Jodorkovski: entre Raskólnikov y Mandela

Jodorkovski cuando era joven

Jodorkovski cuando era joven

Es sin duda el preso más famoso de Rusia. Delincuente para algunos –de hecho, así lo dictaminan tres sentencias judiciales y, por eso, está cumpliendo condena- y héroe para otros, quienes acusan directamente al entonces presidente Vladímir Putin de encarcelar y arruinar a uno de los hombres más ricos e influyentes de la Federación Rusa.

Mijail Borísovich Jodorkovski es el protagonista de “La Rússia de Khodorkovski”, una producción de Batabat dirigida por el periodista Llibert Ferri, que se estrena la madrugada del miércoles al jueves en el espacio “Sense ficció” de Televisió de Catalunya, y en el que el magnate ruso ejerce como hilo conductor de un documental que también repasa las últimas dos décadas de la historia de Rusia.

“Jodorkovski es un producto de su tiempo. Se enriqueció, como otros oligarcas” -según la archifamosa lista Forbes, llegó a tener la fortuna más grande de Rusia-, “pero llega un momento en que empieza a preocuparse por la población civil, por las malas condiciones de vida de sus conciudadanos, por las consecuencias del capitalismo salvaje, y eso le hace atípico, diferente de Abrámovich, Berezovski o Gusinski”, explica Llibert Ferri, quien cuenta con más de 20 años de experiencia periodística en Rusia y Europa del Este.

La reportera Anna Politkóvskaya le calificó como el “Mandela ruso”. El periodista catalán, sin embargo, piensa que, a pesar de las evidentes diferencias de status económico, puede haber similitudes entre ambos, ya que la cárcel “le ha convertido en un héroe”, pero además ha provocado un “gran cambio personal” en el magnate ruso y podría ser que acabara siendo el protagonista de la regeneración política en Rusia, “aunque él mismo lo niega”, aclara. En cualquier caso, Ferri ve en Jodorkovski, más que a un Mandela en versión rusa, a alguno de los personajes de Dostoyevski, con sus claroscuros.

Es este personaje poliédrico el que se trata de retratar en “La Rússia de Khodorkovski” y, para ello, el equipo responsable del reportaje no ha podido entrevistar en persona al propietario de Yukos –su régimen penitenciario no lo permite-, pero sí han hablado con su abogada, su familia y gente que ha seguido su trayectoria, como periodistas o activistas de los derechos humanos.

El documental hace un retrato “humano” y “riguroso” del magnate ruso pasando por diversos episodios, desde su pertenencia al Komsomol (juventudes comunistas) -posición que le permitió beneficiarse de las privatizaciones de la inmediata post Unión Soviética-, pasando por su enriquecimiento, su giro social, su enfrentamiento con Putin y su posterior encarcelamiento.

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