Gadafi ha muerto, pero la guerra en Libia continuará

Imagen de Muamar Gadafi en los titulares del día 21 de octubre. Fuente: Reuters / Vostock Photo

Imagen de Muamar Gadafi en los titulares del día 21 de octubre. Fuente: Reuters / Vostock Photo

Las circunstancias de la muerte de Gadafi todavía son objeto de investigación. Según algunos datos, el convoy en que el coronel intentaba abandonar Sirte, asediada por las tropas del Consejo Nacional de Transición (CNT) de Libia, fue blanco de un bombardeo aéreo, esto es, destruido por las fuerzas de la OTAN. Conforme a otras fuentes, Gadafi se escondía en un agujero, fue capturado por combatientes del CNT y, en un tiroteo, resultó herido en ambas piernas, motivo por el cual se produjo su deceso.

Sea como sea, Muamar Gadafi ha muerto, y su defunción ha sido confirmada de modo oficial. El presidente ruso Dmitri Medvédev calificó la captura del ex líder libio de «gran noticia». De manera aún más unívoca en sus valoraciones sobre lo ocurrido se manifestó el comisionado del Kremlin para la cooperación con los países de África, Mijaíl Marguélov.

«Ese monstruo, ese coronel poseído por el demonio, al bombardear desde el aire a gente pacífica, perdió el derecho moral de llamarse líder de su país», declaró Marguelov a Izvestia. «Si su cadáver debía ser mostrado o no a las cámaras de televisión es un tema de menor importancia. Para nosotros está claro qué es lo principal: durante los últimos meses Gadafi luchó contra lo inevitable. La posición única y coordinada de la comunidad internacional consistía en que no había lugar para Gadafi en la nueva Libia».

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El director del Centro de análisis estratégico y tecnológico de Moscú, Ruslán Pújov, ha valorado con gran escepticismo las perspectivas de la nueva Libia:

«Hay muy pocas posibilidades de que Libia se mantenga como un estado único», declaró Pújov a Izvestia. «El coronel Gadafi, a pesar de su aspecto extravagante y su estrambótico modo de vida, supo aglutinar en torno a su figura una alianza de tribus competente que ahora se encuentra dividida». El Consejo Nacional de Transición, según el experto, es incapaz de sostenerse en el poder en Libia por mucho tiempo.

«Lo único por lo que se mantenía unida esta extraña alianza de gadafistas renegados, fundamentalistas islámicos y delincuentes comunes era la figura del enemigo común, Muamar Gadafi», observó Ruslán Pújov. «Ahora, a los delincuentes los enviarán de vuelta a los bajos fondos, a los exgadafistas los apartarán del poder y casi con total seguridad acabarán en la horca, y los que tomarán el gobierno serán los islamistas directamente vinculados a Al Qaeda».

Sostiene un punto de vista similar el experto del Instituto del Próximo Oriente Serguéi Sereguichev.

«El asesinato de Gadafi significa la destrucción de una Libia unida», declaró a Izvestia.  Después de todo, sólo él podía mantener unidos los tres estados de Cirenaica, Tripolitania y Fezzan. El CNT es un nido de víboras que no puede mantenerse sin el apoyo de Occidente».

«No obstante, justo con ese apoyo pueden surgir problemas después de la muerte de Gadafi. Ahora, a los dirigentes de los países de la OTAN les resultará muy difícil explicar a su electorado por qué hay que destinar a Libia dinero y armas. Y es algo que tendrá que hacer», se muestra convencido Serguéi Sereguichev.

«Es necesario recordar que no toda la familia de Gadafi ha sido aniquilada», subraya el experto. «Quedan sus hijos, los generales que permanecieron fieles al coronel y, lo más importante, nadie ha encontrado por el momento el dinero que dejó Gadafi. Ahora estos recursos se utilizarán para organizar la guerra civil en Libia y con gran probabilidad para orquestar una campaña de terror en Europa y en los Estados Unidos».

Es posible que los terroristas libios no consigan alcanzar los Estados Unidos, pero con toda seguridad sí que podrán llegar hasta Europa Occidental, que se encuentra separada de Libia sólo por una estrecha franja del Mar Mediterráneo. Se prevé que haya gente que desee «vengar a Gadafi», aun a riesgo de perder la vida, en especial ahora, después de la heroica muerte del coronel, retransmitida prácticamente en directo.


Los países occidentales, tras provocar en Libia la revolución que ha acabado por derrocar el régimen de Muamar Gadafi, han creado con sus propias manos, muy cerca de casa, su propio Afganistán: un semillero de anarquía, inestabilidad y de amenaza terrorista.


Originalmente publicado en Izvestia

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