Lo más importante es la participación

Vladímir Churov en su despacho. Foto de Ria Novosti

Vladímir Churov en su despacho. Foto de Ria Novosti

Se acercan las elecciones parlamentarias. En diciembre se celebrarán los comicios para elegir a los representantes a la Cámara Baja o Duma Estatal. La principal novedad consiste en que los diputados serán elegidos para un periodo de cinco años, y no cuatro como se ha hecho hasta ahora. Rusia Unida, el partido gobernante, pretende reeditar la mayoría cualificada que ostenta en la actualdidad. Con esta mayoría puede aprobar leyes sin contar con el apoyo del resto de partidos. Por lo tanto, la principal incógnita de las elecciones de diciembre es si la oposición será capaz de arrebatarle escaños a Rusia Unida. Además, los resultados pueden influir en las elecciones presidenciales previstas para marzo de 2012, en esta ocasión el líder ruso será elegido, también por primera vez, para un mandato de seis años en lugar de cuatro.

La Comisión Electoral Central velará por garantizar la legalidad de la campaña electoral y el correcto recuento de los votos. Las pasadas elecciones parlamentarias, celebradas en 2007, estuvieron marcadas por una serie de escándalos, cuando la oposición y conocidas personalidades públicas denunciaron infracciones y falsificaciones a favor de Rusia Unida. Sin embargo, la Comisión Electoral Central las consideró insignificantes, o bien no vio indicios de las mismas. De modo que los observadores internacionales consideraron que las elecciones no había sido libres. Una parte de los observadores procedentes de Europa incluso se negó a viajar a Rusia, considerando inaceptables las limitaciones impuestas a su trabajo por parte de la Comisión Electoral en vísperas de las elecciones. Otros observadores, sobre todo los procedentes de los países de la CEI, no percibieron infracción alguna y quedaron satisfechos con los comicios. Por su parte, la Comisión Electoral Central acusó a los europeos de partidismo y de intentar influir en los resultados de la votación.

Teniendo en cuenta estos acontecimientos, habrá muchos ojos pendientes del desarrollo y de la valoración del actual ejercicio electoral. Por eso, la Comisión tiene como principal objetivo garantizar la legitimidad de las elecciones parlamentarias. El presidente de esta institución, Vladímir Churov, declaró en la entrevista concedida a RBTH que “la legitimidad de las elecciones está condicionada por dos factores, siendo la participación el más importante”. En Rusia es más alta que en algunos países europeos y que en EE UU, alcanzando aproximadamente un 60%, y se encuentra en constante crecimiento. El segundo criterio es, según Churov, “la representatividad del parlamento, es decir, el porcentaje de la totalidad de los votos correspondientes a diputados que han obtenido escaños”. Tal y como afirma el presidente de la Comisión, este índice constituye el 92%, es decir, tan sólo un 8% de los electores que votaron en 2007 no obtuvo representación parlamentaria. “Es muy buen resultado, ajustado a estándares europeo”, concluyó Vladímir Churov.

Las pasadas elecciones fueron valoradas negativamente por los observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), con quien la Comisión Electoral Central mantiene tensas relaciones. En la entrevista concedida a RBTH, Churov ha mencionado aparte a la Oficina de Instituciones Democráticas y de Derechos Humanos (ODIHR), que se dedica al fortalecimiento y la defensa de las instituciones democráticas en los países miembros de la OSCE, y cuyas tareas comprenden la observación de elecciones. El presidente de la Comisión declaró que la misión de ODIHR era “políticamente comprometida” y puso como ejemplo sus conclusiones sobre las misiones en Estonia, Moldavia, Kazajistán y Letonia en 2010 y 2011. Según él, “en Letonia, Estonia y Moldavia, donde las elecciones fueron valoradas positivamente, las conclusiones no se corresponden con el contenido de los informes: la conclusión era positiva, y el contenido negativo, mientras que en Kazajistán ocurrió todo lo contrario”.

Una de las restricciones por las que la comisión ODIHR de la OSCE se negó a presentarse en Rusia durante las pasadas elecciones fue la limitación del número de observadores. La OSCE, al no estar de acuerdo con las condiciones rusas, podría negarse nuevamente a enviar observadores. Pero la Comisión se mantiene firme y no está dispuesta a ceder en este aspecto. Por su parte, Churov no entiende los criterios de la OSCE para establecer el número de observadores según el país: “Se mandaron seis a Bulgaria, al Reino Unido, once, a las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2008, sesenta”. Mientras que en 2004, la OSCE envió a las presidenciales ucranianas 2.762 observadores, comenta, destacando que aquellas elecciones desembocaron en “la revolución naranja” y en “una segunda votación, ilegal, de la segunda vuelta”. En otras palabras, Churov no se fía de los observadores de la OSCE, pero tampoco quiere entrar en conflicto con ellos.

En particular, esto se refleja claramente en el hecho de que la Comisión ha enviado a los observadores, incluida la OSCE, una carta en la que propone presentar propuestas respecto al número de observadores y a la lista de distritos a los que les gustaría enviarlos. “Es algo sin precedentes”, declaró Churov, destacando que en Rusia, a diferencia de muchos otros países, “los derechos de los observadores extranjeros son prácticamente equiparables a los de los observadores rusos” ,es decir, “tienen derecho a estar presentes en las comisiones a todos los niveles, incluidas las de distrito, el día de la votación y los días de votación anticipada, así como durante el recuento y escrutinio de los votos. En definitiva, en todos los procedimientos que se llevan a cabo en los distritos electorales. Cuando pedimos tener las mismas condiciones en las elecciones finlandesas, la respuesta fue negativa”, declaró Churov, “y ya ni hablo de las numerosas limitaciones en diferentes estados de EE UU”.

En agosto, los expertos de ODIHR pasaron una semana en Rusia para decidir cuál iba a ser el formato de observación de las elecciones de diciembre. Querían elaborar un informe sobre el estado del sistema electoral ruso, algo con lo que la Comsión no estaba de acuerdo, ya que los expertos de ODIHR eran “meros invitados” que carecían de estatus oficial para realizar una misión de valoración. En su entrevista a RBTH, Churov explicó que “los observadores extranjeros tienen derecho a expresar públicamente su opinión respecto a la legislación electoral y a la preparación y desarrollo de las elecciones, y a contactar para ello con los representantes de los medios de comunicación, pero sólo después de que la votación haya finalizado en todo el territorio de la Federación. Por eso no es correcto pretender observar unas elecciones que todavía no tienen fecha concreta de celebración”, asegura. “Es absurdo expresar una valoración de las elecciones con medio año de antelación. Eso es pura política”.

El presidente de CEC no ve nada raro en que Rusia Unida, que dispone de mayoría parlamentaria, cuente con 2,2 millones de miembros, es decir menos del 2% de los ciudadanos rusos. Es menos de lo que tenían los comunistas que gobernaban la URSS: en los años 80, alrededor del 9% de la población adulta de la URSS eran miembros del PCUS. “Eso no quiere decir nada”, considera. “En Estados Unidos también hay muy poca gente afiliada a algún partido. En la mayoría de países europeos hay muchos menos miembros de partidos que electores”. Churov considera que es así como tiene que ser, y que “es por eso por lo que se luchó en 1991: para que los electores tengan la posibilidad real de elegir”.

Actualmente existen en Rusia siete partidos registrados, pero los rusos, según una encuesta llevada a cabo por el centro sociológico independiente Levada, sólo perciben una fuerza política real en dos de ellos: Rusia Unida y el Partido Comunista (KPRF, en sus siglas rusas). Los demás partidos son vistos por la sociedad como “partidos-títere dirigidos desde el Kremlin”. El 72% de los rusos considera que el país necesita una oposición política, pero que los partidos actuales no son capaces de cumplir con esta función. Por esta razón, el 73% se pronuncia a favor de que vuelvan las papeletas con la opción “contra todos”, suprimida en las elecciones de 2007. Sin embargo, el presidente de la Comisión Electoral Central afirma que esa posibilidad no volverá, ya que “está suprimido en todos los países de Europa”, y Rusia “ha cumplido, como participante comprometido de la OSCE, con la recomendación dada en 2004 por la ODIHR en este aspecto ”. “El candidato 'contra todos' no existe en realidad”, por lo que “la aparición de dicha opción contituye un engaño a los votantes”, subrayó el presidente de la CEC. En cuanto a la imposibilidad de registrar partidos nuevos, Vladímir Churov ha señalado que no es competencia de la Comisión Electoral Central, sino del Ministerio de Justicia.

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