“El crecimiento precisa de un cambio cultural”

Fernando Fernández. Foto de www.ie.edu

Fernando Fernández. Foto de www.ie.edu

Expertos y analistas de Estados Unidos, España y Rusia se congregaron en Madrid para analizar las desigualdades entre pobres y ricos.

El pasado 9 de junio, en la sede de IE Business School de Madrid, se celebró una jornada preparatoria del Foro de Política Global que se celebrará a principios de septiembre en Yaroslavl, con el título El estado moderno en la época de la diversidad social y bajo el auspicio del presidente ruso Dmitri Medvédev.

En el primer encuentro de debate participaron políticos y expertos de Estados Unidos, Rusia y España. Rusia Hoy entrevistó a Fernando Fernández, economista de la IE Business School y uno de los participantes de este encuentro.

¿Cómo surgió la idea de este encuentro?

Supongo que nace de la voluntad del GPF (Global Policy Forum) de abrirse a nuevos países con distintos puntos de vista, y de la presencia del IE Business School en Rusia.

La jornada, de cara al próximo Foro en Rusia, analizó las desigualdades que existen en el mundo entre pobres y ricos. ¿Cree que este problema tiene una solución real y viable?

No, y tampoco lo veo como un problema, Lo importante en mi opinión, aunque no estoy seguro que sea la opinión del Foro, no es la desigualdad sino la pobreza. La pobreza absoluta es lo que me parece más preocupante.

Lo importante no es que no haya ricos sino que no haya pobres. La envidia no es una guía de comportamiento político ni ético. Además sabemos, desde la primera industrialización en Gran Bretaña en el XIX, que el crecimiento genera desigualdad. Una generación tiene que sacrificarse para que las siguientes vivan mejor.

Me preocupa, me obsesiona la igualdad de oportunidades, no de resultados, y ambos se confunden con frecuencia.

¿Cuáles son, en su opinión, los mecanismos que lograrán un escenario de justicia social?

El más importante es sin duda el crecimiento económico acompañado de democracia política. La justicia social nunca es perfecta, pero sólo con crecimiento se genera suficiente excedente para poder distribuirlo, y con democracia se asegura que la distribución responde al interés colectivo.

¿Qué puede aportar España para luchar contra la pobreza?

Paciencia y eficiencia. El estado de bienestar no se improvisa ni se mantiene solo. Ha y muchos servicios públicos que se gestionan más eficientemente y con más calidad a menor coste por proveedores privados. Separar servicio público y universalidad de acceso con monopolio de la provisión pública es crucial.

¿Cree que la justicia social, un problema que afecta a todas las naciones, puede resolverse sólo con medidas económicas o implica algo más?

La justicia social no es un objetivo sino una referencia. Nunca se llega, pero hay que mantener la perspectiva. Debe ilustrar las políticas, sabiendo que la perfección no existe. Y que, como decimos los economistas, siempre hay renuncias. No hay nada gratis.

En el encuentro se habló de la educación como catalizador de desarrollo. Usted junto a otros colegas defendió esta postura.

Es un hecho empírico establecido, más allá de toda duda por la comunidad académica y por organismos internacionales como la OCDE o el Banco Mundial, que la educación es el principal motor del desarrollo económico y social. Pero no necesariamente iguala, sino que le da a cada uno la oportunidad de mejorar, y a la sociedad en su conjunto más estabilidad. Una sociedad mejor educada es más estable.

Es de la opinión de que un país no puede salir de la pobreza tan solo con ayudas internacionales. ¿Qué falta?

El crecimiento económico es un fenómeno interno, requiere un cambio cultural. Ni siquiera es un problema de dotación de recursos naturales, o de capital financiero, aunque éste sea necesario. Es un problema de recursos humanos, de organización social y de voluntad de trabajo. Pero sobre todo un cambio cultural y de asunción de responsabilidades individuales.

Estamos sufriendo una crisis económica brutal. ¿No será un mal momento para que los estados arrimen el hombro en un problema global y crítico como este, ahora que están más interesados en resolver sus problemas internos?

Siempre es un mal momento y nunca se pueden esperar soluciones milagrosas. Pero no estoy entre los que creen que nunca hemos estado peor. Bien al contrario, nunca ha habido menos pobres, nunca ha habido más seres humanos viviendo en regímenes democráticos, con todas las limitaciones que queramos, pero democráticos. Esos dos factores son fundamentales. La crisis es un lujo de país rico. La globalización ha sacado a miles de millones de la miseria. Eso es desarrollo.

Fernando Fernández es el profesor de Economía del IE Business School. Su devenir profesional le ha llevado a recorrer todos los campos de la economía. Académico puro dedicado a la docencia y la investigación, pasó a la política económica internacional en el Fondo Monetario Internacional, la práctica bancaria en el grupo Santander y a la consultoría internacional. Ha sido rector de universidades privadas.

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