Agustin de Betancourt y Molina

La España en la que nació, se educó, y más tarde desarrolló su actividad científica el ingeniero canario Agustín de Betancourt y Molina es un país que pugna por recobrar el prestigio que tuvo dos siglos antes, en todos los campos, durante el reinado de los primeros monarcas de la casa de Austria. En las primeras décadas del siglo XVIII, España sufría un atraso muy considerable con respecto a sus homólogos europeos. Cualquiera que ejerciera un oficio mecánico era excluido de la nobleza y el retraso de las Universidades en impartir materias técnicas dio pié para que con apoyo de los ilustrados se crearan nuevos centros educativos siendo Agustín de Betancourt uno de los más destacados artífices.
Andamios para la construcción de la Catedral de San Isaac. San Petersburgo.
Andamios para la construcción de la Catedral de San Isaac. San Petersburgo.

Agustín de Betancourt (1758, Puerto de la Cruz, Tenerife, San Petersburgo 1824) se formó como científico en Madrid, en los Reales Estudios de San Isidro, recibiendo además formación artística en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, bajo la dirección del pintor Maella. Betancourt es un buen ejemplo, quizá el último, del ingeniero artista, como se puede comprobar en sus competentes y bellísimos diseños, sin parangón en la ingeniería española de todos los tiempos.

Terminados sus estudios, entró al servicio del conde de Floridablanca, ministro en los reinados de Carlos III y Carlos IV, quien lo envía a Paris a ampliar estudios donde permanecerá varios años en los que recopila una gran colección de memorias, planos y documentos relacionados con la ingeniería de toda Europa con lo que constituirá el fundamento del Real Gabinete de Máquinas. Asimismo su posterior visita a Inglaterra le permite conocer las últimas innovaciones industriales.

Varios sucesos entre ellos la catástrofe producida por la rotura de la presa de Puentes, aguas arriba de Lorca, facilitó el apoyo necesario para que la ingeniería civil se desgajara de la militar y se creara bajo su dirección en 1802, la primera escuela de Ingenieros Civiles en España llamada “Escuela de Caminos y Canales” que pronto adquirió gran prestigio internacional y cuya actividad fue interrumpida en varias ocasiones. El trabajo de Betancourt en España fue muy intenso en ese período, como lo atestiguan las numerosas obras realizadas, hasta que por diferencias con el ministro Godoy sobre un proyecto de corrección de las aguas del Genil, a su paso por Granada, Betancourt perdió su confianza y optó por el exilio a Francia.

Su prestigio internacional y sus buenos amigos franceses facilitaron que el zar Alejandro I de Rusia lo recibiera y contratara sus servicios llevando a cabo en dicho país una fecunda actividad hasta su muerte. Betancourt se instala en Rusia en 1808 permaneciendo allí hasta su fallecimiento en 1824. En todos esos años prima sobre su formación de inventor y científico la de hombre de acción, urbanista y organizador de las comunicaciones e infraestructuras de un inmenso territorio.

Rusia era en aquella época un país emergente gobernado por el zar, Alejandro I, cuya capital San Petersburgo estaba en pleno desarrollo y crecimiento.

Instituto de Ingenieros de Vías de Comunicación. San Petersburgo. Vista actual y grabado del Palacio Yusúpov, donde se instaló

Draga para limpiar el puerto de Kronstdat, diseñada por Betancourt

La aparición de la máquina de vapor de doble efecto de Wat, muy conocida por Betancourt que fue su introductor en Francia, tuvo un efecto extraordinario en el diseño de todo tipo de ingenios. Betancourt aprovechando sus conocimientos proyectó las primeras dragas de rosario accionadas por este procedimiento en 1791 en Cádiz y Cartagena pero no se llegaron a construir en España llevando a cabo el proyecto para el dragado del puerto militar de Kronstdat de gran importancia estratégica para la defensa de San Petersburgo en 1810. También diseñó algunas de menores proporciones para el dragado del río Neva.

En el apartado de puentes tiene obras muy notables empleando materiales y técnicas constructivas muy variadas de acuerdo con la necesidad. Los más famosos fueron los puentes levantados de San Petersburgo cuyo emplazamiento a orillas del caudaloso Neva constituía un verdadero reto a la construcción de puentes estables por las dificultades de cimentación y los hielos a la deriva.

Detalle de anclajes del puente colgante, adornado con esfiges, cerca de la Plaza de San Isaac en San Pertersburgo

En su faceta de responsable del Comité de Construcciones y Obras Hidráulicas, creado en 1816 por el zar después de la retirada de las tropas napoleónicas, Betancourt hizo una gran labor técnica en las labores de mejora de la ciudad de San Petersburgo ocupándose de organizar y de diseñar las cimentaciones y obras de soporte a la construcción de grandes obras, es de destacar la reforma de la catedral de San Isaac proyectada por el arquitecto Montferrand que trabajó a sus órdenes.

Andamios para la construcción de la Catedral de San Isaac. San Petersburgo

Andamiaje para la elevación de una columna en la Catedral de San Isaac. San Petersburgo

Una obra bellísima es también la Sala de Ejercicios Ecuestres de Moscú proyectada en 1817 de gusto neoclásico y en el que lo más notable son las extraordinarias dimensiones de su cubierta y su sencillez.

Perspectiva de la cubierta de la sala de ejercicios ecuestres. Moscú

Su vertiente artística y técnica le llevó a actuaciones muy variadas como la construcción de la nueva fábrica de papel moneda de GoznaK en San Petersburgo para la que además de diseñarla y construirla se ocupó del diseño artístico del nuevo papel moneda hasta entonces de tan baja calidad que había llevado al hundimiento del rublo por las falsificaciones masivas que se llevaron a cabo por los franceses.

Junto con sus principales colaboradores españoles en Rusia, Bauza, Viada y Espejo llevó a cabo un gran número de proyectos de ingeniería como, la fábrica de la moneda de Varsovia.

En su labor como urbanista y planificador una de sus obras más queridas fué la construcción de la Feria de Nizhi Novgórod, en la confluencia de los ríos Oka y Volga, de gran importancia para asegurar el abastecimiento de mercancías de una gran parte de Rusia.

Otra obra destacada es el abastecimiento de agua del Palacio de Verano del zar en Tzárskoe Seló, residencia palatina levantada a imagen y semejanza de Versalles.

La actividad de Betancourt poco conocida en España en profundidad, fue puesta en valor en la magnífica exposición organizada por el CEHOPU (Centro de Estudios Históricos para las Obras Públicas), dirigido entonces por el Dr. Ignacio González Tascón, catedrático de Historia y Estética de la Ingeniería de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad de Granada y comisario de dicha exposición.

Agustín de Betancourt falleció en el verano de 1824 a la edad de 66 años. Fue enterrado en San Petersburgo cerca de su hija Carolina. Al año siguiente corrió la misma suerte el zar Alejandro I de Rusia. Un año más tarde, en 1826, se publicó el primer número de la “Revista Vías de Comunicación”, proyectada por Betancourt en sus últimos años.

Grabado de Agustín de Betancourt encargado a Jesús Conde por Ignacio González Tascón

Lápida de la tumba de Agustín de Betancourt

Jesús Conde con Ignacio González Tascón en San Petersburgo

Al igual que Betancourt Ignacio González Tascón murió joven con 59 años en el año 2006. Un gran entusiasta de la figura de Betancourt bastante olvidada en España, trató de recuperarla y divulgarla iniciando su investigación con obras tan señaladas como el Estudio Crítico de Introducción de la edición facsímil de las Memorias de las Reales Minas del Almadén(1783). Esta edición publicada con el apoyo de la entonces recién creada Secretaría General del Plan Nacional, pretendía poner en valor la aportación de la ciencia al desarrollo tecnológico magníficamente representado por Betancourt a la par científico y tecnólogo, al igual que los ilustrados que le acompañaron en el movimiento de modernización impulsado por la corona. Esta obra de referencia para cualquier especialista en el campo de la minería es además una bella obra en la que se muestra la figura artística de Betancourt autor de las figuras y estampas contenidas en la obra.

Como admirador de su obra y en su afán de promover su espíritu entre los ingenieros jóvenes que formaba en la Universidad de Granada el Profesor González Tascón escribió una obra de teatro en su memoria, representada por sus alumnos y encargó un grabado a un insigne pintor granadino, Jesús Conde, que regalaba cada año a su mejor alumno.

En sus propias palabras “Quienes hoy hemos representado esta obra, alumnos de la escuela que fundara Betancourt , pensamos, al igual que él, que el arte, la naturaleza y la ingeniería pueden y deben convivir juntos”

Referencias

González Tascón, I. (Inédito. 1995 aprox) “Ilustrados y castizos en la vida de Agustin de Betancourt. Auto profano colectivo y didáctico en dos actos”.

González Tascón, I.; Fernández Pérez, J. (1990). “Agustin de Betancourt y Molina un científico al servicio de dos imperios. Las minas de Almadén y las técnicas de amalgamación en la metalurgia hispanoamericana”. Comisión Interministerial de Ciencia y Tecnología .

González Tascón, I (Comisario científico, proyecto expositivo y catálogo - 1996). “Agustin de Betancourt, los inicios de la ingeniería moderna en Europa”. CEHOPU.

Las imágenes incluidas en el presente artículo están tomadas del Catálogo de la Exposición “Agustin de Betancourt, los inicios de la ingeniería moderna en Europa”. CEHOPU. 1996 y de la colección particular de la familia González Tascón.

La opinión del autor no coincide necesariamente con la de RBTH.
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