Un dudoso sistema electoral

Recuento de votos en Nizhny Novgorod. Foto de Itar Tass

Recuento de votos en Nizhny Novgorod. Foto de Itar Tass

Rusia cuenta hoy con un sistema electoral en cuya valoración divergen radicalmente los que están en el poder con los activistas por los derechos humanos y la oposición.

El Comité Electoral Central (CEC) define la legislación electoral de Rusia como “una de las mejores del mundo” dado su nivel tecnológico que impide la manipulación de votos.


Sin embargo, las organizaciones de derechos humanos denuncian que, en los últimos diez años, el partido gubernamental, Rusia Unida, ha cambiado la legislación electoral en beneficio propio, acusándoles de suprimir las elecciones directas de los gobernadores y prohibiendo la coalición de partidos durante el periodo electoral. Además, se ha suprimido el voto contra todos y se ha abolido el umbral de votos mínimo necesario para legitimar las elecciones. A estas medidas habría que añadir que el número mínimo de miembros para poder registrarse como partido aumentó de 10.000 a 45.000 (para una población de 142 millones).


En España, por ejemplo, la ley electoral se modificó el pasado enero. Los partidos, federaciones o coaliciones que no obtuvieron representación en las pasadas elecciones, necesitan recabar firmas de, al menos, el 0,1% de los electores inscritos en el censo electoral de la circunscripción por la que desean presentarse.


El partido Equo, de nueva creación, protestó en septiembre ante la Junta Electoral Central porque aún no se habían hecho públicos los requisitos de recogida y presentación de firmas para concurrir a los comicios del 20 de noviembre, lo que en su opinión generaba indefensión jurídica a la formación.

Ha subido el número de miembros para que un partido se presente a unos comicios

Los partidarios de las medidas restrictivas en Rusia señalan que algunas de ellas fueron introducidas conforme a los estándares de las organizaciones europeas de las que forma parte Rusia (OSCE, PACE) y que hoy las elecciones se han vuelto más comprensibles para los votantes. No obstante, los críticos afirman que la Duma Estatal se ha convertido en un órgano que sella las decisiones del Kremlin con los votos de Rusia Unida sin dialogar con el resto de los grupos parlamentarios.


En los últimos años, los partidos creados sin autorización del Kremlin se topan con el Ministerio de Justicia, que se encarga de registrar las agrupaciones políticas.


El presidente, Dmitri Medvédev, que ha admitido que el sistema tiene fallos, ordenó situar la barrera para obtener representación en el 5% de los votos, en lugar del 7% anterior, facilitando una mayor representatividad.
El Comité Electoral Central defiende que no es cierto que el resultado de unas elecciones pueda conocerse de antemano en Rusia. Sin embargo, los críticos tildan las medidas de operaciones puramente cosméticas, mientras que los defensores de las autoridades mantienen que dichos esfuerzos y enmiendas son propios de una “democracia en proceso de consolidación” que dura ya 20 años.

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