Desembarco ruso en la Mostra

Alexánder Sokúrov. Foto de Itar - Tass

Alexánder Sokúrov. Foto de Itar - Tass

¿Qué pueden esperar Rusia y el mundo del 68º Festival Internacional de Venecia?

La Mostra de este año abre una etapa decisiva para uno de los cineastas rusos más célebres de los últimos tiempos: Alexánder Sokúrov. Este prolífero autor ha dedicado casi cinco años a realizar “Fausto”. Se trata de la última parte de su ciclo de películas dedicadas a personajes en el poder, que empezó con una serie de obras sobre personas que manejan a otras. Los protagonistas fueron Hitler (“Moloch”), Lenin (“El tauro”) y el emperador japonés Hirohito ("El Sol").

Actualmente Sokúrov tiene 60 años, por lo que se puede afirmar que ha llegado a su última etapa creativa, y pretende volver “sobre el escudo o con el escudo”, es decir, con el León de Oro.

Muchos, empezando por el propio cineasta, dirán que un auténtico artista no necesita premios, que esas futilidades no interesan más que a los periodistas superficiales. Lo cierto es que resulta difícil creerlo. Sokúrov critica mucho los festivales occidentales, pero es ahí donde presenta todas sus películas. No es casualidad que su nueva obra vaya precisamente a Venecia, y no a Cannes o a Berlín. En primer lugar, en la Mostra no se valoran tanto los temas políticos, y se inclinan más por la originalidad artística. En segundo lugar, el director del festival es Marco Müller, que descubrió a Sokúrov para el público occidental e incluso fue productor de algunas de sus obras.

Lo que no se sabe es con qué ojos verá las fantasías de Sokúrov, inspiradas por las obras de Goethe y Thomas Mann, el presidente del jurado y también director, Darren Aronofski. Aunque poco se sabe de sus gustos, es partidario de un arte kitsch y llamativo, que ha sido aclamado en Venecia en varias ocasiones. Fue precisamente aquí donde salió premiada su film “The Wrestler”, y en la inauguración de la última edición se proyectó su película “Cisne negro”. Si nos basamos en este largometraje, es de suponer que Aronofski mostrará al menos el mismo interés por la obra de Sokúrov que por las películas de otros dos directores que participan en el concurso, más próximos a él en cuanto a temática y estética, a saber: el canadiense David Cronenberg y el cosmopolita Roman Polanski.

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