Los uruguayos ceden ante el frío ruso

Omar Pérez Aguado jugó en el Rostov entre 2004 y 2007. Foto de Photoxpress

Omar Pérez Aguado jugó en el Rostov entre 2004 y 2007. Foto de Photoxpress

El fútbol ruso se torna cada año más ambicioso. Los clubes locales ya no se conforman con invitar a jugadores de nivel medio e intentan atraer a futbolistas de la categoría top. En los últimos tiempos, entre estos se registraron de golpe dos uruguayos.

Las estrellas no vienen por ahora

 El mejor delantero del campeonato del mundo 2010, Diego Forlán, podía haber sido transferido, a comienzos de la temporada rusa, al “Terek” de Grozni, que en ese momento era dirigido por Ruud Gullit. La fracasada operación fue explicada por la dirección del club por las enormes exigencias financieras que entonces puso Forlán.

Entre tanto, las cosas en el “Atlético” no le funcionaban a Diego y el moscovita “Spartak” se interesó por el uruguayo. Los “rojiblancos” no consiguieron traerse al delantero. “Cachabacha” Forlán postergó la decisión hasta  el final de la Copa América, que para el Uruguay culminó con un triunfo. Luego del torneo, el feliz futbolista dejó de pensar en una transferencia a Rusia.

Todavía antes, a este desconocido país fue invitado Luis Suárez, pero el brillante puntero y joven colega de Forlán en la selección resultó todavía más duro, declarando que no vendría a Rusia ni por una bolsa de oro. Las negativas de los líderes de la “celeste” pueden hacer caer en la confusión: cómo, en Rusia los uruguayos ni asoman. No es así. Es más, en esa misma Copa América por los ganadores jugó alguien que por propio deseo consiguió en Rusia su “felicidad futbolera”. Pero vamos por orden.

Por supuesto, no fueron muchos los futbolistas que viajaron desde las riberas uruguayas a Rusia, como sí lo hicieron brasileños y argentinos. Como norma, les esperaba un mismo destino: si no conseguían adaptarse a su club y a las realidades rusas, los nostalgiosos uruguayos partían a lugares más cálidos.

A nadie debe asombrar que la colonia uruguaya más grande se haya formado en el “Rostov”, que tiene su base en el sur del país. Entre 2004 y 2006 en las orillas del río Don aparecieron de golpe tres suramericanos: Carlos Gutiérrez, Omar Pérez y Bruno Silva. Por cierto, ninguno pudo dejar alguna memoria de su paso por el sureño club.

Carlos Gutiérrez. Foto de RIA Novosti

Esperanza y sustento

 Una potencial estrella del fútbol ruso y no sólo de él, pudo ser el volante Marcelo Sosa, cuyo pase adquirió en 2004 el “Spartak” moscovita. Este fue un período de durísima crisis en la historia del club con mayor cantidad de títulos ganados del país. En un par de temporadas, por los “rojiblancos” pasaron decenas de futbolistas, sobre los cuales a posteriori nadie escuchó nunca nada más. En este fondo, Sosa, indudablemente, se distinguía.

Sin embargo, el propio futbolista no asumió el papel que querían asignarle y ya al medio año, luego de viajar a la Copa América de ese mismo 2004, tomó la decisión de no regresar a Rusia.

-En Rusia es duro vivir –argumentó Marcelo-. Para mí y mi familia el problema era el idioma extraño, los fríos, las condiciones de vida. No estoy convencido en un ciento por ciento, pero en principio regreso a Danubio. Puede ser que tenga que buscarme otro club pero me resulta muy difícil regresar a Moscú.

Luego del “Spartak”, la carrera de Sosa no se consolidó. En España, donde el futbolista jugó por poco tiempo para el “Atlético”, se le recuerda quizá sólo por sus expresiones escandalosas en vísperas de los encuentros con el “Real”. Luego sobrevinieron el Osasuna, Ríver Plate, Nacional y los Tecos mexicanos, entre otros. Ahora, tras de su escandalosa salida de Peñarol, recaló en Racing de Montevideo.

Se perdió en Moscú

 Los frustrantes ejemplos del pasado no atemorizaron al “Dinamo” moscovita. El club de los milicianos se entusiasmó con el prometedor volante uruguayo Luis Aguiar. Logrado en 2009 su pase, el mediocampista debía reemplazar a Danni, el anterior líder de los “albiazules”, quien había sido transferido al “Zenit” peterburgués.

-No hace tanto que estoy en el “Dinamo” –decía entusiasmado Aguiar por ese entonces-. Aquí me gusta todo. Los entrenamientos son interesantes, tengo compañeros de gran clase en el equipo. Presiento que caí en un club fuerte. También estoy impresionado por Moscú: la ciudad es hermosa, aunque por ahora no he visto mucho.

Resultó que un conocimiento más profundo con la vida rusa perjudicó al uruguayo. Comenzó bien, señalando un gol en su debut pero en los últimos 14 encuentros Aguiar fue una pálida sombra y fue dado a préstamo al “Braga” portugués.

-No quiero volver al “Dinamo” –reconoció en Portugal el futbolista-. Estoy bien en el ”Braga”, ¿para qué voy a cambiar? Cuando estuve en Moscú, jugué casi todos los partidos del “Dinamo”. En la cancha todo parecía andar bien. Sin embargo, cuando salía de allí no me adaptaba. En Moscú me sentí perdido.

Aguiar, luego de un breve paso por “Peñarol” donde se coronó campeón de la Copa Libertadores, regresó a Portugal y ahora juega para el “Sporting” de Lisboa.

Felicidad futbolera

 Aquellos jugadores europeos que de todas formas se aprestan a probarse en la liga superior rusa, deben orientarse mejor a lo que le ocurrió a Andrés Scotti, que a las peripecias de Aguiar o Sosa. El defensor durante cuatro temporadas fue uno de los líderes del “Rubin” de Kazán, disputando 108 partidos para su club. En 2005 Scotti fue el defensor más efectivo del campeonato y entró entre los 33 mejores jugadores determinados al final de las temporadas.

Andrés cuenta cómo consiguió esto:

-Quise ser uno más en Kazán y procuré hacer mi trabajo lo mejor posible –reconoció alguna vez Scotti-. Además tenía la confianza del entrenador. Esto ayudó en los principio y luego ya se hizo más fácil. Por otra parte, conmigo siempre estuvo mi esposa, me visitaban en Rusia otros allegados. No me siento solitario en Kazán.

Si a Andrés lo escuchara la mayoría de sus compatriotas que jugaron en Rusia, seguramente no lo comprenderían.

-Por ahora no tengo motivos serios para lamentarme –declaró Scotti luego de la temporada 2005-. Rusia se convirtió para mí en un país donde encontré mi felicidad futbolera.

En 2006 en el “Rubin” resolvieron rejuvenecer el equipo y Scotti tuvo que seguir su carrera en la Argentina. Tras su exitoso paso por Argentinos Juniors, en 2009 fue transferido al Colo Colo chileno y este año, este defensa central de 35 años integró la selección “celeste” campeona de América.

Al día de hoy en la premier ligue rusa habita un solo uruguayo, Mauricio Prieto, quien al inicio de la presente temporada fue transferido al “Kubán”, otro equipo del sur. Por ahora no se ha consolidado allí: todavía no ha vestido la casaca de su club en ningún partido.

Pese a toda la historia, existe la sensación de que  los uruguayos no han dicho aún su última palabra futbolística en Rusia.

Todos los derechos reservados por Rossiyskaia Gazeta.