Las ciudades rusas diseñan su futuro

Los urbanistas de la Federación Rusa empiezan a apostar por la sostenibilidad y la calidad de vida

Los urbanistas de la Federación Rusa empiezan a apostar por la sostenibilidad y la calidad de vida

En la Unión Soviética “las ciudades sabían trabajar, pero no sabían vivir”, asegura el viceministro de Construcción de la Federación Rusa, Iliá Ponomarev, en el transcurso de la jornada bilateral hispano-rusa que se ha convocado en el marco del Barcelona Meeting Point (BMP) para intercambiar experiencias sobre desarrollo urbano, rehabilitación de centros históricos, transporte y tratamiento de aguas y residuos.

Aunque Ponomarev cree que “la experiencia soviética no ha sido valorada como se debería” y que la escuela de urbanismo de la URSS hizo un trabajo válido que merece la pena resguardar, reconoce que ahora toca superar esta fase y “buscar nuevas líneas de desarrollo” para las ciudades.

Aprovechando su presencia en Barcelona, ya que Rusia es el país invitado del BMP, elogió las grandes transformaciones urbanísticas que se llevaron a cabo en 1992 en la capital catalana con motivo de los Juegos Olímpicos, sin olvidar los proyectos sociales y afirmó que “es un ejemplo que nos vale con vistas al Mundial de Fútbol de 2018”.

El viceministro consideró necesario “el desarrollo sostenible de las ciudades”, así como un “mejor servicio a los ciudadanos que buscan vivir con calidad”, unos conceptos que ya están asumidos en las urbes de la Unión Europea y que “ahora queremos aplicar en la Federación Rusa”.

Para ello, Rusia cuenta con importantes ventajas y también con algún inconveniente. En el capítulo de los pros hay que apuntar una evolución económica positiva a la que la crisis no ha golpeado tan fuerte como en Europa occidental; un gran potencial en infraestructuras; la existencia de recursos naturales y la posibilidad de planificar un territorio enorme, con las dificultades que eso puede comportar. En referencia a las infraestructuras, Ponomarev dejó muy claro que la cooperación con China es “prioritaria”.

En cuanto a los contras, el arquitecto Ricardo Bofill, que conoce bien el terreno porque ha hecho varios proyectos en Moscú y San Petersburgo, advirtió de que “la metodología para hacer urbanismo no funciona” y “si no se cambia –en referencia especialmente a la legislación urbanística-, no se podrán hacer ciudades nuevas”.

Bofill habló también de la “excepcional situación de estabilidad económica y política” de Rusia, que permite “pensar en la ciudad del siglo XXI” y citó como los principales elementos de esta nueva urbe, por una parte, la estrategia de ciudad y, por la otra, los grandes proyectos.

Como ejemplo de este diseño de la ciudad del futuro, la delegación rusa presentó el proyecto de urbanización de la principal arteria de Novosibirsk, la avenida Krasnaya, que se ha de convertir en un museo al aire libre para así sumar este atractivo al Teatro de la Ópera o al recinto de Akademgorodok. Sería la tercera gran transformación de esta extensa ciudad siberiana que hace un siglo era sólo una aldea.

El sector inmobiliario español intenta recuperar la confianza

También dentro del salón inmobiliario Barcelona Meeting Point, pero en otra sala, la secretaria de Estado de Vivienda y Actuaciones Urbanas, Beatriz Corredor, admitió que en España sí que hay crisis y que ha golpeado especialmente al sector inmobiliario. Sin embargo, dio algunos datos positivos, con la intención de “recuperar los canales de comercialización y distribución de la vivienda” y sobre todo de ganarse la confianza de los inversores extranjeros.

De este modo, Corredor explicó que el gran stock de casas en venta, especialmente concentrado en la costa, ha empezado a reducirse y que en 2013 o 2014 el mercado lo habrá absorbido totalmente. También indicó que la demanda de vivienda por parte de los extranjeros se está recuperando y, en concreto, explicitó que los rusos compraron un 20% más de casas –básicamente, segunda residencia- en España en 2010 que en 2009.

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