Otra economía, otro mundo

Stanislav Mashagin

Stanislav Mashagin

Parece evidente que a partir de ahora el sistema basado, parcialmente, en las calificaciones de crédito y que evitaba el endeudamiento excesivo de los Estados, a través de recortes del gasto público y de programas sociales o de aumento de impuestos, no funciona. Tras bajar la calificación del crédito, la demanda de los valores fiduciarios estadounidenses no sólo no ha bajado sino que ha subido, disminuyendo a su vez el tipo de interés.

Hace tan sólo un mes hubiera sido algo difícilmente imaginable. Es evidente que EE UU será el mayor beneficiado de este nuevo cambio. Después de los acontecimientos de los últimos quince días, ha quedado claro que el ministerio de finanzas norteamericano puede seguir endeudándose hasta el infinito y seguir imprimiendo dinero, mientras que los agentes del mercado mundial se someten al poder del dinero líquido, que está exclusivamente para ser preservardo y multiplicarse. Ni las calificaciones, ni las iniciativas legislativas, ni el miedo a las pérdidas pueden parar a los especuladores que siguen comprando dólares porque dependen de este objeto de valor y de pago. Además, las letras del tesoro de EE UU tienen para las instituciones financieras y los grandes jugadores el mismo valor que el dinero en metálico, porque son realizables, están expresadas en dólares y además producen intereses.

Por simple que sea, estoy de acuerdo con la idea de W. Buffett, la calificación de crédito de Estados Unidos sigue siendo de ААА y no hay indicios para que eso cambie, porque los papeles del Estado de EE UU se tienen que pagar en dólares estadounidenses de los cuales, el Sistema Federal de Reservas puede imprimir en cualquier cantidad.

La única pregunta que queda es, ¿cuánto cuesta el dólar en sí? Ya es posible sentir la respuesta y es que el dinero va perdiendo su valor de manera vertiginosa. Con la iniciativa de EE UU, tanto China como Europa, Rusia y otros estados, se ven metidos en una carrera de devaluaciones para mantener la competitividad de sus economías.

Las consecuencias que se pueden sacar entonces, como suele ocurrir, tienen su lado positivo y negativo. La buena noticia radica en que el sistema financiero y económico actual puede seguir funcionando durante mucho tiempo todavía y sin sufrir grandes conmociones. Lo malo es que este estancamiento será a costa nuestra. Devaluando el dinero los estados disminuyen poco a poco los ingresos reales de la población, y los pobres son los primeros afectados. Es una consecuencia que ya se está confirmando indirectamente. La propuesta de W. Buffet de subir los impuestos a los ricos esadounidenses parece que puede ser aceptada, y todos los países deberían prestarle atención.

Las ideas respecto a la posible transformación de la infraestructura de las finanzas mundiales, la institución de un gobierno mundial, la creación de un Banco Central que centralice todos los bancos centrales, la sustitución del dólar como medida de valor universal por el oro o la cesta de las cinco divisas principales son, sin duda alguna, muy razonables, pero no son realizables, no sólo debido a la fuerte oposición de la élite estadounidense, sino también debido a una división extrema del resto de las potencias mundiales. Hace poco el director del Banco Mundial, Robert Zoellick, dijo en una larga entrevista que a la economía mundial le esperaba un futuro aún más difícil que el presente. Señaló que durante los últimos quince días el mundo “había entrado en una nueva fase más peligrosa todavía”. “Estamos en vísperas de una nueva tempestad, totalmente diferente de la crisis financiera de 2008”, dijo R. Zoellick en su entrevista al canal de televisión Press TV. El director del Banco Mundial añadió que a diferencia de 2008, la economía de muchos países “estaba desequilibrada hasta el extremo”. “Ahora el mundo está viviendo una transformación del sistema financiero mundial en la que los países como China salen al primer plano”, añadió.

A pesar de que hoy en día no mucho dependa de China. Actualmente el país asiático y Estados Unidos son dos caras de la misma moneda, es decir, o bien caen juntas o bien salen juntas de la crisis. Aunque de momento China dispone de reservas interiores. Además, el gigante asiático por fin suprime las limitaciones de propiedad de sus deudas para los inversores extranjeros a través de Hong-Kong y, por lo visto, comienza a desvincular el yuan del dólar, algo que ya durante este año podría proporcionar una medida de valor alternativa junto con un nuevo instrumento de ahorro. Personalmente creo que esta variante es la más probable y la más razonable para China, porque no es ningún secreto que prácticamente todos los países importan sus productos en gran cantidad, así que la demanda está garantizada. Además, China podría establecer una política de créditos fuertes para sus compradores, pero no en dólares sino en yuanes.

Este argumento también se apoya en la atención que el gobierno chino presta a su mercado interior, cuyo desarrollo permite disminuir la dependencia de la demanda exterior y reduce el impacto de la recesión económica global.

Finalmente, me gustaría volver a las causas que han creado estas turbulencias en el conjunto de la economía mundial. El concepto moderno de desarrollo económico y progreso científico y técnico, han quedado obsoletos. No hay que crear nada nuevo. Ya existen coches, aviones, edificios, teléfonos y ordenadores cómodos y suficientes para la vida en la tierra. Su ulterior mejora proporcionaría una utilidad marginal muy baja para el usuario. Ello significa que hasta que no elaboremos un nuevo paradigma de desarrollo, no puede haber ningún crecimiento serio.

De momento pueden surgir nuevas ideas, una economía nueva, puede que en algunos ámbitos como la medicina, la ecología, el espacio, los océanos, etc sea algo artificial. En primer lugar hay que conseguir que estos mundos resulten atractivos, estimulando a la gente para que se vuelquen en ellos. Para eso hay que garantizar que la participación en los procesos resulte, como mínimo, ventajosa para las personas. Tal y como afirma el economista M. Khazin, “la situación actual condena a un destino bastante triste a las personas más activas y capaces de actuar… una gran parte de estas personas empieza a pensar que no hay sitio para ellas en esta vida”. Los psicólogos hablan de la desaparición del hombre como pionero que va abriendo el camino hacia lo nuevo. Las personas de hoy en día son un pasto perfecto para los cultos religiosos y el extremismo. La salida de la situación actual está precisamente en la gente. Para que el desarrollo económico del mundo continúe, hay que cambiar la sociedad, creando nuevos valores y nuevas motivaciones. Un crecimiento económico ulterior sólo puede basarse en esto. La tecnología social debería ser la mayor prioridad hoy en día.

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