Narrador Leskov

Nikolai Leskov. Retrato de Valentin Serov, 1894

Nikolai Leskov. Retrato de Valentin Serov, 1894

Katerina Lvovna Izmailova estrangula a su marido y con la ayuda del amante arrastra el cadáver al sótano. El suegro había corrido una suerte parecida –envenenamiento- tras descubrir las adúlteras actividades nocturnas de su nuera.

Ocurre brutalmente frente a nosotros. Katerina responde con indolencia a la indolencia, y la saga de ricos comerciantes será enterrada por la codicia propia y ajena.

Se trata de Lady Macbeth de Mtsensk, el relato más conocido de Nikolai Leskov y base de una polémica ópera de Dmitri Shostakovich y de una película de Andrej Wajda.

A la sombra del sabio Dostoievsky y del maestro Tolstoi, Leskov desapareció en el profundo siglo XIX ruso y apenas fue reconocido como el buen escritor que es. Sin embargo, y como confirmó el propio Tolstoi:“El tiempo de Leskov aun no ha llegado. Leskov es un escritor del futuro”.

De hecho, décadas después la capacidad narrativa de Leskov fue reconocida por figuras tan dispares como Walter Benjamin, Thomas Mann o Maxim Gorki.

Éste último escribió un ensayo sobre el escritor nacido en Oryol, que la editorial Alba clásica ha tenido a bien incluir junto a la novela de Leskov “El peregrino encantado”.

Cartel de la película de Andrej Wajda

“Leskov es el escritor más arraigado en el pueblo ruso y es ajeno a cualquier influencia foránea. Leer sus libros es la mejor manera de sentir y comprender Rusia, con todo lo que tiene de bueno y de malo, y de observar con absoluta nitidez al hombre ruso, el cual, aun cuando cree sinceramente en la belleza y en la libertad, se las arregla siempre para ser esclavo de su fe y opresor del prójimo”.

“Todo el mundo se dio cuenta de que en los relatos de Leskov había algo nuevo, algo que iba en contra de los mandamientos de la época, del canon de populismo… Leskov se las arregló para molestar a todos sin distinción”.

Los relatos de Leskov son un paseo por esa Rusia que hay detrás de los escaparates –con sus clérigos y sus nagaikas. La sobriedad y cercanía de su prosa al lenguaje popular dotan a los textos de una oralidad inusitada -incluso parecen escritos para ser leídos en voz alta.

Nikolai Leskov (1931-1995) viajó por toda la Rusia europea como agente comercial, y la sonoridad de sus informes hizo que abandonara la provincia por Kiev y ésta por San Petersburgo para convertirse así en maestro del skaz (técnica narrativa con marcado carácter oral y abundante en neologismos).

En el volumen “Lady Macbeth de Mtsensk y otros relatos” también editado por Alba clásica aparece el conocido ensayo “El narrador: consideraciones sobre la obra de Nikolai S. Leskov”, escrito por Walter Benjamin.

En él, el crítico alemán destaca al escritor ruso por su capacidad de observación y la construcción artesana de sus relatos, además de reflexionar sobre lo que significa ser un narrador.

“El narrador toma lo que narra de la experiencia, la suya propia o la transmitida. Y la torna, a su vez, en experiencia de aquellos que escuchan su historia. El novelista, por su parte, se ha segregado. La cámara de nacimiento de la novela es el individuo en su soledad”. “Cada mañana nos instruye sobre las novedades del orbe. A pesar de ello somos pobres en historias memorables. Esto se debe a que ya no nos alcanza acontecimiento alguno que no esté cargado de explicaciones. En otras palabras: casi nada de lo que acontece beneficia a la narración, y casi todo a la información. Y la mitad del arte de narrar radica precisamente en referir una historia libre de explicaciones”.

“Narrar historias siempre ha sido el arte de seguir contándolas, y este arte se pierde si ya no hay capacidad de retenerlas. Y se pierde porque ya no se teje ni se hila mientras se les presta oído. Cuanto más olvidado de sí mismo está el que escucha, tanto más profundamente se impregna su memoria en el oído”.

No obstante, la naturalidad, bastedad y religiosidad de Leskov provocaron el rechazo de casi todos los estamentos sociales de la capital imperial. Así, el escritor consiguió enemistarse con gobernadores, anarquistas, popes, liberales, críticos literarios, nihilistas y no astronautas porque todavía no los había.

Portada de Lady Mabeth de Mtsensk - editorial Alba

Muchas de las críticas a Leskov se deben a malentendidos, aunque es cierto que las primeras obras del escritor están saturadas de juicios morales y carecen de efectividad literaria; sin embargo, con los años Leskov consiguió limpiar sus textos de sentencias y valoraciones personales que afortunadamente sustituyó por el verbo y el retruécano oral, dotando sus narraciones de mayor ritmo y de un carácter más seco –esforzándose en escribir como hablaba la gente.

Uno de los mejores ejemplos de ello es “Pavel i Liuba”, relato editado por Maldoror como “El pavo real”. En él un mayordomo/gerente sufre una inesperada evolución: abandonando una actividad que realiza de forma implacable y tiránica por una vida errante; paradójicamente, el autor no busca convencer ni contar una moraleja, sino narrar un proceso de des-aprendizaje cargado de humanidad.

Portada de El peregrino encantado - editorial Alba

Obras comentadas:

- Lady Macbeth de Mtsensk y otros relatos. Ed. Alba clásica

- El peregrino encantado. Ed. Alba clásica

- El pavo real. Ed. Maldoror

Otras publicaciones de Nikolai Leskov:

- La pulga de acero. Ed. Impedimenta.

- Una familia venida a menos. Ed. El Aleph.

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