Hay que dialogar a través del arte

Zurab Tsereteli. Foto de Kommersant

Zurab Tsereteli. Foto de Kommersant

La entrevista con Zurab Tsereteli, el escultor ruso, famoso por su obra emblemática, Pedro el Grande en Moscú.

Uruguay tiene dos monumentos creados por usted, los bustos del cosmonauta ruso Yuri Gagarin y del escritor León Tolstói. ¿Cómo ha surgido la idea de su creación?

La iniciativa partió de los uruguayos. Hace unos diez años, políticos y diplomáticos de Uruguay llegaron a Moscú, visitaron mi taller, vieron mis obras y me ofrecieron participar en este proyecto. Pero fui yo él quien decidió a quienes iban a ser dedicados los monumentos.

Cuando terminé mi trabajo y los bustos estaban listos, en Montevideo inauguraron dos plazas que llevan los nombres de Gagarin y Tolstói. Me ofrecieron participar en su diseño arquitectónico. La inauguración fue muy bonita: asistieron personalidades uruguayas, el embajador ruso, vinieron también muchas familias rusas con sus hijos.

¿Por qué dedicó sus esculturas a Gagarin y Tolstói?

Hay que tener en cuenta que en Uruguay reside una colonia muy grande de los rusos, yo diría que es una de las más activas diásporas rusas en el mundo. En realidad, he creado esos bustos para los jóvenes, tanto los uruguayos como los rusos. Mis obras tenían un objetivo educativo. Yo sé que muchos hijos de rusos que viven en Uruguay no conocen Rusia, nunca han estado aquí, muchas familias simplemente no tienen recursos para hacer un viaje tan largo. He pensado en ellos mientras trabajaba. Se me ha ocurrido que León Tolstói puede ser un símbolo del camino histórico de Rusia y de sus valores tradicionales, en cambio Yuri Gagarin, el primer ser humano que estuvo en el espacio, representa el progreso de la humanidad, su deseo de avanzar y perfeccionarse. Yo creo que este tipo de iniciativas son muy importantes, especialmente para la juventud que vive apartada de Rusia, para recordarle la historia de nuestro país, para que siempre la tengan presente y para que se sientan orgullosos sus raíces rusas.   

¿Sabe lo que pasó con el monumento a Gagarin que había desaparecido de la plaza en Montevideo?

Bueno, lo único que le puedo decir es que hace unos dos o tres años recibí una llamada telefónica. Fue el embajador ruso que me llamó de Uruguay para anunciarme la desaparición del busto de la plaza. No se sabe quién y por qué lo había hurtado, a mí me cuesta imaginarlo ya que el busto pesa casi una tonelada. Pero afortunadamente tenía guardado el molde del busto y pude crear una copia que enseguida fue enviada a Uruguay.  

¿Es cierto que usted planea crear una obra más para Uruguay y que podría ser el monumento a Magallanes?

Sí, me gustaría hacerlo pero por el momento sólo propuse la idea y no recibí respuesta.

Usted ha creado muchas esculturas para distintos países, sobre todo para los Estados Unidos. ¿Cuáles son los que más valora?

Creo que uno de ellos es el monumento La felicidad para los niños de todo el mundoinstalado en 1979 en Brockport (estado de Nueva York). Fue una donación para la Fundación de Kennedу Schriver que organizó las primeras Olimpiadas para los niños minusválidos. En aquel mismo año y en la misma ciudad fue instalada la escultura “Prometeo”, frente al edificio de la Universidad Estatal de Bellas Artes, también en Brockport. Recuerdo que mientras duraban los trabajos del montaje de la escultura, daba clases en la misma universidad y me impresionó la cantidad de los estudiantes rusos que vi allí. Al final del curso, hasta los chicos norteamericanos empezaron a hablar en ruso y cuando yo entraba en la sala, me saludaban: “¡Zdrávstvuyte!”.

Yo creo que deberíamos seguir trabajando en esa dirección. Hay que dialogar con los países del mundo a través del arte. Rusia, a lo largo de toda su historia, ha vivido y se ha desarrollado gracias al arte.

El próximo año se inaugurará el monumento a Colón en Puerto Rico, uno de sus proyectos más originales. ¿Queda mucho por hacer?

En realidad, la escultura de Colón ya está lista desde hace tiempo. Pero este monumento es sólo una parte de la composición. Fue en 1989 cuando los americanos y los españoles decidieron construir un monumento a Colón para conmemorar el 500 aniversario del descubrimiento de América. En Nueva York anunciaron el concurso internacional para elegir al futuro escultor. Creo que fue por primera vez en la historia que en un concurso anunciado para la construcción de un monumento haya ganado el proyecto de dos esculturas. Y este proyecto era mío.

¿Le hacía competencia a otros monumentos a Colón ya existentes?  

Sinceramente, no. Creo que mi idea es original y muy distinta a la de otros monumentos. He mostrado en dos esculturas como Europa había descubierto América por la ruta de Colón.

La primera escultura de la composición fue instalada en Sevilla (España) en 1995. Le di el nombre de El nacimiento de un hombre nuevo. La figura de Colón, situada dentro del huevo que está compuesto por las velas del barco, es un símbolo del cambio de la conciencia ya que desde el descubrimiento de América ha cambiado la visión del mundo y el propio mundo también ha cambiado radicalmente. El segundo monumento a Colón simboliza el Nacimiento de Nuevo Mundo.  

Pasaron muchos años desde la inauguración del primer monumento hasta la apertura del segundo, ¿por qué?

Bueno, hubo una historia desagradable relacionada con el segundo monumento, no me gustaría entrar en detalles, pero el caso es que se había rumoreado que en esta escultura de 126 metros de altura queríamos trasladar ilegalmente oro para venderlo en el extranjero. En fin, empezaron infinitas revisiones, se comprobaba todo lo que estaba dentro de la estatua, todas las paredes internas, etc. Por supuesto, hemos perdido mucho tiempo y nos hemos ganado mala fama a pesar de que los rumores fueron posteriormente desmentidos.

La apertura de la escultura de Colón en Puerto Rico está planeada para comienzos de 2012. Pronto iré allí para participar en el montaje. Es que no lo puedo dejar en las manos de terceras personas por muy profesionales que sean, necesito verlo con mis propios ojos e instalarlo con mis propias manos. Son 2.200 detalles, la estatua alcanza la altura de un edificio de cuarenta plantas. Le voy a decir una cosa: no soy solamente un escultor, también debo ser el maestro de obras.  

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