Todo va a ir bien

La banda DaNuChe. Foto de Olga Rostoskaya

La banda DaNuChe. Foto de Olga Rostoskaya

Hay canciones que te arrancan una sonrisa. En cualquier circunstancia. Las escuchas y los problemas se alejan, quedan ocultos tras la pared de la música. Cuando hace unas semanas acabé, una vez más, en el departamento de policía de Presnensky, escuché por los auriculares (ignoro por qué no me los quitaron) la canción “Todo va a ir bien”. En aquel momento no sabía que sus autores eran el grupo musical DaNu4e, pues me había limitado a birlársela a alguien de una lista de reproducción. Pero yo ya sonreía de oreja a oreja. Eso, a todas luces, enojaba al barrigudo policía, que me dijo con el semblante muy serio: «Deja de escuchar a esos punks, estamos en una comisaría de policía». Con el apelativo de punks, el policía se refería a todos los que no cantan canción ligera rusa.

«¿Sabíais que las ovejas pueden reconocerse en las fotografías?», así comenzó el concierto de DaNu4e, ofrecido con motivo del Día del Conocimiento (1º de septiembre). El grupo, integrado desde sus orígenes por tres chicos –un músico y dos actores del Instituto de Cinematografía de Rusia-, luce un aspecto que, a decir verdad, en absoluto se corresponde al de unos punks.

¿Quién se inventó el nombre DaNu4e y qué significa?

Vadim: Antes de que llegara nuestra actual directora Vika, hubo un tipo que se interesó por nosotros. Quería ser nuestro productor. Después de hacerle escuchar seis veces seguidas la misma canción, nos dijo, entre sollozos: «Chicos, eso está muy, muy bien. Lioja le dio su número de teléfono, y él dijo: «Tú serás Alekséi “Da” (sí)». Bueno, a partir de ahí empezamos a fantasear sobre el tema. Si Alekséi es Da, el resto ¿qué podíamos ser? Narek dijo que él sería “Nu” (Bueno) y Vadim “4e” (en ruso, Chto). Es decir, algo así como “¿Qué pasa, capullo?”. Con todo, decidimos dejarnos ese nombre.

¿Qué música os gusta tocar?

Vadim: ¡La que haga gritar a las chicas! (risas) A los rusos les gusta la música con alma.

Vika: Creo que el gancho que tienen los chicos es que son capaces de crear un estado de ánimo. Hace poco tocamos para un público adulto y a todo el mundo le gustó. Su puesta en escena, sin artificios, despierta la alegría de los espectadores.

¿Soñáis con música?

Vadim: Pues no. Aunque suelo cantar dormido, según me dicen.

Narek: Seguramente yo tampoco. Aunque no los recuerdo, tengo buenos sueños: muchos me envidian… (risas).

Describidme vuestros primeros instrumentos…

Vadim: Mi primer instrumento, sin duda, fue un sonajero. En las reuniones familiares, mi madre tocaba el piano, y yo cantaba “Columpios alados” y “Otoño, cruceros en el cielo”. Yo tenía 5 ó 6 años, luego tuve un clarinete y un piano. Me apuntaron a clases de piano en una academia de música. Me fue bastante mal, pero resultó que cantaba bien. Aprendí mucho de mí mismo.

Narek: Yo tuve un primer instrumento musical absolutamente genial: era un piano de la marca Zaria (“La aurora”), hecho con la madera que quedó de las chozas en los pueblos abandonados de la región de Leningrado durante el bloqueo. Todo lo que hacía la fabrica Zaria era de buena calidad. El instrumento era magnífico.

Vadim: En mi casa también hay un “Zaria”, sólo que no habla conmigo. Seguro que también es uno de esas chozas…

Narek: Mi piano lo subieron a pie hasta un noveno piso. Mi abuelo era un hombre avispado, un doctor en ciencias. Nos dijo, no os preocupéis, tenemos mozos de carga. Al final tuvieron que subir el piano hasta el noveno piso sus subordinados, los candidatos a doctores en ciencias.

Torpe

One two, a-b-u

¿Qué fue, qué no fue?

Un día, un mes, un año... pasaron volando.

La cama esta desierta

y en el país vuelve a haber revolución otro año más.

¿Qué fue, qué pasará?

¿Con que se calmará el corazón?

Se esconderá más allá del horizonte,

se irá con el río.

Por ahí, en los rincones,

están mis trasos viejos.

Regalaré todo a medias.

Por ahí, en los rincones,

alguien está borracho, tumbado.

Es tiempo de ir a casa en parejas.

Por ahí, en los rincones...

¿Quién es?

¿Con quién fue, con quién no?

¡Preludio, ah, Lidia!

Champagne y almejas.

Eso sí que me pasó,

pero ya está olvidado.

Fuera, a la noche, torpe.

Fuera, a la noche, torpe.

Fuera, a la noche, torpe.

¿Cómo fue, como será?

Ofendida, resfriada.

Está claro porque se siente incómoda.

¡Qué pena! Mi vecino no bebe.

¿Qué te pasa?

¿Qué pasa?

No pasa nada.

Como si no hubiera pasado,

pero hay moraleja:

 como si le diera igual

el torpe va fuera, a la noche.


¿Es complicado para un grupo joven abrirse camino en Rusia?

Vika: Un grupo sólo consigue triunfar si es capaz de presentarse de un modo muy original. En la actualidad sólo hay un grupo que ha conseguido llegar a un público internacional sin productor, el grupo 5´NIZZA. El resto es puro marketing. El mercado ruso es muy duro.

Vadim: Me parece que eso es así porque el nivel de exigencia en nuestra música no es muy alto. La mayoría de rusos escucha música pop.

Vika: No. Estadísticamente, en primer lugar, los rusos escuchan chanson (canción ligera): en concreto, el 85% de la población. El porcentaje restante se divide de un modo muy sencillo: el 7-8%, pop, algo de rock y música electrónica…

Vadim: Gran parte de esta música se consume en las grandes ciudades: Moscú, San Petersburgo, Novosibirsk…

Vika: Entretanto, el funk o el reggae apenas cuentan con un 1% de oyentes. Y he aquí otro dato: “A1” (El primer canal de TV de música alternativa) y O2 se han vuelto comerciales. Así que en A1 la música más alternativa es el hip hop y el rap… ¿Qué camino les queda a los músicos? Bien convertirse en productores de pop o bien intentar darse a conocer con ayuda de Internet. Gracias a la red, en el extranjero se puede seguir la música que se hace en Rusia. Y en la televisión ¿con quién se puede codear uno? Hoy en día, si caes en la cultura de masas, tu imagen se echa a perder.

Vadim: Sólo quiero hacer música, no seguir una tendencia determinada, expresarme y disfrutar de lo que hago.

Narek (hasta este momento lúgubremente callado): En realidad, todo es un completo disparate. Kurt Cobain no se pegó un tiro porque sí, Jimmy Morrison tampoco se enganchó a la droga porque sí… y lo mismo pasó con Jimi Hendrix. El problema de nuestra música es sólo uno, tal y como dijo Zajar Mai: escuchamos mierda. Y el problema de «abrirse camino» está presente en todas partes: si lo consigues, te conviertes en un personaje comercial. Si te ocupas de tu trabajo, si no necesitas muchas cosas, ocupas tu nicho específico… Led Zeppelin, por ejemplo, hace tiempo que se convirtió en un proyecto comercial. En occidente tienen un sistema de marketing bien asentado. Saben encontrar muy bien los rasgos particulares que posee cada artista y luego se forran. Aquí ni siquiera se esfuerzan por encontrar ese don.

    

Casting

Así me llamo,

tengo tantos años,

he acabado la universidad,

allí vivo,

ese es mi número

de orientación básica.

Un año viviendo con una tía.

Estribillo

Voy al casting

cargado de felicidad.

Quizás sea un idiota.

Me señalarán con dedo

dirán seguramente

mira como lame el culo.

Llegará lejos.

Si hay que ponerse enfermo,

me resfrío.

Si hay que ponerse rabioso,

me enfado.

Si hay que reírse,

me río.

Puedo hacer de todo:

esto, eso, aquello y también lo otro.

Hablamos sin secretos,

no voy a esconderme.

Cuanto es por

pues eso, ¿has entendido?

Sí, sí, eso cuesto.

Puedo hacer esto,

y eso, eso y lo otro.

Me llamaréis, ¿verdad?

Wow!

Ok

Espero la respuesta.

Estribillo

Doy esperanzas,

estoy un poco loco,

lamo bien el culo

voy bien.

Estribillo


¿Consideras que el dinero que ganas con el grupo da para vivir?

Narek: Sí, creo que se puede vivir de ello. No hago nada más salvo tocar con el grupo. Pido dinero prestado a los amigos, pero se lo puedo devolver. Puedo pagar el alquiler del piso. Pero el mes siguiente quién sabe. Pero ¿qué es lo más importante? ¿Hacer todo lo posible por vivir como uno desea o preocuparse por el dinero? No sé.

Vika: Nuestros problemas son también “internacionales”. Si tuviéramos libertad financiera… Hay mucha creatividad a la que poder dar rienda suelta para materializar en proyectos concretos. Pero tenemos que pensar en cómo ganar dinero para vivir… Cada vez tenemos más público, pero eso, claro está, no nos da libertad financiera. No podemos grabar un clip o ir en cualquier momento al estudio para grabar esa canción que quieren escuchar. Ahora si se nos rompe un teclado, nos las apañamos para comprar uno nuevo. Aún debemos el dinero que recolectamos entre los amigos para el disco. Por ejemplo, si un productor invierte en el grupo, lo hace para ganar dinero, por eso impone una política. Los chicos se enfadan a menudo porque se comienza a exigir algo de ellos: ya no es sólo una cuestión de arte. Es un arma de doble filo.

En general, ¿soléis tocar vosotros tres?

Vadim: Al principio sí que éramos tres. Ahora vamos a grabar con un grupo de seis. Y la formación no es definitiva. Tal vez se incorpore una arpista. (Risas) Eso espero… Si todo va bien, actuaremos con una orquesta sinfónica. Teníamos la idea de grabar una canción con un coro baptista. Simplemente nos apetece hacer cosas positivas. Ya hemos dicho que la música rusa es más espiritual: por nuestra mentalidad, la mayoría de la gente disfruta poniéndose triste.

Es decir, que el estilo que vosotros tocáis, ¿tiene menos posibilidades de gustar al público ruso?

Narek: (hasta entonces sombrío y taciturno) Bueno, no, por qué. Puesto que el gobierno no toma en consideración la opinión de los demás, todo se ha vuelto bastante democrático: las posibilidades son casi iguales. Sólo en Moscú la gente se vuelve loca por cómo visten, por con quién se juntan y por qué aspecto tienen. Cuando estuvimos en Kostroma, conocimos a un tipo joven de aspecto descuidado, con un flequillo largo y camiseta transparente. Pues resulta que el chico está aprendiendo a tocar el acordeón en el instituto, escucha hard rock. Sin duda, en su mp3 suena Leps o Agutin. Pero eso no importa: es lo que quiere y es lo que escucha. Nuestro concierto, por ejemplo, también le gustó. Eso es todo.

 

Todo va a ir bien

El viento me dio manos-alas,

el sol me contó sus secretos,

es una pena que mi apellido no sea Gagarin,

es una pena que no pueda daros todas las respuestas.

Mis piernas son turbinas de fuego,

rompo las nubes con mis dedos.

¿Qué miráis? Temblando.

¿Qué miráis, no entendéis nada?

Corto el espacio con una mirada.

No encuentro nada nuevo en ello.

Como me gustaría estar a su lado,

estar con ella, es magnífico.

Como un pájaro mágico

me baño en el viento encima de Moscú,

en bocanadas de fuego.

Se puede pensar lo que sea sobre mí

y estar horas con la cabeza levantada

Que los aviones se junten en bandadas,

y vuelen al sur,

a la cuña de cristal.

Nunca la cambio, nunca.

Nunca la ofenderé.

Ella puede estar callada, cantar, hablar

o decir todas las palabras a la vez.

Vuelo más y más alto,

vuelo disfrutando del éxtasis.

El que nació para reptar, no puede volar.

Yo desmentiré esa opinión

La veo, y me resulta difícil mantener

el celo de mi vuelo del fuego.

Estoy a punto de esfumarme de felicidad,

los malos pensamientos

se derriten como la nieve.

Soy un ser humano,

no una ave del hierro.

Y mis alas se queman como las de Ícaro.

Respiré el olor a quemado,

me acordé de ti antes de la caída.

Cortando estratos bajos de la atmósfera,

sentí el ardor del amor.

No se puede compararte con nada,

hay que entenderlo.

El cielo me grita "¡Cuidado!".

Aterrizo por la tangente,

el viento me regaló su poder,

el sol me ayuda.

Se pueden decir aun más palabras,

pero, de todos modos, ¡todo va a estar bien!

Todo va a ir bien

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