“Ahora soy más incisivo al escribir”

Oleg Kashin. Foto de Kommersant

Oleg Kashin. Foto de Kommersant

Oleg Kashin es un periodista del periódico Kommersant. Escribe sobre política y grupos juveniles informales, cubrió también la polémica tala del bosque de Jimki cercano a Moscú. El pasado 6 de noviembre fue él mismo quien saltó a los titulares tras sufrir una brutal paliza cerca de su casa moscovita. Tuvo que ser hospitalizado y sufrió una conmoción cerebral. Mijaíl Mijailin, director del del diario, declaró que el ataque “estaba relacionado con la actividad profesional de Kashin”. Incluso el propio presidente Medvédev condenó el hecho y aseguró que los “criminales deberían ser castigados”. Afortundamente, el periodista se ha recuperado y continúa ejerciendo su labor. Rusia Hoy lo ha entrevistado en exclusiva.

¿Cuál es la situación actual de los periodistas en Rusia?

Nunca pensé que existiera un problema específico con el periodismo en Rusia. Es un país peligroso de por sí. En general, aquí hay cuarenta veces más homicidios que en Europa. Es por eso que, en términos estadísticos, se matan cuarenta veces más periodistas aquí que en cualquier otra parte del mundo. El periódico “Kashin”, que me dedicaron mientras estaba internado, realizó una lista de periodistas asesinados: me avergonzó porque incluía nombres de personas que obviamente habían muerto por motivos ajenos a sus trabajos.

Mijaíl Fedotov, asesor del gobierno en Derechos Humanos, ha afirmado que en líneas generales la situación ha mejorado en los últimos tres años.

También declaró que el “caso Kashin estaba casi resuelto”. Decir ‘casi resuelto’ es como decir ‘casi embarazada’: es imposible. A pesar del trabajo y esfuerzo de los investigadores, no ha ocurrido nada. Ya han pasado ocho meses y tengo serias dudas de que la verdad vaya a salir a la luz algún día. Como verá, soy un poco escéptico al respecto. Personalmente, no hablaría de mejoras. Tomemos, por ejemplo, el caso del bosque Jimki, que motivó graves ataques a periodistas. La violencia continúa, incluso contra los ecologistas. Yo no diría que la gente en este país camina por las calles con mayor tranquilidad.

¿Cómo ha vivido y trabajado desde el ataque?

Evidentemente, mi vida ha cambiado. A veces me niegan entrevistas porque piensan que si me dieron una paliza porque escribí algo que no debería haber escrito; harán lo mismo con ellos. Pero la gente me conoce bien y eso facilita mucho mi trabajo. En general, se puede decir que trabajo igual que antes.

¿Tiene miedo?

Creo que mi agresión forma parte de una larga secuencia de provocaciones y ataques. Pensar en ello todo el tiempo sería insoportable.

¿Hay algún tema sobre el que se niege a escribir?

No. Además pienso que ahora soy más incisivo; más duro contra los enemigos del bien.

¿Piensa que se ha convertido en un símbolo?

Era un riesgo. Pero por suerte lo he evitado, precisamente al comenzar a trabajar de nuevo con normalidad. Mi última publicación, las memorias imaginarias de Konstantin Ernst (una mirada irónica al director de Canal Uno, el canal público de televisión) para la revista Vlast es más importante para mí que lo que ocurrió en noviembre porque da lugar a debates y discusiones de hechos actuales. [Nota del editor: actualmente Kashin trabaja sobre “memorias imaginarias”, una serie de sátiras de personas que ocupan cargos importantes.]

Además, el juicio contra Vasili Yakemenko (líder de un grpo juvenil pro-Putin) es la continuación de un debate que se ha prolongado diez años. Esta vez es él el que me acusa de dañar su honor, ya que dije que estuvo involucrado en el ataque que sufrí. El tribunal tiene que pronunciarse dentro de poco al respecto.

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