Golpe a la paz en el Cáucaso

Foto de Anna Nemtsova

Foto de Anna Nemtsova

Aunque hay intención de crear puentes y estrechar lazos el peligro acecha a los reformistas en Daguestán, mientras las protestas caen en saco roto.

Hace dos meses, mientras la ciudad de Jasaviurt se derretía bajo el sol del verano, los activistas locales se preparaban para realizar una manifestación en la plaza de la ciudad. Cuando estaban a punto de reunirse e iniciar la protesta con la esperanza de llamar la atención de las autoridades locales, una explosión hizo pedazos un colorido puesto de frutas y verduras y abrió en la calle un cráter de metro y medio de profundidad. En total hubo ocho heridos, entre civiles y policías.

Los atentados son habituales en esta ciudad situada en el límite entre Daguestán y Chechenia, a pesar de que la primera guerra de Chechenia culminara aquí con un pacto conocido como el Acuerdo de Jasaviurt. Según Alexánder Bastrykin, presidente del Comité de Investigación de la Procuraduría General federal, en comparación con el mismo período de 2010, durante los seis primeros meses de este año los atentados terroristas se han incrementado en un 35%.

Hay un hecho de este verano que ejemplifica este aumento de la violencia. Nos referimos al asesinato de Maksud Sadikov, un reformista islámico y rector del Insituto de Teología, que fue abatido a tiros en el centro de Majachkalá, capital de Daguestán, el pasado mes de julio.

Este mes hará un año de la entrevista que Sadikov concedió a Rusia Hoy. Éste se comprometió a trabajar como mediador entre educadores, estudiantes, sociedad civil y las autoridades musulmanas. Pero su trabajo no pudo completarse y, según funcionarios daguestaníes, ha supuesto un duro golpe al proceso de paz.

Sadikov es uno de los doce líderes religiosos moderados asesinados en el Cáucaso Norte en los últimos dieciocho meses.

Un reformista silenciado para siempre


En junio Sadiukov había colaborado en la organización de la primera mesa redonda a gran escala, denominada “Consejo para la Sociedad Civil y los Derechos Humanos”, en la que se reunieron funcionarios del Kremlin con líderes de las comunidades locales. Pocos días después se prdujo el asesinato a manos de dos hombres armados. Mientras él y su sobrino bajaban de un automóvil recibieron una lluvia de balas. Magomedsalam Magomédov, presidente de Daguestán, declaró que Sadikov era “una figura clave en las negociaciones de paz”.

“Fue asesinado por aquellos que buscan truncar el proceso de negociación”, afirmó Magomédov. “Yo no buscaría terceros involucrados en este caso. Quienes cometen estos asesinatos son grupos radicales locales que destruyen el significado pacífico del Islam". El dolor del presidente daguestano se refleja en su rostro. Afirmó que la muerte de Sadikov representa un duro golpe para el movimiento que busca reformar la educación islámica, fomentar el islamismo moderado y lograr avances dentro del proceso de paz. Muchos amigos y compañeros de Magomédov (entre ellos, el secretario de prensa del presidente, Garún Kurbánov) también han sido asesinados en ataques perpetrados por quienes él llama "bandidos, extremistas y terroristas". Al igual que Sadikov, Kurbánov se manifestaba claramente en contra del extremismo y de la intolerancia religiosa.

En Jasaviurt, los activistas locales afirmaron que la policía también era culpable por la escalada de violencia. Rasul Islaímov, representante del grupo Alternativa Civil, una organización no gubernamental local, afirmó que a principios de septiembte la policía arrojó una serie de granadas a una mezquita privada en el pueblo de Uzún-Otar, lo que provocó la muerte de Narimán Aligadzheív, hombre con cuatro hijos que había construido la pequeña mezquita en su jardín para los musulmanes del pueblo que profesaban el wahabismo, la forma más conservadora del Islam. Este fue uno de los motivos por el cual los activistas de la zona intentaron protestar y llamar la atención de las autoridades locales. Una bomba impidió que se llevase a cabo y la policía acabó de dispersarlos. “Nosotros vemos los esfuerzos que han realizado este año el presidente y su equipo para apaciguar la situación crítica en Daguestán pero, lamentablemente, algunos operativos especiales de la policía terminan en la tortura, desaparición y la muerte de civiles no violentos, lo que socava la confianza de la población en las autoridades", sostuvo Tatiana Lókshina, investigadora de Moscú que trabaja para la organización internacional Human Rights Watch.

En la universidad de la cual Sadikov era rector, tanto profesores como alumnos lloran su muerte aunque pocos parecen desear continuar su misión de paz. Sin embargo, incluso después del verano más oscuro de la historia del país, el presidente sostuvo que está decidido a ganar el conflicto. Magomédov ha demostrado su compromiso con el desarrollo de las comunidades y el impulso del turismo. Continúa construyendo hoteles, complejos de salud y universidades. “Existe una alternativa para aquellos que desean realizarse como personas", afirmó. Y agregó: "Abrimos nuevas universidades para quienes desean estudiar". La agenda del presidente incluye reuniones semanales con una comisión creada para alentar a exguerrilleros a unirse al proceso de paz. Hasta el momento, alrededor de treinta han acordado abandonar las armas a cambio de recibir asistencia estatal para encontrar empleo y recibir educación.

Tras la reunión de la comisión que tuvo lugar el mes pasado, un guerrillero obtuvo el derecho a cumplir prisión domiciliaria. Zaipulla Gazimagomédov se someterá a una condena de diez años en Daguestán. “Los jóvenes huyen de una vida injusta para unirse a nuestras tropas”, afirmó el exguerrillero. “La razón principal por la que luchan es la desesperación”.

Maksud Sadikov nació en 1963 en el pueblo de Archid, Daguestán. Obtuvo el título de doctorado en Administración Pública por la Universidad Estatal de Moscú. Si bien Sadikov, un musulmán suní practicante, se hubiera podido quedar en Moscú y seguir una carrera dentro del Gobierno, decidió regresar a su región. En 2003, se convirtió en rector del Instituto de Teología y Relaciones Internacionales de Majachkalá. En 2010 comenzó a trabajar con el Kremlin cuando el Gobierno decidió dar su apoyo al Islam moderado en el Cáucaso Norte. Fue asesinado el pasado mes de junio por un grupo de atacantes cuya identidad aún se desconoce.

Imagen de Niyaz Karim

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