Entrevista al director Andréi Konchalovski

El cine que hace Cameron tiene olor a palomitas

El cine que hace Cameron tiene olor a palomitas

Pudo ser pianista, pero su pasión por el cine le ganó el pulso a la música. Andréi Konchalovski (Moscú, 1937), hermano mayor de otro director ruso, Nikita Mijalkov, decidió un día adoptar el apellido de soltera de su madre. Sus comienzos como guionista están ligados a la cinematografía de Andréi Tarkovski. Durante los 80, cuando su cine ya era conocido en Europa, hizo las maletas y se marchó a Hollywood donde cosechó algunos éxitos como El tren del infierno, basada en un guión original de Akira Kurosawa; o Tango y Cash, protagonizada por Silvester Stallone y Kurt Russell. Regresó a Europa tras sufrir una decepción con la gran factoría estadounidense y su manera de entender el cine.

Recientemente, Andréi Konchalovski estuvo en Segovia  acompañado de su esposa, la actriz Julia Visotskaya. El 6º Festival de Cine Europeo Ciudad de Segovia (MUCES) quiso rendirle un homenaje en reconocimiento a su  trabajo cinematográfico. El director de Siberiade,  Los amantes de María o La Casa de los locos, compartió unos minutos con nosotros, charlamos de su cine y de Cascanueces, su última película  que se estrenará en diciembre.

50 años dedicándose al cine. Qué queda de aquel director que empezaba junto a Tarkovski al Konchalovski de hoy.

 

He  cambiado en todo. Somos dos personas distintas. En aquel tiempo, Tarkovski y yo éramos muy jóvenes. Pensábamos que el arte podía cambiar el mundo, ahora creo que no es así. En aquel tiempo, ambos pensábamos que éramos unos genios, hoy sé que tampoco lo soy.

¿Qué le ha hecho cambiar  de opinión?

 

La perspectiva de la muerte te cambia. Lo que antes te parecía algo importante, ahora te importa mucho menos. La idea de la muerte lo relativiza todo.

Cómo era Tarkovski, qué nos puede contar de él.

 

Tarkovski era un pesado. (Ríe) Nos divertíamos mucho. Bueno, él menos. A mí siempre me ha gustado reírme, aunque no tengo sentido del humor. Tarkovski directamente no tenía: sentido del humor. Era un hombre que sufría mucho. Hay un dicho ruso que dice: “los que sufren, viven la vida como un drama; los que piensan, la viven como una comedia”. Prefiero pertenecer a estos últimos.

Hoy nos ha presentado una nueva película, Cascanueces. Animada, en 3D y para un público familiar. Siempre nos sorprende con un nuevo género. Se lo quiere poner difícil a los que estudian su cine.

 

Me gusta probar cosas diferentes.  Todo lo que hago lo considero arte. Pero me considero muy distinto a Tarkovski o a Kurosawa, que siempre hacían películas de un género determinado. Yo prefiero ser como Shakespeare. Sentirme libre. Hacer películas dramáticas, pero también de aventuras, o de acción. 

Ha comentado que huye de las películas que se hacen en Hollywood, las que se ven comiendo palomitas. Pero Cascanueces es una película infantil e inevitablemente, habrá palomitas.

 

Cascanueces no es una película estrictamente para niños, es para verla en familia. No creo que las palomitas ayuden a captar lo que he querido contar. Me preocupa la banalización de la verdad que se respira en nuestro mundo. Cascanueces se puede leer de muchas formas, también como la representación de un totalitarismo con apariencia de democracia real. Yo  lo llamo “rataficación”. Cuando el público vea la película sabrá el por qué.

 

Poco después de La Casa de los locos ambientada en la guerra ruso-chechena, decide marcharse a Hollywood. Era la década de los 80. Coincidió con Scorsese, Coppola, y  también con Kubrick. ¿Qué nos cuenta de aquél Hollywood que ahora no le gusta?

 

Es que ninguno de los directores que usted cita trabajaban para Hollywood. Ellos no eran directores fast-food, no trabajaban para Coca-Cola, ni para Mc Donald’s. Ellos hacían cine. James Cameron por ejemplo, sí que entra en esta categoría de cine que tiene olor a palomitas.

Andréi Konchalovski conoció a Buñuel y trabajó con Tarkovski

Y por qué cree que directores como David Mamet, David Lynch, Woody Allen o Jim Jarmusch, no triunfan en su país.

 

 Ellos hacen cine de autor, cine europeo; películas que se quedan fuera de la cadena de Hollywood. Las cosas en el cine han cambiado mucho. Antes la gente no se preocupaba de cuánto costaba una película. Ahora es lo primero que te preguntan. Entonces si tu película ha costado muchos millones, se supone que es una buena película y tendrá una estupenda taquilla. Esta forma de pensar es un error.

 

¿Por qué le decepcionó Hollywood?

 

Allí los únicos que importaban eran los productores, los directores no teníamos rostro, éramos invisibles. Sí, por eso yo me fui. Había mucho dinero, pero a los directores no se nos consideraban.

 El arte y la taquilla, ¿son siempre enemigos?

 

Pues claro que no. Esto puede suceder en una película, aunque es muy difícil de prever.  Estoy pensando en Slumdog Millionaire. Nadie creía en esa película. Era pequeña, con muy poco presupuesto…Sin embargo es  un buen ejemplo que demuestra qué donde hay arte también puede haber negocio.

Conoce algo del cine español.

 

No suelo ver películas de otros. Tampoco me gusta explicar mis propias películas, porque lo que querido expresar está en ellas. No tengo que decir nada más. Cuando era joven, me interesó el cine de Buñuel. Además lo conocí. Qué tiempos. Un día fui a verlo por la mañana, y lo primero que hizo fue ¡invitarme a vodka!

 

En Rusia tiene una empresa de producción muy potente, a qué proyectos se dedica.

 

Hacemos de todo y para todos los medios, cine, televisión, teatro…Lo importante es cuidar el equipo, y no situarse por encima de nadie. Cuando se monta una obra teatral, el autor es el más importante, no el productor. Pero si Chéjov escribe para el cine, entonces el importante es el director. En esta profesión hay que aprender a ser humilde.

En España se conoce muy poco del cine que se hace en Rusia

 

Allí,  poco a poco el buen cine va resurgiendo. Es un mercado interesante, pero con muchos problemas de financiación y con muy pocas ayudas estatales. Desgraciadamente, el cine no tiene tanto apoyo como en Francia.

Leí en alguna parte que Woody Allen comentó una vez que su Tío Vania, era el mejor Tío Vania que había visto nunca. ¿Por qué no hace más adaptaciones literarias?

 

Sí también recuerdo ese comentario. Si Woody Allen viera la representación que estamos haciendo de Tío Vania en teatro, una comedia aún más excéntrica que la película, estoy convencido de que le iba a gustar aún más.

Usted ha hecho casi de todo en el cine, en el teatro y hasta en la ópera. Director, guionista, productor… En qué papel se siente más cómodo.

 

En el de profesor.

Pues del profesor Konchalovski nos despedimos hasta la próxima. Esperamos que sea pronto.

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