El mapa de la transición

Foto de Itar Tass

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La baja por lesión de sus dos mejores raquetas puede servir de excusa, pero no de consuelo. Para Rusia, campeona en 4 de las últimas 8 ediciones, perder contra la República Checa la final de la Fed Cup (equivalente femenino de la Copa Davis), con el agravante de jugar como local, en Moscú, es doloroso bajo cualquier circunstancia. La excusa de las bajas no exime de una reflexión más profunda: la retirada de dos referentes de la pasada década (Deméntieva y Myskina) y de dos jóvenes talentos de forma prematura (Safina y Chakvetadze) ha mermado significativamente y en poco tiempo el otrora infinito arsenal del tenis femenino ruso, dejando a la renacida Sharapova como único faro de toda una generación.

La siberiana (nº 4 del ránking mundial) no pudo disputar la final por lesión, igual que Vera Zvonareva (nº7), baja de última hora. En su lugar, la veterana Kuznetsova y la nobel Pavlyuchenkova cumplieron en los individuales ante la número dos checa, Safarova, pero nada pudieron hacer ante la sensación del momento en el tenis femenino mundial, Petra Kvitova, que se adjudicó sus dos partidos con relativa comodidad. 2-2, la final se decidiría en el doble. El capitán ruso, el veterano  y reconocido Shamil Tarpischev, se puso en manos de la bella María Kirilenko y de la especialista Elena Vesnina, que no dieron la talla ante la grandeza de la cita y cayeron en dos sets sin apenas oponer resistencia. La Fed Cup viaja a la República Checa por primera vez desde que se separó de Eslovaquia (1993).

Hace dos años y medio del último título ruso de Grand Slam (Kuznetsova en la tierra batida de París en julio de 2009) y tres de la última FedCup (en 2008, avasallando 4-0 a España en Madrid).  No es que sea una sequía precisamente grave, ya la quisieran para sí la mayoría, pero apunta el ocaso de una década prodigiosa (2000/2010), en la que Rusia dominó el tenis mundial, con permiso de las hermanas Williams y de las belgas Henin/Clijsters. Aquel periodo dorado da paso ahora a un cambio generacional. Este vendría a ser el mapa de la transición…

Las que se retiraron:

Elena Deméntieva. Moscú, 1981. Ganó el oro olímpico en Pekín’08 y 16 títulos WTA. No se bajó del top-20 del ránking mundial durante más de una década.  Anunció su retirada en octubre de 2010, a los 29 años, siendo aún nº9 del ránking.

Anastasia Myskina. Moscú 1981. La primera rusa en ganar Roland Garros (2004), derrotando en la final precisamente a Dementieva. Alcanzó el nº2 del ránking mundial. En 2007 anuncia un retiro indefinido por problemas físicos y en 2008 da a luz a su primer hijo. Nunca volvió al circuito.

Las que se retiraron antes de tiempo.

Dinara Safina. Moscú, 1986. Hermana del también tenista Marat. Se retiró oficialmente en octubre de este año, con sólo 25 años, por una lesión crónica de espalda. Nº 1 del ránking mundial entre abril y octubre de 2009. Plata olímpica en Pekín. Perdió las 3 finales de Grand Slam que disputó.

AnnaChakvetadze. Moscú, 1987. Aunque no está oficialmente retirada, la damos por perdida para la competición de élite. De ascendencia georgiana, 8 títulos WTA la contemplan. Su carrera padeció un inexorable deterioro desde que en 2007 llegase el nº5 del ránking mundial. En diciembre de aquel año sufrió un robo con violencia en su propio domicilio y desde entonces no levanta cabeza. Hoy ocupa el puesto 224 del ránking y divide su tiempo con la política: se presenta a las próximas elecciones por el partido Causa Justa.

Las que siguen.

María Sharápova. Nyagan, 1987. Tras las retiradas de las ilustres mencionadas anteriormente, pesa sobre sus hombros el liderazgo del tenis ruso. Es la deportista más famosa del país en la última década, a pesar de que reside en EEUU desde los 8 años. Veterana y laureada pese a su juventud (24), ya ha ganado 3 de los 4 Grand Slam (sólo le falta Roland Garros).

Svetlana Kuznetsova. San Petesburgo, 1985. Su entrenadora y mentora es la española Arantxa Sánchez Vicario. Dos títulos de Grand Slam a sus espaldas: el US Open del 2004 (con apenas 19 primaveras) y el Roland Garros de 2009. En ese año alcanzó su mejor posición en el ránking mundial, nº2. Una fija en los compromisos del equipo nacional.

Vera Zvonareva. Moscú, 1984. Hija de dos leyendas del hockey hielo ruso (Igor y Nataliya). Subió al nº 2 del ránking mundial hace ahora justo un año; 12 títulos WTA y dos finales de Grand Slam decoran su currículum.

Nadia Petrova. Moscú, 1982. En el ocaso de su trayectoria a sus casi 30 años, alcanzó el nº 3 del ránking en 2006 y ganó 10 títulos. Destacada carrera como doblista, con 18 victorias.

 

Las que vendrán. Rusia es el país con más tenistas en el top-100 del ránking WTA, con 12, de las que sólo tres cuentan más de 25 primaveras. Por destacar dos:

Anastasia Pavlyuchenkova. Samara, 1991. La única rusa  que sale reforzada de la FedCup, tras ganar bajo presión (si perdía se terminaba la final) y pese a su juventud el punto que igualaba la final (2-2). Actual nº 15 del ránking mundial y 3 títulos WTA la convierten en una de las grandes esperanzas del tenis ruso a sus 20 años.

María Kirilenko. Moscú, 1987. Principal decepción de la selección en la reciente final de la FedCup, perdiendo claramente sus dos partidos (individual y el doble). Nº 27 del ránking, suma ya 5 títulos WTA. Su belleza la convierte en la principal competidora de Sharapova por los focos fuera de la pista…

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