El gas ruso busca una solución en Europa

Abril de 2010: la construcción del gasoducto NEL. Foto de Getty Images/Fotobank

Abril de 2010: la construcción del gasoducto NEL. Foto de Getty Images/Fotobank

Un tribunal alemán ha suspendido la construcción del gasoducto NEL, el ramal que tomaría el gas de la tubería Nord Stream (Corriente del Norte) en la costa del Báltico, y que lo transportaría hacia Baja Sajonia. La paralización de las obras está motivada por la demanda presentada por los habitantes de la pequeña ciudad alemana de Winsen, que se oponen al actual trazado del gasoducto.

“Se trata de un problema insignificante para Rusia y sus socios europeos, que acabará resolviéndose”, asegura el analista de East European Gas Analysis, Mijaíl Korchemkin. “La dificultad principal es otra, y es que el NEL está sujeto al tercer paquete energético de la UE, por lo que si los socios no le conceden el estatus especial que necesita, tal y como hicieron con North Stream, el proyecto podría ser congelado, añade el experto.

El tercer paquete energético propone que las grandes compañías se desliguen de sus actividades de transporte y cedan su gestión a operadores independientes, con el fin de separarlas de sus actividades de producción, y que la regulación de los precios la estipulen las autoridades locales.

En caso de que NEL y el otro gasoducto, South Stream, no logren quedarse fuera de esta medida, Rusia podría quedarse sin mercado europeo y Europa sin el gas que necesita.

“El proyecto de la Corriente del Sur será realizado sólo en caso de obtener un estatus especial, fuera del tercer paquete energético. Si yo representara a la UE, se lo daría”, afirmó el analista del grupo de inversiones Kapital Vitali Kriúkov que cree que el proyecto es ventajoso para Europa.

En primer lugar, porque garantiza la seguridad energética. Además, este nuevo gasoducto hará que Rusia dependa aún más de Europa como mercado de exportación, donde el gas jugará un papel cada vez más importante, tal y como ha señalado la Agencia Energética Internacional. Sin embargo, parece improbable que la UE haga una excepción con el transporte del gas ruso. “Esto no tiene ninguna lógica. Según las leyes europeas, los gasoductos que se encuentran dentro de la Comunidad Europea y traspasan fronteras están obligados a seguir las pautas establecidas en el tercer paquete energético”, señala el socio de la empresa RusEnergy Mijaíl Krutijin.

La petición formal fue presentada en Bruselas el pasado mayo. El comisario de energía, Günther Oettinger, prometió que la Comisión Europea apoyaría sin trabas el proyecto. Sin embargo, el South Stream continúa dentro del tercer paquete energético.

El ministro ruso de Energía, Serguéi Shmatko, confía en que el problema se solucionará. En otoño se verán los primeros resultados de las negociaciones que Rusia mantiene con la Comisión Europea. Una solución posible sería la de considerar este gasoducto parte del sistema ruso de transporte de gas.

El North Stream, que goza de esta situación especial, comenzará a distribuir su suministro en octubre. Para el año próximo está previsto construir una línea adicional que aumentará el volumen a los 55.000 millones de metros cúbicos al año, de los que el 36% será destinado a Europa.

Se prevé que el South Stream suministre, en 2014, alrededor de 65.000 millones de metros cúbicos. Si ambos proyectos se cumplieran, Rusia se convertiría en el mayor exportador de energía a Europa.

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