Por la calle mayor con una orquesta

Tras los numerosos festivales veraniegos llega un otoño cargado de eventos. Foto de Itar-Tass

Tras los numerosos festivales veraniegos llega un otoño cargado de eventos. Foto de Itar-Tass

La concentración de eventos de cualquier tipo que tiene lugar en Moscú en verano es capaz de impresionar al público más exigente. Las antiguas fincas señoriales, las plazas de la capital y, por supuesto, los clusters de arte se convierten en plataformas para las performances. Por poner un ejemplo: son tres los festivales de jazz que se celebran en Moscú en verano. Y todos tienen un nivel impresionante en cuanto a tamaño, participantes y, algo que resulta también muy importante, confort y atmósfera relajada. No es de extrañar que su público sea de lo más variopinto: desde la gente más refinada hasta estudiantes dispuestos a divertirse, pintorescos bohemios moscovitas y, por supuesto, turistas.

En cualquier caso, parece que el público moscovita le ha cogido el gustillo a los festivales y con la llegada del otoño, la intensa vida cultural y los espectáculos no sólo no desaparecen, sino que vuelven a cobrar una nueva intensidad. Durante la primera semana de septiembre en la capital rusa se celebraron dos festivales importantes y de gran interés. Uno de ellos se ha convertido en tan sólo cuatro años en un evento simbólico para la capital, y el otro lo tiene todo para seguirle los pasos.

Tiempos y épocas


Un hombre robusto, con barba y pelo largo empuja un cochecito de niño de la marca Maclaren. Viste una camisa de lino con una cinta de tela en vez de cinturón, polainas de punto y botas de cuero. A su lado camina descalza una chica, con un vestido largo y un delantal. Lleva en las manos un pequeño caballito de madera. Este informático peterburgués de 27 años, su mujer y su hijo pequeño vivirán tres días en el campamento de la tribu de rúsichi surgido en el centro de la ciudad, en una pintoresca y antigua residencia de los zares, a orillas del río Moscova. Entre el 2 y el 4 de septiembre la finca museo Kolómenskoie se sumergió temporalmente en la Baja Edad Media.

El festival  “Tiempos y épocas. La Rusia Antigua con tus  propios ojos” reunió a 84 clubes de reconstrucción histórica procedentes de numerosos países. El pueblo de Kolómenskoie estuvo poblado por finougros, vikingos, stepniakí y rúsichi, es decir, por las tribus que antaño poblaron el territorio de la parte europea de la Rusia actual. Nada de tiendas de campaña modernas, esterillas turísticas ni vajillas de plástico. La vida se desarrolla bajo de lino, se duerme con mantas hechas de trozos de tela, se cocina en una hoguera y se come y se bebe en una vajilla de barro o madera.

De acuerdo a las costumbres de la época reconstruida, en la ceremonia de apertura cientos de hombres armados y vestidos a la moda de los siglos IX-XI se enfrentaron en un combate. La batalla sólo duró unos minutos, y después los “supervivientes” participaron en una competición ecuestre llamada “quítale el gorro a tu rival”. Posteriormente, todos se dirigieron a los campamentos a vivir la sencilla vida cotidiana de alguna tribu nórdica.

“Sabía que nuestras tiendas, más bien poco modernas, no nos protegerían demasiado. Después de la lluvia se quedaban húmedas y frías. A pesar de todo no trajimos paraguas ni polietileno, porque el confort estropearía aquella sensación mágica que teníamos”, cuenta Serguéi, uno de los artesanos vendedores.  

Los organizadores querían que los espectadores (fueron más de 50.000 personas las que se presentaron a ver el festival) participaran al máximo en el juego de la reconstrucción histórica. Algunos visitantes sólo se atrevían a acariciar los cuernos de los ciervos negros de la estepa, a probar la papilla tradicional y a hacer fotos a las barcas de los vikingos que se alejaban del embarcadero, mientras tanto, otros iban a clases de cítara rusa, utilizaban los fuelles de la herrería, cosían cuero o modelaban arcilla, escuchaban charlas sobre la historia del traje, bailaban al son de la música folklórica y parecían sentir mucho no haber nacido hace diez siglos.  Los especialistas auguran un gran futuro a este festival. Serguéi Shpilko, presidente del comité de turismo y hostelería de Moscú, está seguro de que “con el tiempo este nuevo proyecto turístico cultural cobrará un prestigio comparable al Festival de Cine de Venecia o al Carnaval brasileño”. Seguramente alguno de los niños que han agitado con brío sus espadas de madera en el parque infantil del festival se alistará en el ejército medieval y pasados unos años volverá aquí con su coraza y botas de cuero hechas a mano, empujando un cochecito infantil hacia una carpa de lino”.

“Todos estos chicos disfrazados parecen un poco locos”, comenta Román, uno de los visitantes. “Pero se les ve tan felices que a uno le apetece seguir su ejemplo y meterse en una pelea a puñetazos o probar a doblar una herradura”.

Para obetner más información visite:

http://www.historyfest.ru

La Torre del Salvador


En la Plaza Roja de Moscú falta una hora para medianoche. Los músicos de la Orquesta de Viento de la Asociación Nacional de Tiradores, de la ciudad italiana de Lecco, están rodeados de espectadores. Hombres con sombreros adornados con enormes plumas negras levantan las trompetas y, para alegría del público, interpretan varias canciones más. La función nocturna del Festival Internacional de Música Militar “Spaskaya Bashnia” ha finalizado hace más de una hora, pero nadie quiere irse. En distintas partes de la Plaza Roja se oyen gaitas, trombones, tambores y aplausos.

Música militar, folklórica y pop, espectáculos con armas y desfiles de gala, un show de luz, bikers y fuegos artificiales, y todo en pleno centro de Moscú, en la Plaza Roja, durante cinco días seguidos. Para señalar el nivel y la importancia del evento, suenan las salvas de los cañones de la Torre del Salvador. En las dos horas y media que duran las funciones nocturnas no ha habido ni un minuto de aburrimiento. La escolta de honor del Regimiento Presidencial, la Orquesta Rusa de Cuernos, la Orquesta Presidencial y la Compañía Musical de la Guardia de Honor del Regimiento Presidencial: los hospitalarios anfitriones han hecho gala de su alto nivel, pero no fue más que el comienzo. Una Orquesta de Marcha llamada Jaguares de la Tamayo, y el grupo de baile folklórico mexicano Tenochtitlán transmitieron al público su optimismo sureño; la Orquesta Nacional Presidencial de Ucrania sorprendió con sus interpretaciones de jazz;  el público quedó conmovido con las “Tardes de Moscú” interpretadas por el grupo cultural Shi-Ho, de Sinái (China); la Orquesta Real de la Guardia de su Majestad y la Sección de Ceremonia (Noruega) interpretó en ruso “La despedida de una eslava”; el 19º Regimiento de la Artillería Real del Reino Unido fue muy aplaudido por el virtuosismo de sus gaiteros, mientras que el Grupo Secreto de Tamborileros de Suiza impresionó al refinado público moscovita haciendo malabarismos con los palillos. Los alumnos de la Escuela Militar Musical Suvórov encantaron a los espectadores de ambos sexos. “Se nota que los propios músicos disfrutan. No se trata de cumplir con un programa ensayado mil veces sino de pasárselo bien. Había rayos, caía lluvia, y además empezó a tocar el reloj, mientras tanto los chicos tamborileaban, cambiaban de orden, saltaban y encima sonreían muchísimo. Las tribunas han hecho bien en gritarles ¡Bravo!”, comenta Anna, que ha venido a ver el espectáculo con sus padres y su hijo Fiódor, de ocho años.

Ha sido la 4ª edición del festival “La Torre del Salvador”. 1.500 músicos de 15 países diferentes, desde secciones de la guardia honorífica de jefes de estado pasando por orquestas militares y los grupos musicales más importantes del mundo, organizaron al lado de las murallas del Kremlin una impresionante batalla para ganarse los corazones del público. Todos ganaron.

Para obtener más información sobre este festival visite:

http://kremlin-military-tattoo.ru  

Acontecimientos curiosos interesantes de este otoño en Moscú

Festival Internacional de la Luz

Del 20 al 23 de octubre


Durante tres días el otoño se vestirá de muchos colores, y el centro de Moscú se convertirá en un enorme objeto de arte.

El guionista principal del Primer Festival Internacional de la Luz de Moscú será el director del famoso Festival de Lyon, que también participó en la puesta en escena de las ceremonias de apertura y clausura de los Juegos Olímpicos de Pekin. Los organizadores prometen que las instalaciones artísticas de luz y música reflejarán el ambiente ruso tradicional.

El impresionante show de luz se podrá ver de manera gratuita desde las numerosas plataformas situadas en pleno centro de la ciudad, por ejemplo, en la Plaza Roja, el Teatro Bolshói, el Museo Histórico, las plazas Lubiánskaya y Manézhnaya.  

IV Bienal de Arte Contemporáneo de Moscú

Del 23 de septiembre al 30 de octubre


http://4th.moscowbiennale.ru/


La bienal se celebrará bajo el lema “Rewriting Worlds” (Reescribiendo mundos). Participarán 64 artistas y 16 grupos artísticos procedentes de 33 países. El comisario de la bienal Iósif Bakstein declara que los proyectos “mostrarán distintas maneras de utilizar las técnicas de multimedia en el proceso artístico actual, así como un arte que critica deliberadamente el papel de la técnica y los media en la civilización moderna”.

Gran Festival de Dibujos Animados
Del 28 de octubre al 7 de noviembre


www.multfest.ru

Se proyectarán 450 muestras de dibujos animados procedentes de 22 países en doce cines de la capital. Habrá también conferencias, seminarios y exposiciones.



V Festival Internacional de Artes Circenses 


Del 30 de septiembre  al 2 de octubre


www.festival.circus.ru


Leyendas del circo mundial y los principiantes con más talento se reunirán en Moscú para presentar sus mejores números en el complejo Olímpico de Luzhnikí. El certamen desatará grandes pasiones, ya que el programa, como siempre, será un concurso, y los ganadores obtendrán medallas de oro, plata y bronce.  

Bienal de Artesanía de Izmáilovo

Antes del 15 de octubre


http://www.kremlin-izmailovo.com/Handcraft-Fair

Feria de obras de artesanía popular creadas tanto por artesanos independientes como por empresas. De acuerdo con la tradición, la bienal se celebrará en el pintoresco Kremlin de Izmáilovo, que recuerda a la Rusia antigua.

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