La selección rica más pobre

El presupuesto que se le asignó fue mermado debido a los gastos para el Mundial de Fútbol de 2018 que se realizará en Rusia. Pese a la deslumbrante victoria en el pasado Campeonato de Europa, los rusos ocuparon el primer lugar y lograron 5 medallas de oro, 5 de plata y 5 de bronce, la vida del equipo no es dulce. A causa de la preparación para el Campeonato Mundial de Fútbol de 2018, el presupuesto del equipo ruso de para-taekwondo se ha reducido diez veces, ha pasado de 20 a 2 millones de rublos (unos 650.000 dólares).

Foto de Nikolai Korolev / Rusia Hoy

Este sujeto grande y hosco, de nombre Spartak puede hacer de todo menos levantar pesas. Le faltan los brazos, el derecho y el izquierdo, lo que no le impide cavar en el huerto, conducir en moto, educar tres hijos y ocuparse de su esposa. Oriundo de Vladikavkaz, en la capital de Osetia del Norte todos lo conocen. Spartak es un notorio deportista, uno de los grandes héroes de la selección rusa de para-taekwondo.

Flotan al viento las mangas de otro campeón, Vladislav de 16 años es de la región uralense de Perm. Tras perder los brazos a los tres años comenzó a buscar una ocupación no sólo para el espíritu sino también para el cuerpo. En este sentido el taekwondo es único porque se “trabaja”, como dicen los profesionales, sólo con los pies. En cambio Diliara de Nizhnevártovsk, en Siberia Occidental, tardó dos años en ser convencida por el entrenador para probar sus fuerzas. No fue en vano; se convirtió en la mejor deportista de Europa. Por ahora estudia en el colegio y no ha decidido todavía qué carrera seguir, pero en lo inmediato no se apartará del deporte pese a los problemas. No suyos, sino del deporte.

“Los padres no saben dónde mandan a sus hijos y los entrenadores temen ocuparse de ellos – cuenta Alexéi Pisarenko, médico de la selección-. Recibimos un grupo de ‘discapacitados’ y, aunque este año están bien equipados, el tema más complicado son las prótesis, que son muy caras en Rusia y no de la mejor calidad”.

“Nosotros aprendemos más de ellos que ellos de nosotros, –le hace coro el entrenador Alexánder Efrémov-. La primera reunión en 2010 fue para todos un descubrimiento. Nunca antes habíamos estado en compañía de gente con estos traumas”. Antes de ser un equipo y respaldarse entre sí, estos 16 “discapacitados físicos” se enzarzaron en más de una discusión. Con el agregado de que muchos de ellos tiene familia e hijos. No fue sencillo sacarse por primera vez en la sala la prótesis y asestar el primer golpe. La vida les enseñó a ser tolerantes.

Es difícil creer que el equipo se reunió por primera vez hace un año y además de urgencia. No había deportistas de Rusia en el campeonato mundial que se iba a realizar. El grupo iniciador comenzó a buscar “discapacitados” en las federaciones regionales de taekwondo. Casi nadie conocía, y mucho menos entrenaba, a minusválidos, ni en las regiones ni en la propia capital. Además en el plan del Ministerio de Deportes no figuraban los taekwondistas así que tuvieron que entrenarse sin ayuda presupuestaria. Con todo, aquellos aficionados conquistaron su primer oro. Esa actuación atrajo la atención sobre los para-taekwondistas y con ayuda del mundo del taekwondo obtuvieron un primer presupuesto, aunque modesto, y celebraron su primer campeonato nacional en Vladikavkaz.

Con el triunfo en el campeonato de Europa, los dirigentes del equipo confían en la resonancia y en el respaldo consiguiente ya que a esta selección se le abren las perspectivas de una dorada actuación en los Juegos Paraolímpicos de 2020. Por desgracia no será posible participar ni en Londres 2012 ni en Río de Janeiro 2016, ya que el para-taekwondo no está por ahora en el programa. También está pendiente el siguiente campeonato mundial debido a problemas organizativos. A propósito, formalmente este deporte en Rusia no se llama para-taekwondo, sino “taekwondo para personas con disfunciones en el aparato motor y de soporte”. Lo importante es que luchen por el equipo aquellos que, por su función, a veces tienen que tomar no un soborno sino la chequera y firmar algo más esperanzador.

Alexánder Efrémov, entrenador de la selección

Moscovita, comenzó en la cama elástica, se lesionó. Practicó biatlón, ski, carreras y saltos en la Universidad de Moscú. También comenzó lucha, sambo y judo. Representó al equipo “Dinamo” y tomó parte en el campeonato de la URSS.

En los año 80 practicó kárate con Vitali Kan, el gurú de las luchas orientales. Fue él precisamente quien en 1987 trajo de Hungría un nuevo deporte: el taekwondo. Pasó de la selección de kárate a la de taekwondo. En 1991 fue tercero en el primer y último campeonato de la URSS en esta disciplina. Entrenó a la selección de Moscú. Principal entrenador de la selección rusa en los Campeonatos de 1999. Continúa en el cargo y prepara deportistas para las Olimpíadas de 2020.

Alexéi Pisarenko, médico de la selección


Nació en 1987 en Chitá, ciudad de los Urales. Fútbol, patinaje, boxeo. Estudió medicina en su ciudad natal. En 1985, cuando lo convocaron al servicio militar, sufrió un trauma. En la dura década de los 90 comenzó a ayudar a Efrémov. Se dedica a la terapia manual y a la kinesiología.

Sueña con crear un centro de rehabilitación donde puedan recibir ayuda para-taekwondistas y deportistas de otras federaciones, así como personas que sufran algún tipo de traumatismo.

Entre los dieciséis integrantes del equipo hay cuatro chicas. Gracias a los resultados de los dos campeonatos mundiales hay tres campeones del mundo, un subcampeón y dos medallas de bronce en la selección.

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