¿Hay rusos en la JMJ?

Una delegación de más de 2.000 peregrinos rusos acude a la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. Foto de AP

Una delegación de más de 2.000 peregrinos rusos acude a la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. Foto de AP

De entrada cuesta un poco imaginar presencia rusa, país de clara tradición ortodoxa y reciente pasado socialista, en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), encuentro trienal por excelencia de la juventud católica mundial. No es fácil encontrarlos, no son mayoría en la multitud, pero sí, también hay rusos.

“Esta es la primera vez que vamos a ver al papa. De hecho, es nuestro primer viaje al extranjero. Venimos como parte de la expedición de la familia franciscana” , explica Oleg, moscovita de 22 años, al que encontramos en una céntrica terraza madrileña junto a otros peregrinos rusos. “El viaje nos lo pagamos enteramente nosotros. El billete de avión nos cuesta unos 500 euros, aunque también hay otros que han venido hasta Madrid en coche”, afirma Oleg. “Hemos venido un gran grupo de Rusia, y no solamente de Moscú. También han acudido jóvenes de países como Kazajstán, Georgia, Bielorrusia o Ucrania”, cuenta Anastasia, de 20 años, también moscovita. El Episcopado Ruso cifra en 2.140 los jóvenes se apuntaron a las jornadas, informa Ria Novosti. La organización de toda la delegación ha sido liderada por el obispo Clemens Pickel, de la diócesis de Saratov, al Sur del país, y coordinada por un amplio grupo de sacerdotes y religiosos de toda la geografía rusa. Para la delegación rusa, además de para los 300 peregrinos de países de la antigua URSS, se ofician misas en ruso todas las tardes entre los días 16 y 21 de agosto en la iglesia de San Vicente de Paúl, situada en el extrarradio de la capital.

Madrid suele ser una ciudad fantasma en agosto, con casi todos sus habitantes de viaje de vacaciones. Sin embargo, no cabe un alfiler en la capital española durante la semana de la JMJ. Las calles son un bullicio y los vagones de Metro van llenos, ante la mirada ojoplática de los madrileños. “A parte del calor (el termómetro marca 40º), Madrid parece una ciudad acogedora, interesante. La gente es amable, tratan de ayudarte, siempre con una sonrisa”, opina Nikita, que también ha acudido a Madrid con la expedición franciscana.

En los días previos a los eventos centrales del fin de semana, algunos peregrinos de la delegación rusa optan por dispersarse por la geografía española. Por ejemplo, un grupo de unos 20 se aloja en la escuela de la minúscula localidad gallega de Cervo, donde fueron recibidos por el alcalde, informa La Voz de Galicia. Mientras que la parroquia de Nª Señora de Lledó, en Castellón de la Plana, ciudad al Norte de Valencia, se jacta en su web de haber celebrado el martes la primera misa en lengua rusa de su historia, en honor a sus 46 jóvenes invitados.

Jóvenes de la delegación rusa. Foto de Víctor Colmenarejo

El evento tiene también reflejo en redes sociales. La página de Facebook de la JMJ en ruso, actualizada a diario por voluntarios, tiene ya 700 seguidores. En ella, se traducen las noticias que llegan de España para informar a los que se quedaron en tierra. Andrey Tarassov, su community manager, cuenta que las noticias más visitadas son las de información básica sobre visado y cuestiones administrativas.

En la actualidad, la Constitución define Rusia como un país laico que garantiza la libertad de culto. Ante la ausencia de partida de bautismo, los datos sobre el número de creyentes de cada religión se elaboran a partir de encuestas. El Instituto de Sociología de la Academia de Ciencias sitúa en un 69,4 el porcentaje de ortodoxos y en 14,7 el de musulmanes. Los católicos, por su parte, representan sólo el 0,5% de la población, con alrededor de 700.000 creyentes, de los cuales una parte notable son extranjeros o inmigrantes de segunda generación. “Mis padres no son católicos. Cuando comento entre mis amigos que soy católica, me dicen: ‘Wow!’ ¿acaso eres de Polonia?”, confiesa Irina, moscovita de 24 años, rusa de pura cepa. “Mis padres tampoco son católicos, pero mi abuela lo era y uno de mis tíos es sacerdote”, añade Oleg.

Fernando Vera con algunos jóvenes de la delegación rusa. Foto de Opusdei.es

El mexicano Fernando Vera es delegado de la Conferencia Episcopal en Rusia, sacerdote del Opus Dei y vicario en la iglesia de San Pablo y San Pedro en Moscú, donde vive desde hace cuatro años: “Pocos países han pasado por tanto como Rusia en apenas un siglo: del zarismo al comunismo. Eso le ha convertido en un pueblo abierto a las ideologías, incluidas las religiosas. Y es así como perciben el catolicismo, sin discriminación”.

Un punto clave para la Iglesia Católica en Rusia es su relación con su homóloga Ortodoxa, que no siempre fue tan cordial como en el presente. Fernando se muestra optimista: “Se han dejado atrás los errores del pasado y ahora estamos más unidos. La Iglesia Ortodoxa nos ve ahora más cerca y nosotros a ella también”.

En abril de 1991, el Papa Juan Pablo II firmó un documento por el que se restablecía oficialmente la estructura de la Iglesia Católica en Rusia, tras la caída de la URSS. Sin embargo, el desarrollo del catolicismo en Rusia es lento. La capital, Moscú, cuenta con sólo 3 iglesias católicas para sus más de 10 millones de habitantes. Por comparar, en Madrid hay más de 500 para un tercio de población... “Casi preferimos que haya menos iglesias, así no están medio vacías, como sucede en algunas iglesias ortodoxas, de las que sí hay muchas”, opina Oleg, que confiesa acudir a misa sólo una vez al mes.

Una de las principales barreras que encuentra el crecimiento de la Iglesia Católica en Rusia es la ausencia de sacerdotes, siendo extranjeros en casi un 90%. “Muchos sacerdotes son polacos, y bastante tradicionales. En la Europa Occidental la Iglesia es más abierta y liberal. Creo que los jóvenes rusos nos sentimos más cercanos a esta manera de entender el catolicismo”, explica Anastasia. Un asunto no menor, pues si hay algo que todas las partes coinciden en apuntar, es que el futuro y expansión del catolicismo en un país donde cuenta con tan poca tradición como Rusia pasa necesariamente por el interés de los jóvenes. Fernando lo resume así: “La Iglesia Católica en Rusia es una familia pequeña y joven, que todavía se alegra cuando crece con el entusiasmo de los comienzos”.

Peregrinos rusos en el Santuario de Torreciudad (Huesca). Foto de Opusdei.es

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