La modernización ignorante

Foto de RIA Novosti

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El gobierno acaba de aprobar un plan para estimular la formación de jóvenes en prestigiosas universidades extranjeras y que posteriormente se reincorporen a la vida del país. El proyecto tiene amplias similitudes con los programas que se han desarrallado con éxito en diferentes países de Asia. El objetivo final es aumentar la productivad, que actualmente presenta unos índices muy bajos, y acelerar la modernización.

Las autoridades rusas han aprobado un programa estatal que pretende hacer regresar al país a los ciudadanos rusos que hayan estudiado en las mejores universidades extranjeras. El objetivo es contratar en cinco años 10.000 rusos formados en las universidades más prestigiosas del mundo para trabajar en la administración, en las empresas de alta tecnología y en las universidades.

“El proyecto se basa, en muchos aspectos, en la experiencia de China, India, Singapur y otros países, donde los ciudadanos que volvieron del exterior ayudaron a modernizar el país y a integrarlo en la economía global”, se dice en la presentación del programa. Durante los últimos 30 años, más de un millón y medio de chinos se han formado en el extranjero. El 14% de los ministros, el 78% de los rectores universitarios o el 72% de los directores de los principales centros de investigación y laboratorios del país asiático estudiaron en las universidades más prestigiosas del mundo. Su aporte es clave para que China sea hoy uno de los países líderes en el mundo.

Esquemáticamente, el programa ruso consiste en lo siguiente: el Estado ayuda al estudiante a obtener un crédito de estudios barato para irse a estudiar fuera. El gobierno solo pagaría la deuda cuando el estudiante terminara sus estudios y volviera a su pais. En este momento, existen dos opciones: si el joven opta por trabajar en la administración pública o en una empresa estatal, el Estado reembolsa la cuantía total del crédito; en caso de que el estudiante decida trabajar en una empresa privada el gobierno devuelve la mitad del crédito. Finalmente, si el universitario decide quedarse en el extranjero tendría que pagar al banco la totalidad de la deuda.

El programa llamado “Formación global para los rusos” fue elaborado según una iniciativa de antiguos universitarios de Harvard. La Agencia Estatal de Iniciativas Estratégicas (ASI, en sus siglas en ruso), dedicada a la realización del programa, elaboró un listado de las especialidades necesarias para el desarrollo del país y otro con las cincuenta universidades más prestigiosas del mundo con las que el gobierno estaría dispuesto a colaborar. La misma agencia tiene intención de ayudar a los rusos a entrar en estas universidades internacionales y a seguir sus pasos durante la carrera.

Tal y como se indica en la página web del programa, inicialmente se preveía que entre 10.000 y 30.000 estudiantes viajaran anualmente a estudiar fuera, lo cual supondría para el presupuesto público unos 15.000 millones de rublos (alrededor del 1% de los gastos relacionados con la educación). Posteriormente se decidió realizar una prueba de este modelo de enseñanza. El 1 de noviembre, Andréi Fursenko, ministro de educación, precisó que en la etapa inicial contaría con un gasto de 216 millones de rublos (7,2 millones de dólares).

Con la aprobación del programa de formación global para los rusos, el gobierno ha dado un paso que le agradecerá toda una generación de ciudadanos. “El principal obstáculo para la modernización de Rusia consiste en una importante falta de profesionales que posean conocimientos y dominen las tecnologías de gestión, ingeniería o ciencias humanas, lo que conduce a una baja productividad en el trabajo, siendo ésta del 26% en comparación con los países líderes”, se afirma en la página web. Según la presentación del programa, en la actualidad de los 1.228 altos cargos existentes en Rusia, solo tres funcionarios son doctores en universidades occidentales y ni uno sólo en economia. Tal y como ha afirmado Putin, “la realización del programa tiene como objetivo cuadruplicar la productividad del trabajo en los principales sectores de la economía hacia el año 2020”.

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