El enroque espacial

Los cosmonautas rusos Andréi Borisenko y Alexandr Samokutiaev y el astronauta de la NASA, Ronald Garan, regresaron hoy a la Tierra a bordo de la cápsula Soyuz TMA-21, tras concluir su misión en la Estación Espacial Internacional (ISS), informó el corresponsal de RIA Novosti desde el Centro de Control de Vuelos Espaciales (CCVE), ubicado en las afueras de Moscú.

La Estación Espacial Internacional (EEI) se encuentra en un momento de «impasse». El 16 de septiembre la mitad de la tripulación volverá a tierra. Pero ni la NASA ni el Roskosmos (Agencia Espacial Federal Rusa) pueden decir a ciencia cierta cuándo llegará el relevo a la estación. Las averías de las naves rusas han desbaratado los planes de ambas agencias espaciales.



El lanzamiento fallido del 24 de agosto del carguero espacial no tripulado Progress no es  sólo un trágico accidente, o por lo menos así lo consideran los profesionales encuestados por RBTH. Durante el año pasado Rusia perdió seis naves espaciales.  Además, se ha retrasado toda una serie de lanzamientos por «razones técnicas», que en la mayoría de los casos responde al fallo de los equipos y del conjunto de la maquinaria en la fase final de preparación para el despegue.


Debido a los fallos que se han producido en el presente año, no sólo planea la amenaza sobre la reputación de Rusia como potencia espacial (y tras el cierre del programa Shuttle por parte de EE UU los cohetes rusos son ahora el único medio de transporte orbital tanto de personas como de cargas), sino también sobre el funcionamiento de la Estación Espacial Internacional. Para el 14 de octubre estaba previsto el lanzamiento de un carguero con provisiones para los astronautas y para el 28 de octubre el despegue de una cápsula tripulada. Pero según fuentes de la Agencia Interfax, los lanzamientos se han aplazado para el 1 y el 14 de noviembre, respectivamente.


Los representantes de las agencias espaciales de Rusia y de EE UU  han insinuado, no obstante, que no descartan que el desarrollo de los acontecimientos pueda seguir un guión más pesimista. «Si, por alguna razón, no conseguimos antes de finales de noviembre transportar a la tripulación, debemos considerar todas las posibilidades, incluso que la estación siga funcionando sin personal», declaró a la agencia Interfax Alexéi Krasnov, jefe de las operaciones espaciales tripuladas de Roskosmos. Sobre la posibilidad de que la estación pase a funcionar en régimen autónomo también se ha pronunciado Mike Suffredini, director del programa de la EEI de la NASA. A este respecto, señaló que en la estación hay reservas de agua y oxígeno suficientes para que la tripulación subsista sin necesidad de nuevos suministros hasta el verano del próximo año.

 

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Las causas de esta situación son analizadas por los expertos Iván Safrónov Ml. (cuyo artículo se ha acortado, la versión completa está publicada en Kommersant) y Andréi Kisliakov. Publicado de forma abreviada

Traducción de Marta Rebón

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