Ballet ruso en el Liceo barcelonés

Bailarines rusos ensayando en el Liceo. Foto del servicio de prensa

Bailarines rusos ensayando en el Liceo. Foto del servicio de prensa

Los barceloneses aficionados al ballet ruso están de enhorabuena. La cartelera de la capital catalana está viviendo un otoño especialmente intenso en cuanto a la presencia de la danza rusa. Si hace algo más de un mes, el parque de la Ciutadella fue el escenario de una coproducción ruso-catalana de El lago de los cisnes con participación del teatro Mariinski de San Petersburgo (compañía que a final de mes se podrá volver a ver en el Gran Teatre del Liceu) y recientemente se inauguró en el CaixaFòrum una exposición sobre Serguei Diághilev y su compañía, Los ballets rusos, ayer fue el turno del otro gran ballet del país, el Bolshói de Moscú.

El Liceu se vistió de gala para recibir a las primeras figuras del ballet moscovita. Si bien es cierto que la que debía de haber sido la estrella de la noche –Svetlana Zajárova, prima ballerina del Bolshói y de la Scala de Milán- no se desplazó a Barcelona por motivos de salud, el público no quedó decepcionado con “el joven que puede volar”, Iván Vasiliev, bailarín principal del Ballet Bolshói.

Vasiliev está considerado actualmente el mejor bailarín del mundo. Nacido en Vladivostok, ejerció como bailarín principal de la Academia Nacional Bolshói Ballet Theatre de Bielorusia hasta que se incorporó al Bolshói de Moscú. Los críticos consideran que su calidad está a la altura de otros grandes nombres de la escuela rusa y soviética como Nureyev, Barishnikov o Bukhamedov. Destacan su esbeltez, sus cualidades atléticas y su expresividad.

En Barcelona, Vasiliev actuó junto a otras estrellas del Bolshói, como Nina Kaptsova, Ekaterina Krysanova, Olga Kifiak y Jan Vana en la Gala Masterpieces of Classical and Modern Ballet. Ofrecieron un repertorio con piezas de grandes obras de ballet como Revelations, Don Quijote, Espartaco, Tango (N.Galyano), Bourgeois (J.Brel), Crazy (Piazolla), Sheherezade (R.Korsakov), Esmeralda (Pugni) o el Cascanueces (P.Tchaikovski).

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