Partidos fantasmas

El Partido de los Piratas. Foto de Itar Tass

El Partido de los Piratas. Foto de Itar Tass

Lo que más se ha engendrado son diversas asociaciones de tendencia comunista. Lo común en su actividad es la crítica al PCR, el partido comunista parlamentario. ”Este partido ha dejado hoy de ser comunista, es un servidor del poder, se alinea abiertamente con las recomendaciones y las exigencias del Kremlin”, dice Mijaíl Mashkovtsev, vicepresidente del comité central del Partido de los Comunistas de San Petersburgo y la Región de Leningrado.

Ahora estos comunistas informales se han acallado un poco, pero hasta hace poco los citaban con frecuencia sólidos medios de difusión, en particular la radio “Libertad” (una antigua emisora privada financiada por el congreso norteamericano). En 2008 enviaron una iracunda carta a “la perdida hija de la desgraciada Ucrania y desertora del mundo eslavo” Olga Kurilenko, que “acordó vergonzosamente interpretar la amante del enemigo del pueblo soviético, espía y asesino, el sangriento James Bond” en “Quantum of Solace”.

La actriz Olga Kurilenko. Foto de Itar Tass

Luego ellos anunciaron la restauración del poder soviético en dos aldeas estonias. “Sin embargo, ahí mismo sobre la nueva Estonia soviética se cernió una amenaza mortal”, informaron alarmados los comunistas leningradenses y marcharon a defender el “poder popular” en el territorio de la Unión Europea y la OTAN. A propósito, a los periodistas no les costó demasiado trabajo aclarar que las “aldeas rebeldes” se encontraban dentro de los límites de Rusia.

La creatividad de las masas, se entiende, no se limita tan sólo a la elaboración de una ideología política. Ella encierra muchas ideas puramente cotidianas. Por ejemplo el periodista moscovita Evgueni Arsiujin resolvió crear el Partido de los enemigos del trabajo físico. Con rapidez encontró muchos correligionarios en el salón de fumar de la redacción de “Izvestia”, el diario donde entonces trabajaba. Hasta la formación de los órganos dirigentes y la registración del partido todavía no llegaron. Por lo visto, la gente que desea fundar ese partido son enemigos conceptuales no sólo del trabajo físico, sino de cualquier otro.

Las mujeres adultas, más amantes del trabajo, residentes en una de las ciudades aledañas a Moscú consiguieron crear el Partido de los enemigos de los bancos de plaza. Esta organización exige de la alcaldía retirar ese mobiliario de los patios internos de los edificios y de las plazoletas de juegos infantiles. Las viejas hace rato que no tienen allí lugar, todos los bancos están ocupados por la juventud bebedora de cerveza.

De entre similares organizaciones informales, la que más avanzó sea quizá el Partido Pirata de Rusia. Esta organización, como sus semejantes en otros países, se pronuncia por la reforma del derecho autoral y de patente, incluyendo la legalización del intercambio no comercial de correo electrónico. El Ministerio de Justicia de Rusia rechazó el registro de este partido por cuanto “la piratería, en correspondencia con la legislación vigente, es un hecho criminal”.

El registro del Partido de los Piratas fue rechazado por el Ministerio de Justicia de Rusia. Foto de Itar Tass.

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