en el que se anunció el nombre del ganador. Fue Dominique Perrault, arquitecto franceś que propuso cubrir el edificio con una cúpula dorada futurista. Tras demoler una parte del barrio histórico, incluido el edificio del Mercado Lituano del siglo XVIII y la Casa de la Cultura “Primer Lustro” de época estalinista, se inició la obra. Sin embargo, pronto empezaron los problemas. Cada vez se descubrían más defectos en el proyecto, que iban obstaculizando la realización de la idea de Perrault. En lugar de una cúpula dorada, empezó a hablarse de un foso “dorado”, cavado para construir el segundo edificio. En definitiva, se había gastado una suma de dinero importante sin ningún resultado evidente. Cuando habían pasado cinco años, se supo que el proyecto del arquitecto francés no cumplía la normativa rusa en cuanto a construcción. Aunque muchos creen que la falta de coincidencias se reducía al plano burocrático.


Sea como fuere, se decidió prescindir de los servicios de Perrault y se anunció una licitación para un nuevo proyecto. Para los que no estén al tanto, explicaremos brevemente en qué consiste la diferencia entre una licitación y un concurso: en un concurso lo que se valora es el proyecto, incluso  a veces, se paga a los arquitectos en función de los proyectos presentados. En cambio, en una licitación se valoran los factores financieros, y son los propios candidatos los que pagan por participar.


La cuestión es que una empresa desconocida, KB ViPS, ganó la licitación. Se trataba de la misma que antes había obtenido el encargo de diseñar los cimientos del teatro. Como KB ViPS no es un estudio de arquitectura, participó junto con el estudio canadiense Diamond & Schmitt Architects, que no cuenta con un  historial de edificios especialmente importante, pero sí que ha construido un teatro de la ópera valorado por su acústica: el Four Seasons de Toronto. Precisamente eso fue lo que atrajo la atención Valeri Gergiev, director del teatro Mariinski. Si el proyecto de Moss fue apodado “sacos de basura” y la variante de Perrault, “papel de aluminio arrugado”, la propuesta de los canadienses obtuvo un mote todavía menos sugerente: “el supermercado”.


El fracaso del segundo edificio del teatro Mariinski no es sólo estético. La construcción está  financiada por el presupuesto federal. Durante el tiempo que se desarrollaron las obras  aumentó de 9.000 a 19,100 millones de rublos (de 215 a 455 millones de euros). Si con este dinero se hubiera construido un edificio según el proyecto de algún arquitecto conocido, habría más probabilidades de recuperar la inversión gracias al turismo. Por lo tanto, las pérdidas reales superan con creces los 11.000 millones de rublos (alrededor de 260 millones de euros). Sin embrago, ya no se puede dar marcha atrás.


Se dice que el nuevo edificio se terminará de construir hacia el otoño de 2012. Llegados a este punto se pueden mencionar como positivos los siguientes aspectos. En primer lugar, ya se adivina el final de la obra, de modo que el Teatro Mariinski contará con un segundo edificio, aunque no tan bonito como podría haber sido. En segundo lugar, al igual que con la Ópera de Toronto, los canadienses han sido muy cuidadosos con las características acústicas de la sala. En tercer lugar, no debería haber problemas para instalar decorados de amplias dimensiones y alta tecnología.


Por su parte, en cuanto se abra la nueva sala, el teatro tendrá que pasar por otra difícil prueba: la restauración del edificio antiguo. Sólo queda desearle más suerte de la que ha tenido hasta ahora.

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