¿Naufragio en la marina?

Foto de RIA Novosti

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La Corporación Unida de Construcción Naval (OSK, en sus siglas en ruso) ha informado que pretende construir un portaaviones nuclear para el año 2023. Este tipo de barcos no tienen apenas tradición dentro de la marina rusa debido a que en la época soviética se centraban más en la construcción de submarinos. A pesar del entusiasmo que rodea a algunos, hay otros que se muestran escépticos.Tras varios años de debates, las autoridades rusas han tomado la decisión de construir dos grupos aeronavales de combate para las marinas del Océano Pacífico y del Norte. Según la información difundida por el Estado Mayor de la Marina, el primer barco podría estar en el agua en 2023. Esta decisión se inscribe dentro de los planes de crear unas fuerzas armadas que se correspondan con la pretensión de adquirir el estatus de gran potencia. Aunque surge una pregunta, ¿hasta qué punto es ésto realizable actualmente?

En la Corporación Unida de Construcción Naval (OSK, en sus siglas en ruso) señalan que se va a proceder a la construcción de un portaaviones nuclear. La opción diesel quedó descartada ya que se necesitaba  una gran cantidad de combustible que habría que llevar en un “buque-tanque” anexo. La decisión se tomó teniendo en cuenta la experiencia con “Almirante Kuznetsov”, el único crucero portaaviones que existe actualmente dentro de la marina. Varios problemas de combustible no le permiten llevar a cabo sus tareas de guardia en aguas internacionales con normalidad, por lo que el crucero pasa la mayor parte del tiempo en puerto. 

Pero, ¿por qué Rusia no tiene un portaaviones? La respuesta radica en la ideología y en la tecnología militar de la Unión Soviética: el gobierno de la URSS consideraba a los portaaviones como “instrumentos de la agresión de los estados imperialistas hacia la humanidad progresista”. La atención se centraba en la flota submarina que en caso de conflicto podría utilizarse para responder con un golpe nuclear.

 A pesar de ello, en 1982 se construyó en los astilleros de la ciudad ucraniana de Nikoláev el portaaviones “Riga”, que desde el otoño de 1990 se llama “Almirante de la Marina de la Unión Soviética Kuznetsov”. 

Sin embargo, la mayoría de los expertos no considera que sea un un portaaviones moderno. Entre sus defectos destacan las posibilidades del grupo motor de la caldera y la turbina, que son mucho más modestas en comparación con los motores nucleares. También se cuestiona el uso del trampolín de proa para el despegue en vez de catapultas de vapor, y algunas otras características.  

 Un portaaviones es un sistema muy complejo. La construcción de un ejemplar  moderno con un grupo motriz nuclear asciende a unos 4.000 millones de dólares. Los gastos mensuales de mantenimiento, sin tener en cuenta los salarios del personal, superan los 10 millones. ¿Podrá Rusia, a partir de su actual base técnica y militar, diseñar y equipar un barco de estas caractrísticas, sobre todo teniendo en cuenta los problemas con el cumplimiento de los encargos militares del Estado que están surgiendo durante los últimos años?  

 La información respecto al presupuesto de defensa es confusa. Según los datos disponibles, el Ministerio de Defensa cuenta con unos 35.000 millones de dólares anuales y un presupuesto para la producción de armamento algo superior a los 12.000 millones. Si tenemos que gastar anualmente más de 1.000 millones de dólares sólamente en la construcción del portaaviones, los militares que se quedan “en tierra” no recibirán casi nada. 

Además, hay que tener en cuenta que el barco no solo tiene que ser construido, sino también  equipado. Un portaaviones moderno transporta alrededor de 90 aviones. Al mismo tiempo, está previsto que el futuro portaaviones sea la base para un nuevo avión que sustituirá al SU-33, un aparato de quinta generación con despegue y aterrizaje horizontal clásico. Pero este nuevo aparato aún tiene que ser diseñado, producido, probado durante un largo período de tiempo y sólo después de todo este proceso, podrá ser utilizado por el ejército. 

También están los elementos de apoyo. La práctica mundial prevé que los portaaviones actúen dentro de grupos aeronavales de combate. En un grupo así, junto al gigante multifuncional actúan hasta seis barcos más formando un convoy de guerra, en el que se pueden encontrar dos cruceros de misiles dirigibles, un destructor de misiles dirigibles y dos o tres destructores o fragatas de guerra antisubmarina. 

La dirección de la Marina de Guerra afirma que en el momento de la utilización del primer portaaviones se tendrán que haber creado los convoyes para cada uno de los barcos. Estos grupos estarán compuestos por cruceros de misiles, destructores, submarinos multifuncionales, fragatas, corbetas, buques de desembarque y de abastecimiento, incluyendo rompehielos, lo que en total supone alrededor de quince barcos por convoy.

En la OSK informan que la construcción de las nuevas fragatas y corbetas ya se ha iniciado, y que están diseñando el destructor y los proyectos de restauración de los cruceros de misiles que llevan casi veinte años parados en el puerto. 

Lo cierto es que son planes bonitos. Sin embargo, lo que se puede constatar es que en la actualidad ninguno de los tres programas de armamento de la Rusia post soviética se ha llevado a cabo, ni tan siquiera en un 50%.Andréi Kisliakov es observador político-militar de RIA Novosti

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