Elif Batuman, la escritura y la vida

Elif Batuman. Foto de East News

Elif Batuman. Foto de East News

Imaginemos a una universitaria norteamericana “letraherida” y ávida de viajar a tierras rusas. Decidida a obtener una beca, se presenta en el departamento con una insólita propuesta de investigación bajo el brazo: “¿Murió Tolstói por causas naturales o fue asesinado?”. Ante esta idea descabellada, la encargada de la sección de literatura comparada no puede sino soltar una carcajada, aunque acaba dando su visto bueno.

Esta doctoranda de imaginación desbordante, capaz de ver una tenebrosa conspiración con tintes de novela negra en la muerte del gran escritor ruso, es Elif Batuman. Neoyorquina de origen turco, no vacila en pasearse por Yásnaia Poliana a la búsqueda de datos que apoyen su “investigación forense”. Esta historia y otras más, siempre con la literatura rusa como telón de fondo, conforman “Los poseídos, aventuras con libros rusos y con las personas que los leen”, un éxito de crítica y ventas en Estados Unidos que ahora llega a España, en el sello Seix Barral.

Si damos un vistazo a la cubierta del libro –que, salvo por el color de fondo, ha mantenido el diseño americano-, podríamos pensar que estamos ante una erudita recopilación de ensayos literarios destinada a ensalzar la grandeza del canon literario ruso. Y eso pese a las divertidas ilustraciones de Roz Chast, colaboradora habitual de “The New Yorker”, en las que se representa a personas de todas las edades enfrascadas en la lectura de (imaginamos) grandes obras de la literatura rusa. Pues bueno… sí, pero no. Sí porque Elif Batuman conjuga una fina ironía e inteligencia creadora capaz de relacionar todo tipo de hechos y cosas (eso incluye desde frases de novelas hasta fórmulas de teoría literaria) para otorgarles un significado más complejo, a veces incluso rayano en lo mágico. Y no, pues no se limita a desplegar los motivos por los que ningún mortal debería abandonar este mundo sin haber conocido antes a Pierre Bezújov de “Guerra y paz” o a la Tatiana de Pushkin. Es más bien un luminoso ejemplo, en carne propia, de cómo la ficción puede llegar a incidir de manera real en la vida de una “poseída” por la literatura, a fuerza de marcarle un itinerario sobre el mapa, que, aun a riesgo de parecer errático, está lleno de sentido.

Así, a lo largo de un relevador prólogo y las cinco historias que integran “Los poseídos”, descubrimos cómo “lo ruso” va penetrando poco a poco en la vida de la joven Elif. A veces, el detonante de la pasión rusófila es el encuentro con algún nativo, como su estrambótico profesor de violín, un tipo «que transmitía la impresión de estar profundamente absorto en consideraciones y cálculos más allá del alcance habitual del conocimiento humano»; otras, la chispa se enciende a raíz del hallazgo de una vieja edición inglesa de “Anna Karénina” en la casa familiar de Ankara, que le hacen pasarse dos semanas de verano “tumbada en el sofá de terciopelo superburgués y color rosa de mi abuela, comiendo cantidades ingentes de uvas y leyendo de forma obsesiva”; o bien, son simplemente los designios estudiantiles los que la llevan a aterrizar un verano en Samarcanda, donde aprende que en el uzbeko antiguo hay cien palabras para el verbo llorar.

“Los poseídos” es una invitación a leer los clásicos como algo tremendamente cercano, alejado de todo ceremonial, un fecundo “tú a tú” siempre que la ficción del libro y la realidad presente del lector lleguen a establecer un verdadero diálogo. Elif Batuman (Nueva York, 1977) conversa con “Rusia Hoy” desde Turquía, donde actualmente es escritora residente en la Universidad de Koc.

El libro de Elif Batuman editado por Seix Barral. Foto de Ferran Mateo

-¿Cómo definiría Los poseídos? Se trata de un libro difícil de encasillar y eso habrá llevado de cabeza a los libreros y al responsable de prensa de la editorial…

Lo definiría como una serie de ensayos interrelacionados, mezcla de memorias, libro de viajes y crítica literaria, en la que se dan cita personajes y temas recurrentes y que abarca un periodo cronológico concreto: mis años como estudiante de doctorado. Uno de los géneros que tomé como modelo para el libro fue el “story cicle” (ciclo cuentístico) como, por ejemplo, en “Caballería roja” de Bábel. Algunos de los ensayos se publicaron por separado en revistas norteamericanas (The New Yorker, Harper’s Magazine, n+1). Fue un proyecto interesante y divertido modificarlos ligeramente para ponerlos en el libro, así como escribir un relato nuevo (Verano en Samarcanda) que diera cohesión al conjunto. Lo que quería, al fin y al cabo, es que cada capítulo tuviese suficiente entidad teórica por sí mismo, pero que, por el hecho de estar juntos, aportaran nuevos significados.

-Es una escritora que intenta mantener una relación directa con sus lectores mediante su blog, las redes sociales y los numerosos festivales y presentaciones en los que ha participado. ¿Cuál ha notado que ha sido la recepción del libro?

Sí, trato de mantener relación con mis lectores mediante mi blog [www.elifbatuman.net] y Facebook. Dado que escribo en inglés, la mayoría de lectores con los que he entrado en contacto han sido norteamericanos o británicos y, en menor medida, australianos. Por mi apellido turco y también porque ahora vivo en Turquía, recibo algunos correos de lectores turcos.

Como era de esperar, el nivel de conexión ha sido mayor y más sofisticado con los lectores americanos y británicos porque están más acostumbrados a mi estilo (colaboro con publicaciones de ambos países) y porque mi obra suele contener muchos detalles intrincados, referencias y bromas que pueden ser difíciles de entender para el lector no anglófono.

Elif Batuman. Ilustración de Marcelo Torres

-¿Cree que en el libro se anima al lector a hacer uso de la literatura no sólo como un pasatiempo? Es decir, a que ésta participe de la vida del lector y le ayude a responder sus dudas personales, tal vez de una manera más imaginativa y compleja…

Sí, estoy de acuerdo. Sin duda alguna, invito a los lectores a que vean la literatura como algo real que está en el mundo y como una fuente de conocimiento y orientación, comparable en valor y tan llena de sentido como cualquier experiencia vivida.

-¿Le ha servido el libro como un proceso de búsqueda de su voz literaria?

No creo que la ficción y la “no ficción” impliquen necesariamente diferentes voces. El primer libro que escribí, o intenté escribir, era una novela (está inacabada e inédita). En gran parte, la voz en “Los poseídos” es idéntica a la de esa primera novela, sobre todo en las descripciones de lugares y de gente, en los diálogos, etc. En un primer momento planeé escribir “Los poseídos” como una novela, y la decisión de que el libro acabase siendo “no ficción” no fue tanto una cuestión de voz. Para mí, la voz es la manera de contar una historia, la perspectiva desde la cual se observa: no resulta afectada por si lo que se cuenta es verdad o no.

-¿Qué papel tiene el humor en su escritura?

El humor es muy, muy importante para mí. Si encuentro que un escritor carece totalmente de él, me siento distanciada por completo de su obra. Y no me refiero únicamente a novelas, sino a la crítica, los textos científicos, históricos, biográficos… a todo. Si leo un manual académico no espero, como es natural, troncharme de risa en cada página, pero siempre busco algo subyacente, algo de sentido del humor. Me refiero a una especie de calidez, travesura e inteligencia… De lo contrario, no consigo que me llegue.

Para mí, en la literatura todo consiste en tratar de reducir la alienación y cimentar la solidaridad, y el humor es la manera más segura de conseguirlo. El humor puede transformar al instante una experiencia anímicamente devastadora en algo narrable y reconocible. El ejemplo más extremo es Kafka, nadie escribió como él unas situaciones tan estrambóticas a la par que reconocibles de buenas a primeras. Según Max Brod, cuando Kafka leyó por primera vez a sus amigos «El proceso», toda la habitación reía de forma «bastante desmedida», y el propio Kafka se carcajeaba tanto que a veces no podía seguir leyendo. Ese sentido de euforia es una de las cosas que más valoro en la literatura (y en el mundo en general). Definitivamente, eso es lo que persigo cuando escribo.

-Ha comentado que ahora se encuentra en una etapa “gótica”. ¿Adónde le llevan ahora sus intereses? ¿Volverá a los temas rusos?

Espero empezar en breve una novela sobre las novelas góticas… será una metanovela gótica. Pero me encantaría volver pronto a los temas rusos. ¡Por supuesto!

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