Una decisión conjunta que debe aprobar el electorado

El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, ha concedido una entrevista a tres canales rusos en la que respondió a una serie de preguntas, entre ellas, a cuestiones sobre la campaña de las elecciones parlamentarias y presidenciales.

La entrevista la pueden ver aquí: http://actualidad.rt.com/programas/entrevista/1127?bn1r

El presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, declaró que decidió no presentarse a la reelección por considerar que el primer ministro Vladímir Putin es el político de mayor prestigio del país y goza de una popularidad “algo más alta” que la suya.

“Me doy cuenta de que actualmente el primer ministro Putin es, sin duda, el político de mayor prestigio del país, y su popularidad es algo más alta”, explicó Medvédev en una entrevista concedida a tres cadenas nacionales.

La declaración sobre el cambio de posiciones en el tándem no se ha reflejado todavía en los rankings de popularidad. Los datos de la última encuesta de “Levada-center” muestran que la actividad del actual primer ministro recibe una tasa de aprobación del 68% de los encuestados. Se trata de la nota más baja recibida por Putin este último año, pero es que además este nivel se mantiene desde hace tres meses (en comparación con septiembre de 2010 el rating de Putin ha caído en un 9%). El índice de Medvédev también varió un poco en septiembre. Su gestión es aprobada por el 62% de los encuestados, lo que es un 1% menos que el indicador de agosto y supone un nuevo mínimo anual (la caída en comparación con el año pasado es del 11%).

Alexéi Grazhdankin, director del “Levada-center” comenta al su entrevista:

Los índices de popularidad de los dos líderes son bastante parecidos. La tasa de aprobación de la actividad de Medvédev es del 62% y la gestión de Putin como primer ministro recibe el apoyo del 68%. Si Medvédev se presentara en las elecciones, podría vencer en la primera vuelta. Aunque los ratings electorales de Putin son superiores a los del actual presidente. Si interrogamos a la población del país a quién quisiera ver como presidente mecionan dos veces más a Vladímir Putin que a Dmitri Medvédev.

Desde junio de este año, la caída de Medvédev en la tasa de popularidad ha sido mayor. Aunque hasta este cambio de tendencia, desde enero hasta mayo había sido Putin el que más había caído. Esto puede explicarse por la actividad del presidente en el escenario político y por un dibujo cada vez más claro de sus ambiciones reelectorales. No sólo él mismo, sino que sus allegados declararon le convenía presentarse. Al principio esto atrajo la atención de una parte del electorado pero su ulterior comparación con Putin en todos los indicadores no redunda en beneficio del actual presidente. Fuera cual fuera el problema en el país, todos los encuestados ciudadanos consideran que Putin los resolvería mucho mejor. 

Lee más sobre el tema:

Recomendaciones, voluntad popular y organización del Estado

Enroque en el tándem


En las páginas siguientes pueden leer la transcripción completa de la entrevista del presidente Dmitri Medvédev.

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- Señor Presidente, la semana pasada se produjo el acontecimiento más importante y, probablemente, el más esperado de la política rusa. En el congreso de 'Rusia Unida', usted propuso a Vladímir Putin como candidato para los comicios presidenciales de 2012. A mucha gente le interesan los motivos de su decisión. Usted tiene un alto nivel de confianza, usted es un político joven y activo, con una buena reputación. ¿Cuál es el sentido principal de esta decisión? Normalmente, una persona que ocupa un puesto presidencial tiene la posibilidad de presentarse para un segundo mandato. Usted se dedica a la política y los políticos son personas ambiciosas. ¿Cuál es el grado de su ambición en esta decisión?


- Mi ambición principal es la de ser útil a mi país y a mi pueblo. Puede ser que suene algo solemne, pero es verdad. Si uno no tiene una ambición como esta, es mejor que no se dedique a la política y se concentre en otras actividades que no tengan nada que ver con la gestión del Estado.

En cuanto a mis razones, por una parte son muy claras, pero por otro lado suscitan muchas preguntas. Subrayo que tanto para mí como para Vladímir Putin lo más importante es serle útil a la patria. 

Pertenecemos a la misma fuerza política. Ella no ha elegido como candidatos para los comicios presidenciales: a mí en la estructura de poder que tenemos ahora, y a él en un período anterior, pero ambos por el partido 'Rusia Unida'. Vladímir Putin y ahora yo, hemos encabezado en algún momento la lista de 'Rusia Unida' como candidatos al puesto de primer ministro. Representamos la misma fuerza política.

De aquí surge la siguiente pregunta. Nosotros pertenecemos al mismo partido, tenemos posturas políticas muy semejantes aunque somos personas diferentes, cada uno con sus costumbres personales, pero coincidimos en casi todas las cuestiones estratégicas y tácticas del desarrollo del país. Así que, manteniendo tales posturas, ¿cómo se espera que seamos rivales? ¿Tenemos acaso que enfrentarnos?

He leído muchos informes de analistas políticos sobre el caso y muchos no entienden: '¿cómo es posible que no salgan a la escena política y digan: vamos a discutir hasta el final, vamos a organizar una verdadero debate?' Permítanme decir que esto no ocurre en ningún país del mundo. Las personas que representan la misma fuerza política eligen de qué forma y quién debe ocupar un puesto. En algunos países esto se hace a través de las primarias. Nuestra experiencia en esta cuestión aún no es muy grande, aunque la que tenemos fue eficiente. En otros países las decisiones se toman en las reuniones de los respectivos partidos y por los propios líderes. ¿Podemos imaginar una situación, por ejemplo, en la que Barack Obama empiece a competir con Hillary Clinton? Recuerdo cómo en su momento ambos se disputaron entre sí la representación de su partido en las elecciones presidenciales.

Aunque ahora resulta imposible imaginar que se enfrenten. Ambos son del Partido Demócrata y tomaron una decisión basándose en cuál de ellos podría conseguir un mejor resultado. Nuestra decisión es del mismo tipo.

Desde luego, me alegro de que siendo el presidente conserve un alto nivel de confianza y una intención de voto bastante elevada en este momento. Pero por otra parte, quisiera llamar su atención sobre hecho de que, sin duda alguna, el primer ministro Putin es a día de hoy el político más respetado en nuestro país y su índice de popularidad es algo superior. Por alguna razón nadie habla de eso.

Son cosas muy concretas y cualquier político debe tomarlas en cuenta si lo que quiere es ser útil a su país y no ganar a toda costa.

Lo que se espera de nosostros es precisamente eso: que en algún momento nos peleemos definitivamente y empecemos a competir activamente en la esfera política. He escuchado esto muchas veces de nuestra oposición y de algunos analistas políticos.

Aunque la ambición de cualquier persona responsable es ser útil para su país. Insisto en ello.

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- En cuanto a sus planes para 2012, en los últimos meses ha concedido muchas entrevistas y en muchas ocasiones dio a entender que no excluía la posibilidad de presentarse a las elecciones presidenciales. ¿En aquel momento, en realidad pensaba así o tanto usted como Vladímir Putin simplemente no querían dar a conocer la decisión antes de tiempo?


- Le contestaré a usted y a todos los ciudadanos de una manera extremadamente abierta. Lo que ocurre es que nosotros nos dedicamos a la política práctica y a la gestión práctica del Estado. En esta vida todo puede cambiar. Sí, desde hace bastante tiempo ya teníamos nuestras ideas sobre cómo configurar el poder si la gente seguía confiando en nosotros en 2011 y en 2012. Es verdad y eso fue lo que dijimos durante el congreso del Partido.

Pero, por otra parte, la vida podría introducir sus propios cambios, por paradójicos que fueran. ¿Y si la gente cambiara sus preferencias electorales por alguna razón? Tengo que tenerlo en cuenta. Vladímir Putin y yo ocupamos los máximos cargos del Estado, como primer ministro y presidente, y estamos obligados a 'darnos seguridad' el uno al otro, porque somos personas corrientes.

Por eso, cuando yo decía que no excluía esta posibilidad, no mentía en ningún modo. La vida podría cambiar de la forma más inesperada. Pero los acuerdos ya los teníamos. Le diré más: creo que en cada situación, incluso en una situación ulterior, si logramos realizar los planes que tenemos, de todas formas tendremos que pensar en el futuro y en cómo debremos comportarnos en situaciones más complicadas, imposibles de prever o pronosticar. Precisamente por eso dije lo que dije.

- Hablemos ahora del Congreso de 'Rusia Unida'. Sabe, por un lado, me sorprendió por su grandiosidad multitudinaria…


- Aprendemos de nuestros colegas extranjeros…

- Así es. Sorprendió por su inusual espectacularidad: volaban las cámaras, las pancartas, las banderas… Y, al mismo tiempo, había una atmósfera muy cálida y fraternal. Yo diría incluso que había un ambiente de intimidad política. En las mesas redondas la gente hablaba de los temas más candentes. Cuando alguien olvidaba algo, sacaba sus notas y continuaba hablando y le salía aún mejor. La apoteosis resultó ser la aparición de los dos hombres de Estado anunciando que habían llegado a un acuerdo sobre cómo repartir los dos puestos clave en el Estado. Muchos piensan que ya está todo decidido y que no merece la pena gastar dinero en las elecciones. En verdad, ¿cuál es entonces el sentido de los comicios, si todo está decidido ya?

- En primer lugar, estoy de acuerdo con usted en que en el marco del Congreso hubo un ambiente muy cálido. Yo he participado en muchos eventos y les aseguro que esto no se puede fingir. Digan lo que digan, hubo un clima de confianza. Eso es absolutamente cierto.

Ahora con respecto a esas elucubraciones. Las considero absolutamente irresponsables, hipócritas e incluso provocadoras. Pero ¿de qué estamos hablando? Acabamos de empezar la campaña electoral. Planteemos una sencilla pregunta: si la gente le niega el voto de confianza a Medviédev y a Putin, ¿cómo hay que interpretar entonces estas decisiones del Congreso? Las resoluciones del Congreso son solamente recomendaciones del partido para apoyar a dos personas en los comicios, eso es todo. La elección final la hace el pueblo. No son palabras huecas, es un hecho. Cualquier figura política puede perder, al igual que su partido. Tanto la historia de nuestro país como la de otros Estados demuestran que esto ha sucedido más de una vez. Nadie puede estar seguro de nada. ¿De qué predeterminación estamos hablando? Imaginemos por un momento que llegamos a un acuerdo con (el líder comunista) Guennadi Ziugánov, (el liberal demócrata) Vladímir Zhirinóvski, (el justicialista) Serguéi Mirónov y otras figuras políticas bien consideradas para que retiren sus candidaturas, mientras que nosotros, grandes personalidades, las presentamos. En este caso hablaríamos de unas elecciones simuladas. Pero ellos presentarán sus candidaturas en diciembre y en marzo, y además afirmarán, por supuesto, que lo harán para ser elegidos en la Duma Estatal, sin contar con que tienen ambiciones presidenciales. Que sea la gente quien decida a quién votar, quién le merece más crédito. Solo la población, nuestros ciudadanos, son capaces de tomar la decisión definitiva votando por una u otra persona, una u otra fuerza política o rechazándola. Esto es lo que se llama democracia.

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- Usted, personalmente ha encabezado la lista federal de 'Rusia Unida'. ¿Hasta qué punto participará en la campaña electoral? ¿Cómo y con qué [programa] concurrirá 'Rusia Unida' a las elecciones? ¿Espera una contienda electoral muy dura?


- Es cierto que he encabezado la lista de 'Rusia Unida'. El partido me lo encomendó y es mi firme decisión hacerlo. En primer lugar, porque 'Rusia Unida' fue la que presentó en su momento mi candidatura a las elecciones presidenciales. En segundo lugar, el partido y yo hemos estado juntos todos estos años. 'Rusia Unida' ha apoyado las iniciativas del presidente. Así que, sin duda alguna, es mi fuerza política más próxima.

El hecho de que 'Rusia Unida' tomara esta decisión supone una gran responsabilidad para mí como presidente. Así que, claro está, espero que sea un éxito. Además, cuento con que nuestra población pueda expresar sus preferencias en el marco de las elecciones.

Al mismo tiempo, quiero recordar que soy el actual dirigente del Estado. Debo llevar a cabo una gran cantidad de tareas, tanto dentro del país como en la escena internacional. Por este motivo, no voy a tomarme vacaciones ni a dedicarme de forma especial a la campaña electoral. La gente tiene que juzgar la actividad del presidente, así como la del Parlamento, por sus hechos. Si le agrada la situación del país, votará a favor. Si considera que las autoridades se desviaron de la ruta, votará de otra forma. Eso también es democracia. Así que, desde luego, ejerceré mis funciones. Pero, al mismo tiempo, estoy seguro de que la carrera electoral va a ser dura, muy dura, aunque también espero que sea limpia. Y para eso existen todos los mecanismos jurídicos necesarios.

- Ahora viene la pregunta que, me imagino, interesa a muchos etnógrafos políticos.


- ¿Etnógrafos?

- Sí. ¿Por qué esta decisión ha sido anunciada precisamente ahora? ¿Por qué, digamos, no se da a conocer después de que se proclamen los resultados de los comicios a la Duma Estatal? Conocemos perfectamente nuestro país y podemos imaginar cómo toda la clase funcionarial se llena de estupor en el momento en el que se dan a conocer decisiones de este tipo. ¿No teme que la vida de todo el aparato administrativo y burocrático se detenga durante este periodo de tiempo?


- Eso estaría muy mal, sencillamente porque todo tiene que funcionar como un reloj hasta el momento de la renuncia del Gobierno y, consecuentemente, del cese del mandato presidencial. Sin embargo, había que realizar el anuncio en el momento adecuado. De lo contrario el aparato, el funcionamiento puede derrumbarse. Eso también sucede. Por eso creo que no lo hicimos ni pronto ni tarde. Al mismo tiempo, hay que velar por el orden, por que todos trabajen como es debido, con empeño y responsabilidad y se dediquen a gestionar el Estado en vez de “politiquear”. En esto consiste la mayor obligación del presidente, del Gobierno y de otras estructuras estatales.

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-Pero, no obstante, Señor presidente, muchos sencillamente perdieron el interés, se desvaneció la intriga. Aunque a decir verdad, el aburrimiento sólo duró unas cuantas horas, porque después tuvo lugar la dimisión del ministro de Finanzas Alexéi Kudrin, una completa sorpresa. Los comentarios sobre esta dimisión son muy diferentes. Unos dicen que obviamente él violó la disciplina, pero al mismo tiempo algunos vislumbran una sutil maniobra preelectoral. Han depuesto a un ministro que no asignaba fondos a los empleados del sector de agricultura, a los ganaderos o a los militares. Y quizás pensaron que se necesitaba una nueva persona que en el periodo electoral les dé a todos lo que reclaman. ¿La salida de Kudrin se debe a un asunto de disciplina o a divergencias? ¿En realidad tuvo usted discrepancias de carácter esencial con el ministro de Finanzas?


- Yo esclarecí este asunto públicamente, hice todos comentarios necesarios, de hecho, lo hice en directo, pero le voy a responder. Si hablamos de las discrepancias, desde el punto de vista legal, y solamente desde este ángulo se puede apreciar la situación: todos los gastos del presupuesto federal, inclusive los gastos militares, de mantenimiento de la capacidad defensiva, los pagos a los militares, todas estas decisiones eran tomadas, naturalmente, por el gobierno y fueron rubricadas por todos los responsables. Todas estas decisiones fueron firmadas por el exministro de Finanzas. Creo que en esta situación hay que ser completamente sincero. O no se permiten determinados gastos porque se considera que por alguna razón pueden ser perjudiciales (en este caso está claro cómo hay que reaccionar) o, si uno se pronunció a favor de estos gastos, no hay nada que comentar. Por eso el caso de Alexéi Kudrin no es nada más que un caso de disciplina estatal. En nuestro país no existe un gobierno de coalición, somos una república presidencial y no parlamentaria, tenemos un gobierno de gestión que desarrolla una línea presidencial. El que no esté de acuerdo tendrá que marcharse. No hay otra opción. Es una postura dura e inequívoca por la que voy a abogar. Estoy seguro de que el que esté al frente del Estado, sea quien sea, abrigará estos mismos principios. En lo que se refiere a Kudrin, yo tengo la sensación de que ya estuvo demasiado tiempo en este puesto y, posiblemente, a él mismo le empezó a resultar aburrido. mantuvo una entrevista conmigo en febrero o en marzo y me dijo que entendía que en la siguiente legislatura (a propósito, claro está que no sabía nada de las futuras relaciones, ni de los anuncios que haríamos en el congreso del partido) para él ya no tenía sentido formar parte del gobierno, pues llevaba mucho tiempo en el cargo de ministro de Finanzas. Así que hacía tiempo que no tenía ninguna expectativa al respecto. Por eso, todos estos comentarios fueron sorprendentes para mí. Pero la decisión ya está tomada. En lo que se refiere a él, es una persona con mucha experiencia, un buen especialista, encontrará en qué ocuparse y será provechoso al Estado.

- Muchos ven en usted un defensor de ideas liberales, tanto dentro del país como en la esfera internacional. Pero los últimos hechos ponen de manifiesto que estas ideas están ahora como en una nebulosa, podría decirse, especialmente después del caso Prójorov.  ¿Según su opinión, qué pasó con el partido Causa Justa y en qué medida la idea de Causa Justa puede ser realizada en Rusia?


- A mi juicio, desarfortunadamente, Causa Justa carece de líderes responsables. Porque sea como sea, los resultados del partido se alcanzan mediante la actuación de sus líderes. A este respecto no han tenido suerte. Por eso, los recientes sucesos sin duda alguna debilitaron al partido. Le recuerdo que Dmitri Medviédev encabeza la lista de otro partido, y por este motivo, en principio, no voy a comentar la situación del partido Causa Justa, sus complejidades, pero diré una cosa: desde mi punto de vista (y mi opinión es compartida por el partido), como dije en la reunión, nuestro partido es generoso, nuestro parlamento debe reflejar las preferencias de todos los ciudadanos rusos, las visiones de la gente de izquierdas, del centro, de la derecha, de los conservadores, de los demócratas, de todos los que tienen la posibilidad de influir en la opinión de la gente y que recibirán o pueden recibir los votos de los ciudadanos. De ahí que la legitimidad de un parlamento que cuente con todas estas fuerzas es considerablemente mayor. Es la respuesta a su pregunta.

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- Muchos creen que en nuestra sociedad la base para un partido de derecha liberal es deficiente, debido a la falta de desarrollo de la clase de los propietarios, o clase media si quiere. Pero donde con total seguridad existe esta plataforma es en el espacio de Internet. Hablando francamente, me parece que Ud. pudo notarlo en persona tanto con el episodio Prójorov como en la dimisión de Kudrin. La decisión electoral de Rusia Unida no suscitó entusiasmo en la comunidad de los blogueros. Ud. es un activo usuario de Internet y debe sentir la presión de la “blogoesfera”. Posiblemente ya ha dado respuestas a aquellos que vistan su página electrónica o ¿quiere decirles algo? 


- Si sintiera presión me resultaría literalmente muy difícil ejercer el cargo presidencial. Pero, como bien ha dicho usted, presto mucha atención a Internet. Seamos sinceros, la reacción a la asamblea de Rusia Unida o la situación complicada en el partido “Causa justa” o las dimisiones es diversa. Hay personas que dicen: "qué desastre, se acabó la democracia", mientras que otros aplauden exclamando: "por fin, hay que ser más duros todavía". Al fin y al cabo, la blogosfera refleja diferentes posturas de muchísimos representantes de nuestro pueblo. Por otra parte, por causas naturales, en la red hay más gente joven que personas adultas. Eso distribuye de cierta manera las preferencias. En mi opinión, es bueno que internet, los blogs y las redes sociales reaccionen a todo esto. Eso significa una respuesta viva a lo que hacemos. La existencia de posturas diferentes, de hecho, es un elemento indispensable en una democracia directa y moderna del siglo XXI. Por supuesto, los resultados de las votaciones en la red aún no son obligatorios para el Estado. No son representativos porque las personas de derechas apenas visitan las páginas web de los partidos de izquierdas, y viceversa. Dudo de que los partidarios de tendencias comunistas, por ejemplo, estén pendientes de lo que se publica en Live Journal, y lo mismo vale para puntos de vista más liberales, más de derechas. Pero está muy bien que todas estas posturas existan y creo que las autoridades en general y sin sentir presión, claro está, deben responder a lo que sucede en este ámbito. Siendo modernos, también deben tener en cuenta las opiniones que se expresan en Internet. Es un requisito general para cualquier político de cualquier nivel en la vida moderna.

- Desarrollando la pregunta anterior de mi colega, ¿no le parece que últimamente en la sociedad se nota una tendencia inquietante, una cierta indiferencia ante la política y las autoridades? No se trabaja lo suficiente el ánimo social. Se ven las mismas caras en la televisión.


- Las nuestras, por ejemplo.

- Sí, las nuestras también.

- Las suyas, las nuestras no.

- Sí, desde hace unos diez años. E independientemente del éxito de cierta empresa o de cierto ejecutivo (y no estoy haciendo un llamamiento para que se sigan los consejos del zar ruso Iván El Terrible, que solía decir que hay que agitar más a menudo a la gente), es patente que se nota una especie de estancamiento de recursos humanos en Rusia. ¿En su opinión, cómo se puede fomentar la aparición de personalidades individuales fuertes en nuestro país?


- Primero, es una cuestión de cansancio. Le doy muchas vueltas a este asunto porque soy una persona que, debido al cargo que desempeña, aparece bastante a menudo en la pantalla televisiva y en otros medios de comunicación. Usted, pese a ser un trabajador mediático con mucha experiencia, recordará cómo veíamos nosotros las noticias televisivas a principios de la década de los 90. Durante horas la gente, casi temblando de emoción, no se despegaba de sus televisores, sobre todo cuando se emitían las asambleas de los diputados populares. Dejaban de lado el resto de los programas, películas y telenovelas. Creo que entonces no existía una situación de prosperidad. Cuanto más prospera es la vida, menos atención prestan las personas, en general más o menos satisfechas con el orden de las cosas. Pero tampoco deben sentir indiferencia. Por supuesto, deben ir a votar por una u otra fuerza política. Lo considero un deber constitucional de cualquier ciudadano al que le importe el destino de su país, de su patria. Así que, repito, no tengo la sensación de que existan cansancio e indiferencia. A veces dicen que nuestra vida no es más que puro entretenimiento y lo único que hace la televisión es entretener. Pero ¿qué vamos a pedir? ¿Una televisión similar a la del año 1993? La verdad es que yo personalmente no lo querría, aunque puede que algunos la prefieran así. Por qué no, si somos un país democrático. 

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En cuanto a las caras nuevas, aquí estoy completamente de acuerdo con usted. No es cuestión solamente de estancamiento, que siempre es peligroso y tiene consecuencias negativas, sino que las autoridades han de encontrar la fuerza para una renovación. No puede ser a golpes, que todos dimitan, que Vladímir Putin y yo digamos adiós y ya está. Tiene que haber continuidad, una situación en la que entendamos quién se queda al mando. Pero se necesita una renovación substancial. 

Yo siempre intenté y sigo intentando que esta renovación sea permanente. Recordemos que en los últimos tres años, como resultado de mis decisiones, se ha renovado casi la mitad de la nómina de gobernadores. Y no se trata sólo de gente en edad de jubilarse, sino de todo tipo de personas. Algunos de ellos fueron nombrados apenas unos años o incluso meses antes de decidir su dimisión. Así tiene que ser en todos los ámbitos. En el cuerpo de gobernadores, en la policía, en los ayuntamientos y, desde luego, en el gobierno federal. No se puede zarandear al gobierno como si fuera un árbol. A menudo me llegan mensajes del estilo: "¡Hay que cambiar a tal ministro urgentemente! ¡Qué vergüenza, tuvimos un accidente y él sigue en su puesto!". Pero tenemos que entender que no todos los accidentes dependen de los ministros, que hay una situación realmente complicada tanto en la industria como en la economía.

No obstante, el gobierno debe renovarse. Por eso si los ciudadanos de Rusia, nuestros compatriotas, confían a Rusia Unida la formación del gobierno, es decir, si votan por el partido, si nuestra gente vota por nuestro candidato presidencial, si este gobierno se forma y se me encomienda a mí, será un cuerpo totalmente renovado, un gobierno de personas nuevas. Yo considero que esto es importante como concepto. 

- Señor Presidente, y ¿cómo percibieron los recientes acontecimientos los miembros de su familia?


- Verá, mi familia está acostumbrada a todo, pero se imagina que si se hace realidad todo aquello de lo que estamos hablando, con un resultado positivo en los comicios, y si recibimos un nuevo mandato para dirigir el país y el gobierno, es poco probable que me empiecen a ver más a menudo de lo que me ven ahora. Por supuesto, no es un motivo de alegría para mis familiares, pero me apoyan en todo. 

- Muchas gracias por esta entrevista, señor Presidente. Aunque les hemos quitado a algunos la oportunidad de plantear sus propias versiones, creo que, para los futuros votantes, ha contestado a preguntas importantes que ahora mismo son de la mayor actualidad.


- Esto me parece la misión más importante de la televisión. 

- Gracias.


- Gracias a ustedes. 



La entrevista fue originalmente publicada en Actualidad.RT

La transcripción completa de la entrevista originalmente fue presentada en la cadena RT.

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