El Prado, a orillas del Nevá

Charo Otegui, presidenta de Acción Cultural Española, Plácido Arango, Presidente del Real Patronato del Museo Nacional del Prado, Francisco González, Presidente de la Fundación BBVA y Miguel Zugaza, Director del Museo Nacional del Prado presencian el

Charo Otegui, presidenta de Acción Cultural Española, Plácido Arango, Presidente del Real Patronato del Museo Nacional del Prado, Francisco González, Presidente de la Fundación BBVA y Miguel Zugaza, Director del Museo Nacional del Prado presencian el

Son las dos pinacotecas más importantes del mundo. Las dos nacieron de las colecciones privadas de los mandatarios de grandes imperios. Ambas pasaron por el trance de trasladar sus tesoros a zona segura a causa de las guerras. Las joyas del Prado batieron todos récords de visitantes en San Petersburgo. Ahora, es el turno del Hermitage.

Los camiones que han transportado las casi ciento ochenta obras de las tripas del Hermitage a Madrid cruzaron Europa en cinco días. A falta de quince de la inauguración oficial, «Tesoros del Hermitage» inició su cuenta atrás con la colocación simbólica de las dos últimas obras del itinerario propuesto por el comisario de la exposición y director del Hermitage, Mikhail Piotrovsky: «La conversación» (1909-1912) de Henri Matisse y «Composición VI» (1913) de Vasili Kandinski. Son las últimas obras de un recorrido expositivo que abarca desde el oro de los escitas del siglo IV a.C. al «Cuadrado negro» de Malévich.

A principios de febrero de este año se firmó el acuerdo bilateral para la celebración de dos macroexposiciones en el marco del Año dual España-Rusia. La primera, «El Prado en el Hermitage», llevó hasta el corazón de la ciudad creada por Pedro I un conjunto de 66 pinturas que ponían de manifiesto la gran riqueza de los fondos españoles: Rubens, Murillo o El Greco. La exposición superó los 630.000 visitantes en sólo tres meses. «Hay mucho interés en Rusia por el Prado, y por esa razón se ha traído la exposición en estas fechas», explicó en la inauguración Miguel Zugaza, director de la pinacoteca madrileña. De esta forma se buscaba un público mayoritariamente ruso. Ahora le tocaba al Hermitage recoger el guante.

Fotos de Ferran Mateo


Pedro el Grande encendió la fiebre coleccionista que se transmitió a su línea de sucesión. El testigo lo recogió Catalina II, que inició una serie de compras masivas de colecciones europeas. No es de extrañar que sólo el comedor principal del Palacio de Invierno estuviera decorado con 92 cuadros. Y así hasta los tres millones de piezas en la actualidad, entre adquisiciones y nacionalizaciones del periodo soviético. Precisamente uno de los grandes atractivos del Hermitage es su sede, compuesta por seis edificios a orillas del Nevá que son el perfil más conocido de la ciudad.

«Tesoros del Hermitage» convertirá las salas de exposiciones temporales de la ampliación del Prado en un pequeño Palacio de Invierno y brindará al público no sólo la riqueza de sus colecciones sino también la historia del propio museo. Para ello la muestra contextualiza la institución con los retratos de los emperadores Pedro I, Catalina II y Nicolás I, que convirtió el Hermitage en Museo Imperial siguiendo la tendencia europea en 1852. A los personajes históricos responsables del nacimiento del museo, la exposición también saluda al visitante con trece óleos con el Hermitage y San Petersburgo como protagonistas, e incluso una selección de muebles y trajes de corte.

De las obras maestras que viajan a Madrid destacan el «San Sebastián» de Tiziano, el «Tañedor de Laúd» de Caravaggio, el «San Sebastián» de Ribera y el «Almuerzo» de Velázquez. Uno de los puntos fuertes de los fondos peterburgueses, Rembrandt, estará representado con «Retrato de un estudioso» y «Caída de Haman». Otros de sus buques insignias, los impresionistas y posimpresionistas, estarán representados por Monet, Cézanne, Renoir, Gauguin y Matisse. El malagueño universal, Picasso, estará presente con cuatro lienzos, «Mujer sentada» y «Bebedora de absenta», entre ellos. Y de la rica colección de dibujos, obras de Durero, Rubens, Watteau e Ingres.

El público del Prado tendrá también la ocasión de descubrir las vastas colecciones arqueológicas del Hermitage: obras de joyería siberiana de las colecciones de Pedro el Grande, la espada decorada con rubíes y diamantes del zar regalo del embajador indio en el siglo XVIII, así como la rica orfebrería china de los siglos XVII-XVIII. Todo ello hace de «Tesoros del Hermitage» la selección más importante y numerosa de obras que ha viajado fuera del museo ruso.

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«Tesoros del Hermitage» en el museo del Prado.

Del 8 de noviembre de 2011 al 25 de marzo de 2012.

Mikhail Piotrovsky, comisario y director del Museo del Hermitage.

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