A vueltas con Nikita

Foto de kinopoisk.ru

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La elección de la película de Nikita Mijalkov, “Quemado por el sol 2: la ciudadela”, como candidata a los Oscar ha levantado una gran polémica en Rusia. Su figura es criticada por muchos y se afirma que la candidatura responde a criterios que no son estrictamente cinematográficos debido a que el largometraje no ha obtenido ni el respaldo del público ni de la crítica. En cualquier caso, Mijalkov es el director ruso que mayor éxito ha obtenido en la Academia estadounidense.

Últimamente, parece estar de moda en Rusia criticar a Nikita Mijalkov, ¿y quién puede culpar a quienes lo hacen? Cuando el Comité del Oscar de Rusia decidió designar “Quemado por el sol 2: la ciudadela”, de Mijalkov, a finales de septiembre como la candidata a la categoría de Mejor Película Extranjera, el furor resultante fue imparable.

Esta controversia es la continuación de la que el propio Mijalkov desató con un  manifiesto conservador de diez mil palabras titulado “Derecho y verdad” en octubre del año pasado. Además, está el episodio de la “migalka”(sirena de seguridad de color azul), que el director utilizó ilegalmente para eludir los atascos en la capital y fue captado por numerosos teléfonos moviles mientras serpenteaba a los coches por Moscú. En definitiva, Mijalkov se ha convertido en una figura polémica, centro de muchas protestas en las que confluyen la situación política, la sociedad y la cultura.

“Quemado por el sol 2: La ciudadela”, estrenada en mayo, unas semanas antes del episodio de la sirena azul, se transformó en la película más criticada en Rusia desde la aparición en mayo del año anterior de “Quemado por el sol 2: El éxodo”. Ambas películas costaron más de 50 millones de dólares y recaudaron menos de 10 millones. Los críticos condenaron ambas y el público las ignoró. La mayoría las interpretó  como intentos descarados de aprovechar el renovado interés por la Segunda Guerra Mundial en Rusia y de impulsar el patriotismo.



La decisión de elegir este largometraje como candidata rusa al Oscar huele a egoísmo y nepotismo, dos atributos que, irónicamente, Mijalkov denuncia en su manifiesto. Por otra parte, el director es parte del comité del Oscar y presenta su propia película. En un año en que “Elena”, de Andréi Zviáguintsev, ha obtenido  premio especial del jurado en Cannes y “Fausto”, de Alexánder Sokúrov, ha conseguido el León de Oro en Venecia, al comité no le faltaban buenas candidatas para elegir la película que podría llegar a integrar la selección para la Academia estadounidense. Los medios rusos coincidieron en su mayor parte en señalar que la elección del frustrante filme de Mijalkov significaba que el amiguismo reinante en la política rusa se había extendido también al ámbito cultural. Dado que Mijalkov no oculta su admiración por Vladímir Putin, la acusación suena convincente.

 Cuando el comité eligió a  Vladímir Menshov como presidente, este director fue ganador de un Oscar por “Moscú no cree en las lágrimas”, rompió con la tradición y habló en público. Sostuvo que no era del todo correcto que un miembro del comité impulsara su propia película y que el filme había sido un fracaso comercial y de crítica, por lo que le pidió a Mijalkov que lo reconsiderara. Incluso el hermano de Mijalkov, Andréi Konchalovski, se pronunció contra de la decisión y declaró que no tenía sentido presentar la segunda parte, también agregó que hace tres años él había abandonado el comité del Oscar porque éste no era capaz de tomar buenas decisiones.

 “La historia del cine está llena de segundas partes muy inferiores a las primeras, pero rara vez se ha realizado una secuela tan contraria al espíritu de la película que la originó como 'Quemado por el sol 2: El éxodo”, escribió Leslie Felperin en la revista Variety. “Dado que 'El éxodo', la más cara de las películas rusas postsoviéticas, fracasó en su país cuando se estrenó en mayo, es improbable que el público extranjero la disfrute.”

Fotograma de la pelicula de Mijalkov, "Quemado por el sol 2: la ciudadela". Foto de Kinopoisk.ru 

 En cualquier caso hay que reconocer que la polémica tiene bastante relación con el odio que muchos sienten por un director que ventila sus opiniones personales y políticas de una forma tan abierta. Intentemos analizar fríamente por qué se seleccionó una película de Nikita Mijalkov. “Sol ardiente 2: La ciudadela” es el quinto largometraje de Mijalkov que se presenta a la Academia. Los antecedentes del director son impresionantes: “Urga, el territorio del amor”,llegó a la lista final de los Oscar en 1992; “Quemado por el sol” obtuvo la preciada estatuilla en 1994; la epopeya titualada “El barbero de Siberia”, fue descalificada en 1998 porque aparentemente la copia no llegó a tiempo; “12”, llegó a ser nominada por la Academia estadounidente en 2007. Por lo tanto, las películas de Mijalkov han tenido más éxito que todos los filmes rusos juntos presentados desde 1992: “Prisionero de las montañas” (1996), de Serguéi Bodrov, y “El ladrón” (1997), de Pável Chujrai, fueron los únicos finalistas. Si se tiene en cuenta este hecho, que no admite comparación en el cine ruso, la presentación de una de sus películas a la Academia resulta su lógica, por mucho que todos critiquen duramente la película.

 La decisión refleja la discusión existente respecto al tipo de película que debe elegirse. Las presentaciones de los últimos diez años han alternado entre películas artísticas más tradicionales, que la mayor parte de los espectadores extranjeros interpretan como  “rusas”, y éxitos populares que combinan efectos y técnicas hollywoodenses con temas “rusos”. “El regreso” (2003), de Zvyaguintsev; “El italiano” (2005), de Andréi Kravchuk; y “La rusalca” (2008), de Anna Melikián, eran películas artísticas, éxitos de crítica que no recaudaron mucho de taquilla. Ninguna llegó a la lista final. Mientras que “Vigilancia nocturna” (2004), de Timur Bekmambétov, y “Novena Compañía” (2005), de Fiódor Bondarchuk, son ejemplos de nuevos éxitos  rusos que han tenido un buen desempeño en los cines al tiempo que obtenían el elogio de la crítica. Esas películas tampoco llegaron a la reducida lista de la Academia. El año pasado, el comité del Oscar eligió “El borde”, de Alexéi Uchitel, que transcurre en los campos especiales del sistema estalinista de posguerra. “Uchitel”, que ya era conocido por películas artísticas como “El diario de su esposa” (2000), seleccionada por el comité ruso, declaró abiertamente que había hecho “El borde” como si se tratase de un éxito de Hollywood. Si bien no llegó a estar presente entre las cinco finalistas de la noche del Oscar, fue finalista para el Golden Globe. Por su parte, “12”, de Mijalkov, basada en “Doce hombres sin piedad”, de Sidney Lumet, fue la última película rusa que llegó a ser nominada por la Academia y fue un éxito comercial con aire artístico.

Si bien muchos en la comunidad cinematográfica rusa piensan que la Academia estadounidense quiere ver filmes extranjeros de estilo hollywoodense, todo indica que cuanto más artística y “extranjera” sea una película, más posibilidades tiene de ser seleccionada. Las tres películas de Mijalkov que fueron finalistas respondían a lo que muchos consideran que debe ser un “filme extranjero ruso”, es decir,  deliberadamente lento y filosófico. Aunque podría decirse lo mismo de muchas películas que no llegaron hasta la final. La Academia seleccionará nueve filmes para una lista reducida y las anunciará una semana antes de que se den a conocer otras nominaciones al Oscar. Por último, independientemente de las causas por las que el comité ha presentado la película, bien sea por una cuestión de amiguismo o debido a los antecedentes de Mijalkov o por la convicción de que por ser un largometraje lleno de efectos especiales del tipo hollywodiense, es evidente que ha tomado una mala decisión.

En las últimas semanas, el Huffington Post informó que Menshov aún no había recibido respuesta de Mijalkov y agregó que lo más probable sería que los votantes de la Academia ignoraran la secuela.

En un artículo que difundió Hollywood Reporter, Kirk Honeycutt, de Associated Press, fue más benévolo que la mayoría y sugirió que la película no era tan mala como piensan los críticos rusos. De todos modos, hay pocas esperanzas de que Mijalkov vuelva a concitar la atención internacional que alguna vez despertó.

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