Escrutinio electrónico

Es discutible hasta qué punto es democrática la práctica electoral rusa. Sin embargo, no hay ninguna duda acerca de la alta calidad de sus soportes tecnológicos. Foto de AP

Es discutible hasta qué punto es democrática la práctica electoral rusa. Sin embargo, no hay ninguna duda acerca de la alta calidad de sus soportes tecnológicos. Foto de AP

La elaboración del Sistema Estatal Automatizado (SEA) “Elecciones” se inició en el difícil año 1994, cuando el presupuesto de toda Rusia era comparable al de la ciudad de Nueva York. El sistema se probó al año siguiente. Antes de su implantación, las listas electorales se hacían con máquinas de escribir y las papeletas se contaban a mano (por ejemplo, en 1993 se emplearon 12 días para ello). Fueron las “reservas tecnológicas soviéticas” las que ayudaron a diseñar y poner rápidamente en marcha el sistema. Sin embargo, las principales empresas internacionales de tecnología, como HP, Oracle o Cisco Systems tampoco se quedaron fuera.

Mijaíl Popov, director del Centro Federal de Computerización de la Comisión Central de Elecciones afirmó orgulloso en una entrevista concedida a Rossíyskaia Gazeta en 2009: “Creando el SEA “Elecciones” fuimos pioneros, ya que hasta el momento actual no existen análogos de nuestro sistema en el mundo”. Es posible que exagere, aunque hay un hecho que resulta difícil objetar: el SEA se ha utilizado en más de 20.000 campañas electorales de distintos niveles sin haber presentado fallos técnicos relevantes.

En 2009, el presidente Dmitri Medvédev propuso renovarlo. Según él, para mejorar la transparencia del proceso electoral y fortalecer el control por parte de la sociedad. El año pasado apareció un nuevo programa estatal que preveía la implantación de medios electrónicos de recuento de votos, la creación de una red especialmente protegida para la transmisión y almacenamiento de datos, y la creación de una infraestructura de votación a distancia a través de teléfonos móviles para personas que no puedan presentarse en su distrito electoral para votar. Para Rusia, donde la distancia entre dos localidades “vecinas” en algunas regiones puede suponer cientos de kilómetros, es un tema importante.

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Actualmente, muchos distritos electorales están equipados con cámaras web, así que teóricamente los electores pueden seguir el recuento de los votos sin alejarse de su ordenador. Sin embargo, la eficacia de esta medida está limitada por el nivel de implantación de Internet, según los datos del buscador ruso más popular, Yandex, sólo alrededor del 40% de la población mayor de 18 años, es decir con derecho a voto, tiene acceso a la red. Una de las principales novedades técnicas que será puesta en marcha en las elecciones a la Duma Estatal (la cámara baja del parlamento) que se celebran en diciembre, será el sistema de tratamiento sensorial de datos. Bastará con acercar el boletín electoral al escáner, para incorporar todos los datos de ese boletín al sistema general de datos de toda Rusia. Evidentemente aumenta la velocidad del procesamiento de datos, pero lo más importante es evitar falsificaciones a nivel local y, en caso de que se produzcan, poder demostrarlas documentalmente. En las elecciones de años anteriores se detectaron boletines añadidos a posteriori, pero ningún caso de presunta falsificación ha llegado a instancias judiciales.

Es interesante comparar el sistema ruso con sus análogos extranjeros. El sistema norteamericano fue diseñado por la empresa Diebold que creó terminales sensoriales (e-voting machines). Se trata de tablets que utilizan la plataforma Windows y están conectadas a Internet a través de cables convencionales, no protegidos. El sistema existe desde hace unos diez años, y en este período han saltado a la palestra varios escándalos, el mayor en 2002, cuando el diseñador del software publicó por error los códigos y los guiones secretos del sistema. Al analizarlos, los informáticos independientes detectaron varios “agujeros y chapuzas evidentes”.

El sistema europeo se llama E-Poll y es técnicamente perfecto, pero su implantación está siendo muy lenta. Por ejemplo, en Francia sigue siendo algo exótico. El asunto se complica porque los municipios pueden elegir entre varios tipos de máquinas, así que reunir los datos procedentes de cada tipo constituye un problema adicional. Además, hay que adquirir las máquinas con el presupuesto local, aunque existen también subvenciones para ello. Según confiesan las autoridades francesas, hasta dentro de diez años no habrá un sistema electrónico en funcionamiento. En Bélgica y España la cosa no ha ido más allá de algunas pruebas. En el Reino Unido los sistemas se están diseñando de una manera independiente dentro cada región, por lo tanto, posteriormente habrá que unificar el resultado, aunque estamos lejos de ese momento ya que el proceso es lento. Suecia es la más avanzada, en 1991 se automatizó el registro de la población del país, pero hasta 2010 el sistema no se puso a prueba. Como el elector tenía que escribir a mano los nombres de los partidos, los hackers se unieron para introducir en un gran número de boletines electorales el nombre de un partido pirata inexistente. Los empleados de las comisiones electorales tuvieron que corregir los resultados de la votación a mano.

India se considera un país pionero en cuanto a la automatización de las elecciones. Los resultados de sus primeras pruebas datan de 1989. Sin embargo, la enorme población junto con la escasa difusión de Internet en las provincias, y el déficit de ordenadores hacen que el sistema se desarrolle lentamente, por lo tanto, está lejos de una automatización completa. Lo mismo ocurre con Brasil, que junto con la India está considerado uno de los líderes de este proceso entre las “nuevas economías”. En general, el sistema brasileño permite obtener los resultados en una hora, y es un resultado magnífico. Sin embargo, en un seminario celebrado recientemente, los representantes de la comisión electoral de Brasil admitieron que tenían cosas que aprender de nuestro país. Destacaron el hecho de que el sistema ruso se orientara desde el principio a la totalidad del país. El sistema brasileño ha sido elaborado por la empresa Procomp Amazonia Industria Electronica, una filial de Diebold Election Systems, cuyo sistema, tal y como hemos mencionado, presenta fallos en Estados Unidos. Sin embargo, las soluciones utilizadas en Brasil fueron más simples (el elector no hace más que apretar un botón, ver la foto del candidato para cerciorarse de que no se ha equivocado, y confirmar el resultado), por lo tanto, no se dan errores importantes.

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