España-Rusia, encuentros y desencuentros

Acto inaugural de las jornadas de la Universidad Pompeu Fabra, presidido por el embajador ruso Alexánder Kuznetsov (segundo por la derecha)

Acto inaugural de las jornadas de la Universidad Pompeu Fabra, presidido por el embajador ruso Alexánder Kuznetsov (segundo por la derecha)

“Todavía hay gente que cree que Nikita es nombre de mujer”. De esta manera expresaba Llibert Ferri el desconocimiento que en su opinión existe en el mundo occidental, pero muy especialmente en España, sobre la realidad rusa. El experimentado periodista, en su intervención en las jornadas “Rusia y Occidente. Viajes culturales y visiones desde España”, hizo un repaso de las relaciones hispano-rusas desde la Guerra Civil española hasta la actualidad desde un punto de vista vivencial.

Las primeras impresiones que recibe Ferri de Rusia estaban marcadas por la “intoxicación ideológica” tanto del franquismo como del estalinismo. “A Rusia se le ve a través de la ideología”, añade. La “banalización” y la “ignorancia” se apoderaron de la sociedad española de la posguerra y todo lo que se conocía de la cultura rusa era el “cartón-piedra” que fabricaba Hollywood, de manera que Alexéi Karamázov era Yul Brynner (nacido, por cierto, en Vladivostok) y Natasha Rostova, Audrey Hepburn.

De su carrera como corresponsal en Rusia, Llibert Ferri destacó la decisión del gobierno español de otorgar una pensión a los “niños de la guerra”, momento que calificó de “verdaderamente conmovedor”, ya que estas personas, como muchos rusos, “han vivido la pérdida de una ideología, en unos años en los que no era fácil tener calefacción cada día”, por lo que recibir 600 euros mensuales era casi un tesoro.

Ferri puso un apunte positivo a su exposición al decir que la llegada de miles de turistas rusos a España o la futura inauguración de la Casa de Rusia en Barcelona son síntomas de que “se están superando barreras históricas”.

Al día siguiente y para concluir las jornadas, el hispanista peterburgués Vsevolod Bagnó y el escritor catalán Rafael Argullol, mantuvieron un pulso dialéctico sobre las culturas rusa y española y su condición de límites de Europa. Bagnó, destacó algunos puntos comunes entre “los dos extremos de la diagonal europea”, como la “similitud de caracteres” que veía Lev Tolstói o incluso la “indudable similitud” que destacaba Miguel de Unamuno en cuanto a la “resignación”, “la religiosidad” o las “idénticas bases económicas” de España y Rusia.

El también miembro de la Academia de Ciencias de Rusia, en una intervención muy documentada, resaltó asimismo el “carácter abierto y a la vez cerrado” de las culturas fronterizas y la “tensión”  que existe tanto en Rusia como en España entre la cultura “cosmopolita” (o europeizante) y la “proteccionista”. Y puso dos ejemplos para ilustrar la influencia de la cultura rusa en la intelectualidad española: Tolstói y Dostoyevski, por un lado, y Andréi Tarkovski, por otro.

Por su parte, Rafael Argullol, con cierto grado de provocación, empezó por desacreditar el “quijotismo” que se atribuye a la sociedad española, puesto que no hay “nada más ajeno a lo metafísico en Europa que España. Nuestro prototipo es Sancho Panza”, espetó.

En su opinión, la influencia de la cultura rusa en España es mínima y, sin bien existen algunos paralelismos –puso como ejemplo la actitud de los intelectuales españoles y rusos frente a la invasión napoleónica-, los “destinos” de uno y otro son “muy diferentes”, ya que Rusia “se convierte para bien o para mal en uno de los símbolos del siglo XX. Nada que ver con España”.

El profesor de Literatura Rusa de la Universidad de Barcelona, Ricard San Vicente, quien también intervino en las jornadas con una ponencia, ahondó en la polémica al sostener que “la atención que la Rusia actual –no hablemos de la soviética- presta a la cultura española es enormemente mayor” que a la inversa.

Amplio apoyo al Año Dual

Las jornadas de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), que inauguró el embajador de Rusia en España, Alexánder Kuznetsov, son el punto final a un amplio programa dedicado al Año Dual. Entre los actos programados, cabe citar un taller de teatro, una conferencia sobre la compañía Los Ballets Rusos, un seminario sobre iconos y ortodoxia o un ciclo de cine sobre literatura rusa. Todo este programa ha sido organizado por el Seminario de Estudios Eslavos del Instituto Universitario de Cultura de la UPF.

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