Cuando dos culturas se mezclan

Los diseñadores españoles tuvieron una activa presencia en Moscow Design Week

Varios diseñadores españoles ofrecieron un taller a  jóvenes profesionales rusos en  la segunda edición de la Moscow Design Week 2011.


En el encuentro participaron Ramón Esteve (Valencia), Cutu Mazuelos (Madrid) y Gabriele Schiavon (Barcelona). Cada uno dio una conferencia a jóvenes diseñadores y  arquitectos moscovitas sobre el presente y el futuro del diseño internacional.


Gabriele Schiavon creó en 2002 el estudio Lagranja junto con Gerard Sanmartí. En la capital rusa presentó diferentes proyectos de diseño de interiores y algunos objetos que destacan por su individualidad y extravagancia. Entre sus obras más famosas están los aparcabicis “Key” que obtuvieron el prestigioso premio Red Dot.


Ramón Esteve presentó varias propuestas que abarcaban desde la arquitectura hasta el diseño de interiores y el diseño industrial.  Prestó una atención especial a la integración de la arquitectura con la naturaleza: “Por una parte la naturaleza nos ofrece elementos de inspiración, sistemas geométricos y formas de objetos. Por otra, podemos manipular  nuestra percepción de ella a través de la arquitectura”, destacó el diseñador.



Por su parte, Cutu Mazuelos fundó en 1995 el estudio StoneDesigns en Madrid junto con con Eva Pérez Rego. En Moscú, presentó diversos proyectos de distinta índole. El que más llamó la atención del público fue un restaurante creado en una estación de ski en Andorra. Cutu también contó que hace unos meses, en una conferencia en Moscú, vio por primera vez una “verdadera matrioshka”. “Las matrioshkas que nos llegan a España tienen sólo cinco unidades como mucho, pero en Moscú encontré las de 18. Me encanta esa sorpresa permanente, la fascinación de descubrir algo más dentro de la muñeca”, comentó Cutu Mazuelos. Cuando su estudio recibió el encargo de crear un restaurante en Andorra, el diseñador, inspirado en las matrioshkas, se atrevió a utilizar la idea de distintos volúmenes en la construcción del edificio. Así, el restaurante fue compuesto por casas de distinto tamaño, desde la más grande hasta la más pequeña. De modo que el edificio da la impresión de ser una pequeña villa. “Lo más interesante en mi trabajo es tratar con distintas culturas y mezclarlas; la reacción química que surge se refleja en cada uno de mis proyectos”, añadió el diseñador.

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