Barcelona, más cerca de Rusia

Mesa presidencial: De izquierda a derecha, el embajador ruso en España, Alexander Kuznetsov; el alcalde de Barcelona, Xavier Trias; el viceprimer ministro de la Federación de Rusia; y el director general de la Fundación Casa de Rusia en Barcelona, Iv

Mesa presidencial: De izquierda a derecha, el embajador ruso en España, Alexander Kuznetsov; el alcalde de Barcelona, Xavier Trias; el viceprimer ministro de la Federación de Rusia; y el director general de la Fundación Casa de Rusia en Barcelona, Iv

Más de 3.000 kilómetros y cuatro horas largas de avión separan Barcelona y Moscú. Quizás por eso –también porque las visitas a España de dirigentes rusos son más bien escasas-, el viceprimer ministro de la Federación Rusa, Alexander Zhukov, aprovechó a fondo su paso por la capital catalana. Por la mañana, inauguración del salón inmobiliario Barcelona Meeting Point y, por la tarde, presentación solemne de la fundación Casa de Rusia.

Dos conceptos fueron los más repetidos durante el acto de presentación: fundación privada y sociedad civil. Y es que, a diferencia de la Casa Asia –con sede central en Barcelona- o la Casa América –en Madrid-, que son plataformas básicamente institucionales y con participación española, la Casa de Rusia es una entidad privada en la cual participan un grupo de empresas –entre las que se cuenta Gazprombank-, entidades –como la Fundación Cooperación con España impulsada por el grupo ferroviario Transmasholding- y miembros de la sociedad civil rusa.

La Casa de Rusia en Barcelona tiene como objetivo la consolidación de las relaciones bilaterales entre España y Rusia. Para ello, se han detectado las principales debilidades de estas relaciones y se plantean tres grandes áreas de actuación: dinamización cultural, consultoría estratégica y creación de foros que fomenten el diálogo hispano-ruso.

En el ámbito cultural, se pretende combatir el desconocimiento mutuo de las sociedades española y rusa con actividades para promocionar el arte moderno ruso, pictórico y literario; la apuesta por el diálogo entre científicos y en el mundo del deporte o la colaboración entre centros docentes, así como la promoción del idioma ruso.

En materia económica y comercial, también se reconoce la falta de contactos, por lo que se propone definir los puntos de coincidencia y áreas de interés mutuo entre España y Rusia, aprovechar las relaciones de ambos estados con terceros países e intercambiar información útil de todo tipo.

Tampoco existen canales eficaces de información y diálogo fuera del ámbito gubernamental y para ello se prevé, entre otras actividades, la organización de mesas redondas y seminarios especializados; conferencias de líderes de opinión de ambos países; o el apoyo a centros de estudio o a expertos de diversos campos que contribuyan al análisis y la reflexión.

Para desplegar este ambicioso programa, se ha confiado en el exministro de Asuntos Exteriores y exembajador en España Igor Ivanov como presidente del patronato de la fundación y en el destacado hispanista e historiador Iván Popov como director general. Las actividades empezarán a tomar forma el año que viene, si bien el calendario estará en parte condicionado por las obras de rehabilitación de la que será la sede de la Casa Rusia, el Palacio del Marqués de Alfarràs, un edificio histórico situado en el centro de Barcelona.

Y qué mejor escenario para presentar en sociedad uno de los proyectos estelares del Año España Rusia que el Saló de Cent del ayuntamiento de Barcelona. La sala gótica acogió el acontecimiento, con una granada representación de la comunidad rusa residente en Cataluña, presidido por el viceprimer ministro ruso, Alexander Zhukov y por el alcalde de Barcelona, Xavier Trias.

Acto simbólico del pan y la sal, tradición rusa para dar la bienvenida a los invitados. De izquierda a derecha, el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, y el viceprimer ministro ruso, Alexander Zhukov

Zhukov aseguró que la fundación tiene el apoyo institucional del gobierno ruso, pero insistió en que se trata de una iniciativa exclusivamente privada –no como el Centro Ruso de Cultura y Ciencia de Madrid, que depende directamente del Ministerio de Relaciones Exteriores- y que ha de servir para “dar apoyo” a los empresarios y turistas rusos que vienen a España.

Xavier Trias, más poético, parafraseó a Alexander Pushkin al calificar la Casa de Rusia de “sueño poderoso”. Exaltó la danza, la literatura y la música rusas para decir a continuación que “si en el pasado eran los artistas los grandes embajadores rusos”, ahora también lo serán las relaciones económicas, las exportaciones, los turistas y “en un futuro, el nexo de unión entre nuestros países será la Casa de Rusia”.

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