Un país que atrae a bodegueros

Foto de PhotoXpress

Foto de PhotoXpress

Leoncio Arizu es una de las bodegas más antiguas de la Argentina. Quizás la única que sigue perteneciendo a la misma familia que la creó en 1901. Alberto Arizu, cuarta generación de bodegueros, es su actual propietario además de ser presidente de "Wines of Argentina", entidad que nuclea a los grandes exportadores. Sus vinos han ganado fama mundial, en especial el “Luigi Bosca” y más en especial, el Malbec de “Luigi Bosca”. Ahora, ha sido elegido como uno de los vinos que ofrece la compañía aérea rusa “Aeroflot”.

¿Qué vio Luigi Bosca en el mercado ruso?

Hace bastantes años que me convencí de su gran potencialidad. Hace exactamente diez que comenzamos a trabajar en él. Busqué quién podría ser nuestro socio ruso y encontré una compañía, “Simple”, muy interesante, formada por tres amigos rusos que comenzaron desde abajo orientados a importar vinos de alta calidad principalmente italianos para el consumo de alto nivel. Hicieron foco en lo que era la comunicación del vino, para lo que fundaron “Simple wine”, una de las mejores revistas de vino del mundo. Ellos dirigen una escuela de sumilleres en el centro de Moscú. Su importadora de a poco fue incorporando vinos, además de italianos y franceses, del “Nuevo Mundo”. Los conocí, les gustaron mucho nuestros vinos y comenzamos a trabajar. Una compañía en su momento pequeña, hoy es el principal importador de vinos de lujo en Rusia. Nosotros hemos acompañado el crecimiento de esta empresa y hemos aprovechado estos años de auge de la economía rusa, donde el vino se ha transformado en un producto altamente consumido, valorado. Todo este boom gastronómico de alto nivel que ha tenido Rusia sobre todo en las grandes ciudades ha ido de la mano con la incorporación de vinos cada vez mejores, de opciones de distintas regiones del mundo.

¿Aeroflot ha incorporado los vinos de Luigi Bosca a su menú de a bordo en todos sus vuelos?

Bueno, esto es un poco la frutilla del postre. El haber logrado que Aeroflot, la línea de bandera rusa ofrezca, de los tres vinos que tiene en su carta de business y primera clase, uno argentino y que ese sea Luigi Bosca.

¿El haber sido elegido por Aeroflot es un índice del reconocimiento de la marca en el mercado ruso?

Sin duda hay un reconocimiento de la categoría argentina por sobre todas las cosas.  De hecho, por supuesto, dentro de la oferta  de vinos argentinos de calidad que hay hoy en Rusia, Luigi Bosca tiene una posición destacada.

¿Tienen alguna perspectiva trazada en el mercado ruso?

Tanto para Luigi Bosca como para “Wines de Argentina”,  Rusia es sin dudas un objetivo para vinos finos. Vivimos la experiencia propia de lo que para nosotros significó el desarrollo del mercado ruso. Eso he tratado de trasladarlo al resto de las bodegas argentinas. Hay que ver a Rusia no como el antiguo mercado de vinos a granel y mosto o vinos básicos, sino como un mercado con un potencial extraordinario de consumo. Mientras más actores argentinos estemos en el mercado ruso promoviendo los principales vinos de nuestro país, más vamos a ampliar la porción destinada a nuestros vinos.

¿Cómo instrumentan concretamente esta convocatoria?

Hace algunos meses trajimos a la Argentina siete compañías rusas que vinieron con el ánimo de explorar nuestra producción y ampliar sus portafolios con nuestros vinos. Tuvimos un nivel de interés enorme tanto de las propias empresas rusas que van entendiendo que su país puede ser un gran mercado para los vinos argentinos, como de las empresas nacionales. Se presentaron cerca de ochenta bodegas para mantener negociaciones. Forma parte de las actividades que desarrolla  “Wines de Argentina” y que apuntan a definir las posibilidades rusas para los buenos vinos de nuestro país.

¿Un mercado de clase media para arriba?

Eso es importantísimo. Hay que entender que la ventaja de países como Rusia en comparación con otros mercados, que también tienen una perspectiva futura fantástica como es el caso de China y la India, es que Rusia ya conoce y consume vino. Hay una etapa dada de educación y no es que sea más fácil, pero uno ahorra los pasos a dar para la evolución. En países como China o la India hay que hacer todavía un trabajo de desarrollo educativo muy grande. Hay que enseñarles a beber vino.

Además se está produciendo en Rusia un cambio muy significativo. En ese mercado de clase media para arriba se está reemplazando la vodka por el vino. En las mesas de ese sector se cambia la vodka por vino.

Sí. Así es. Totalmente. Bueno, vemos el mismo fenómeno en América Latina. En México era común que la gente se sentara a almorzar con tequila y hoy se ven botellas de vino. Hay un cambio cultural. Nosotros analizamos muchísimo esto en términos de lo que llamamos un modelo de atracción. Cómo es la tasa de consumo de los mercados, cómo es el crecimiento dela economía, como crece la categoría argentina, qué nivel de penetración tiene la categoría argentina. De esa manera conformamos una matriz compleja que nos permite individualizar objetivos de corto, mediano y largo plazo. Yo diría que Rusia hoy es un país muy atractivo para nosotros en el mediano plazo. Es un país que hay que trabajarlo, que hay que explorarlo, que hay que lograr masa crítica, pero es un país que nos dará enormes satisfacciones en el intercambio comercial.

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.