El último país contrario a la adhesión de Rusia a la OMC ha dado su brazo a torcer

El último país contrario a la adhesión de Rusia a la OMC ha dado su brazo a torcer. Foto de AP

El último país contrario a la adhesión de Rusia a la OMC ha dado su brazo a torcer. Foto de AP

Georgia está dispuesta a trabajar conjuntamente con la Federación de Rusia en la supervisión del comercio en la frontera con Osetia del Sur y Abjasia. Éste es el resultado de las consultas mantenidas por las autoridades georgianas con los representantes de la Unión Europea y Suiza. Ya antes Georgia había ofrecido llegar a un acuerdo para el ingreso de Rusia en la OMC a cambio de concesiones del Kremlin, aunque hasta el momento Moscú había rechazado categóricamente semejantes «compromisos». En esta ocasión el jefe de la delegación rusa en las negociaciones con los miembros de la OMC, Maxim Medvédkov, sólo informó de que «necesitamos varios días» para dar una respuesta. Georgia, a su vez, dio a entender que esta resolución es la última y definitiva. «De hecho, la ronda ha terminado», señaló el viceministro de Exteriores georgiano Sergui Kapanadze, a la vez que explicaba que ahora todo depende de si Rusia está conforme o no con las condiciones ofrecidas. Se espera que Moscú dé una respuesta definitiva la próxima semana.

Lo esencial de la nueva propuesta de Georgia todavía no se ha difundido. No obstante, según el periódico ruso Kommersant, su principal diferencia con respecto a las anteriores radica en el estatus de Abjasia y Osetia del Sur durante las transacciones comerciales. Hasta el momento Georgia insistía en que el comercio de Rusia con Abjasia y Osetia del Sur se rigiera jurídicamente como transacciones con Georgia. Moscú, recordaremos, reconoce la independencia de estos dos territorios. Según el periódico ruso Kommersant, ahora Georgia habría propuesto cierto método de supervisión conjunta en las fronteras de Abjasia y Osetia del Sur.

Georgia es el único Estado que se opone al ingreso de Rusia en esta organización. Debido a la posición de Tiflis, Rusia sigue siendo la mayor economía del mundo no integrada en la OMC. Moscú está en posesión también de otro récord: lleva más de 18 años intentando convertirse en miembro de la Organización Mundial del Comercio.

Según el Banco Mundial, el impacto económico de la adhesión a la OMC sería del 3,3% del PIB anual en los próximos años, lo que supondría 53.000 millones de dólares. La ganancia a largo plazo podría superar los 150.000 millones de dólares.

Sin embargo, el mes pasado Rusia insistió reiteradamente en que no persigue convertirse en miembro de la OMC. En octubre, el primer ministro Vladímir Putin declaró: «Sin Rusia no se puede decir que la OMC es una organización universal. Ha vivido sin nosotros y seguirá haciéndolo. Con todo, somos el país que más petróleo produce y vende en el mundo y sería mejor para todos si Rusia fuera miembro de la organización». A su vez, el presidente Dmitri Medvédev dijo: «No tenemos nada que hacer en esta OMC. Bromeo, por supuesto, pero aun así…».

Para la redacción del texto se ha utilizado material de Kommersant, News.ru.com, Rosbalt, Vedemosti, RBC.ru, “Golos Rossii” y Finmarket

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