Siberia y los trenes

Yakutia. Foto de Legion Media

Yakutia. Foto de Legion Media

Rusia es el país más grande del mundo. Situado entre Europa y Asia, su población es aproximadamente el 70% de la europea y ocupa el 70% del territorio asiático. Es por ello que desde hace mucho tiempo sostengo que deberíamos referirnos a Europa, Asia y Rusia. Reconozcámoslo, el país es lo suficientemente grande como para que lo consideremos un continente.

Pero lo que por ahora está claro es que Rusia es un país. Un país enorme y muy diverso. A lo largo de los años he presenciado gran cantidad de presentaciones de diferentes regiones rusas. Muchas veces los discursos incluyen las siguientes frases: "Provenimos de la hermosa región de X. Tenemos una naturaleza bellísima. Vengan, vean… e inviertan".


Puede sonar bien pero, francamente, el comercio precisa fundamentos un poco más concretos. ¿Invertir en qué? ¿Existen proyectos serios? ¿Cuáles son las garantías?  

En agosto visité Yakutia, la mayor región de Rusia. Por su tamaño, el territorio es comparable a la India, aunque su población apenas llega a un millón de habitantes. 

Aunque Yakutia compensa la falta de habitantes con una impresionante riqueza mineral situada debajo de la casi congelada superficie. La capital es Yakutsk, una de las ciudades más grandes construida sobre permafrost, los primeros metros debajo de la superficie son de hielo permanente.

Debido al permafrost, la excavación de los cimientos para construir edificios se convierte en todo un desafío, y así ocurre tambień con la búsqueda de minerales. Aunque cuando uno sabe que está sobre uno de los depósitos de diamantes más grandes del mundo, de repente todo parece valer la pena.

Por otro lado, hay un fantástico proyecto en el extremo más oriental de Rusia que podría llamar la atención de todo el mundo. Se trata de la construcción de un túnel que pasaría por debajo del estrecho de Bering, entre el extremo más oriental de Rusia y Alaska. El Ferrocarril Transiberiano ya está extendiéndose hacia el norte para llegar a Yakutia y otras regiones remotas de Siberia Oriental, así como al extremo noreste del país. Como no existen muchas carreteras en esa parte del mundo el potencial de expansión es inmenso.

Si la línea ferroviaria se extendiera en las medidas explicadas, el tren ingresaría en el túnel a unos pocos kilómetros al sur del estrecho de Bering y emergería en Alaska. El principal objetivo de este prroyecto es servir como ruta de transporte. En lugar de enviar los bienes en barco desde el Extremo Oriente, incluida China, a través del océano Pacífico, sería más económico enviarlos en tren. Se estima que un 3% del tráfico pesado mundial podría hacer uso de esta nueva ruta.

Además, para quienes aún encuentran un halo de romanticismo en los viajes ferroviarios nace la posibilidad de emprender el viaje soñado: subirse a un tren en Londres y llegar hasta Nueva York, vía Siberia. ¿Absurdo? Sin duda eso fue lo que se dijo cuando los primeros exploradores partieron para comprobar que la tierra no era plana o cuando se envió el primer hombre a la Luna.


Stephen Dalziel es director de la Cámara de Comercio Ruso-Británica.

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.