«Canta como vives, vive como cantas»

Ígor Rasteriaev

Ígor Rasteriaev

Verano. No lejos de Moscú se celebra uno de los festivales de rock más imponentes del país. Casi 170.000 asistentes saludan con entusiasmo a las leyendas del rock ruso cuyos trabajos han influido en generaciones enteras de ciudadanos soviéticos y postsoviéticos. Sale Ígor al escenario: camiseta negra, vaqueros, el pelo ligeramente despeinado. Se sienta ante el micrófono y se pone a cantar. Le acompaña únicamente su acordeón, que toca como un virtuoso. Interpreta una canción tras otra: «Los cosacos», «El camino ruso», «Camomilas» y su gran éxito musical «Kombaineri» (Los conductores de máquinas combinadas), que el público del festival se sabe de memoria. El joven hace una pausa, mira con atención a decenas de miles de espectadores entregados. Se queda inmóvil y, con una sonrisa tímida, le da las gracias al público. Ígor Rasteriaev, héroe de YouTube con su acordeón, está emocionado.

Verano. No lejos de Moscú se celebra uno de los festivales de rock másimponentes del país. Casi 170.000 asistentes saludan con entusiasmo alas leyendas del rock ruso cuyos trabajos han influido en generacionesenteras de ciudadanos soviéticos y postsoviéticos. Sale Ígor al escenario:camiseta negra, vaqueros, el pelo ligeramente despeinado. Se sienta ante elmicrófono y se pone a cantar. Le acompaña únicamente su acordeón, quetoca como un virtuoso. Interpreta una canción tras otra: «Los cosacos», «Elcamino ruso», «Camomilas» y su gran éxito musical «Kombaineri» (Losconductores de máquinas combinadas), que el público del festival se sabe dememoria. El joven hace una pausa, mira con atención a decenas de miles deespectadores entregados. Se queda inmóvil y, con una sonrisa tímida, le da lasgracias al público. Ígor Rasteriaev, héroe de YouTube con su acordeón, estáemocionado.

Canción sobre Yura Prishepnói


Entre la ciudad y el pueblo

 
Al mirar sus videoclips por Internet, uno puede creer que Ígor se pasael día yendo en tractor a través de los extensos campos de Rusia y bebiendovasos de aguardiente casero, luego toma el acordeón entre sus manos y entonacanciones de la vida rural o de la Gran Guerra Patriótica. Para que la estampadel auténtico muchacho ruso sea completa no falta el gorro de piel conorejeras. Pero la historia de Ígor Rasteriaev no es tan sencilla y banal comopuede parecer a primera vista. A pesar de que Ígor canta sobre las realidades de la vida rural, sólovive en el pueblo en verano. El propio Ígor llama a este fenómeno «dobleciudadanía». Rasteriaev, procedente de una familia de artistas peterburgueses,vive también en Píter (apelativo cariñoso para referirse a San Petersburgo).Estudió en la Facultad de Arte Dramático y durante ocho años trabajó enel teatro musical. Antes representaba espectáculos infantiles, en especialhaciendo de cocodrilo. «Al principio de la actuación tenía que explicarquién era yo», recuerda con una sonrisa. Tampoco ahora tiene papelesimportantes, sino de «fuerte carácter». «Hice de beat boxer, interpreté papelesde alcohólicos, pero lo que mejor se me da son los soldados», confiesa Ígor yen sus ojos verdes aparece un destello malicioso.A pesar de su aspecto tranquilo y sereno, se percibe en él untemperamento en ebullición. Al parecer, todo se explica por las raíces cosacaspor parte de padre. De niño, Ígor pasaba todos los veranos en el pueblo de Rakovka, cerca de Volgogrado, donde este verano celebró su 31 cumpleaños. En su teléfono móvil algo abollado, nos muestra orgulloso el vídeo de esteverano: un bronceado Ígor con un pez enorme en las manos. «Nada del otromundo, pesa 40 kg.», explica con conocimiento de causa.En Rakovka nadie se sorprendería con un concierto de Ígor Rasteriaev,pues allí, desde hace muchos años, toca en los patios de sus amigos yfamiliares. Antes cantaba acompañado de la guitarra, luego apareció suacordeón. Se lo regaló a los 18 años un compañero de clase, que le enseñóa tocarlo. «De hecho, el acordeón es nuestro instrumento nacional, y nola balalaika, como suelen pensar los extranjeros», explica. Luego, Ígordescribe sus acordeones, ahora tiene cinco. Rasteriaev no frecuentó lasacademias de música, aprendió a tocar de manera autodidacta. «¿Qué tiene decomplicado?», pregunta con asombro y se pone a explicar en detalle cómo setoca el acordeón. De sus vacaciones de verano Ígor siempre traía un buen puñado dehistorias que poco a poco fue escribiendo. En realidad quería escribir librosen lugar de canciones. El primero se publicó en 2004 en la ciudad alemanade Stuttgart con el título «Personas de Volgogrado». Son historias brevesy leyendas orales de la vida rural acompañadas por dibujos de Ígor. En supróximo libro, lleva trabajando ya siete años. «Ya va siendo hora de que loacabe», dice con aire pensativo y toma un sorbo de la bebida tradicional rusaSbiten, casi siempre sin alcohol. A pesar de lo que pueda parecer, Ígor noprueba el alcohol ni el tabaco, aunque en su canción «Camomilas» canta sobrechicos del pueblo que han muerto por el alcohol. Rasteriaev canta sobre Rusiaporque ya hace mucho que nadie canta sobre ella. Seguramente, ése es elsecreto de su enorme éxito. Un éxito que Ígor no puede explicarse. Da inclusola impresión de que se avergüenza un poco de su popularidad repentina.

Kombainery

Canciones sobre personas que no existen

 
Ígor no tuvo nada que ver con el impacto que tuvo en Internet la canción sobrelos conductores volgogradenses de máquinas combinadas.«Es una canción vieja, de 2009. Todos mis amigos la conocían hacetiempo». Uno de ellos le grabó en vídeo con su teléfono móvil mientrascantaba la canción y lo colgó en YouTube». En el vídeo se ve, como decostumbre, a Ígor con un aspecto algo desaliñado y su acordeón en una cocina.En el fondo, una botella de aceite de girasol.«Lejos de las grandes ciudades, donde no hay boutiques caras, vivenotras personas sobre las que nadie canta. No graban series sobre ellas, no salen en la televisión y en Internet tampoco se escribe sobre ellas, es como si noexistieran…». Muchas de las estrellas actuales deberían tomar prestado deÍgor un poco de autenticidad y honradez. Ésta es la opinión de sus fans, en supágina web se puede leer un mensaje de un admirador suyo: «Escribes comovives y vives como cantas».


¿Qué es el patriotismo?


Kombainery, vídeoclip oficial

Él mismo dice: «Sólo hago lo que sé hacer. Escribo sobre lo que veo».Sus canciones y su aspecto son patrióticos hasta la médula, pero Ígor diceque nunca se planteó qué es el patriotismo. «Aunque», añade con airepensativo, «este verano pasé por lugares donde estaban las granjas de misantepasados, en la región de Volgogrado. Ahora son pueblos vacíos ydevastados. Te daba la sensación de que allí había impactado la artilleríaenemiga. Todo está destruido. Al pasar por ahí con mi motocicleta, los ojos seme llenaban de lágrimas. ¿Es eso patriotismo?».«El camino ruso», la canción de Rasteriaev sobre la Gran GuerraPatriótica, ocupa desde hace ya varias semanas el primer puesto en la lista deéxitos de la radio. Pero Ígor no quiere firmar contratos con las discográficas.Para él, la libertad es más importante que el dinero o la popularidad. Cuandoel presidente de Rosmolodezh propuso a Ígor grabar un videoclip profesionalpara la canción «Kombaineri», al principio estuvo de acuerdo, pero luegose arrepintió. «El tratamiento de la música era muy pop, como de serie. Noreflejaba en absoluto lo que yo soy», recuerda el músico. Hablando sobresu trabajo, Ígor explica: «Sólo puedo ser creativo, y en general vivir, cuandono estoy obligado a nada. Lo que más temo en el mundo es tener totalmenteprogramado el mañana. Tengo que romper constantemente, sentir dentro de míel caos. Para que el hielo en el que pesco tenga una pequeña grieta de vida».



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