El poder adquisitivo antes y ahora

Los ingresos han aumentado en un 45%, mientras que el consumo per cápita ha crecido más del doble desde 1991. Foto de Itar-Tass

Los ingresos han aumentado en un 45%, mientras que el consumo per cápita ha crecido más del doble desde 1991. Foto de Itar-Tass

Algunos anhelan el regreso a los tiempos de los alimentos baratos y los salarios fijos, en cambio, un nuevo estudio muestra que los rusos están mucho mejor en términos materiales ahora que hace veinte años.

En los meses posteriores a la caída de la Unión Soviética, los productos occidentales que habían estado prohibidos durante mucho tiempo por el Partido Comunista comenzaron a llegar masivamente a Rusia. Los vendedores callejeros llenaron sus puestos de pantalones Levi’s, buen calzado y cigarrillos producidos en el extranjero. ¿Pero cuál es el sentido de los productos de calidad si no pueden adquirirse? La ironía del libre mercado es que la mayoría de las cosas son realmente caras.

“Mucha gente añora otra época, sus símbolos son el vodka a 3,62 rublos, las salchichas a 2,20 y el pan a 13 kopeks. En la actualidad, no es posible comprar nada con un rublo. “¿Han empeorado nuestras vidas por esto?”, se pregunta Margarita Vodyanova en un artículo del periódico Obshchaya Gazeta.

Según Yevgueni Gavrilenkov, economista jefe de Troika Dialog, el salario mínimo de un ruso tras la caída de la Unión Soviética en 1991 era de 548 rublos mensuales —unos 72 centavos de dólar, según la tasa real de cambio—. Pero aquello era suficiente para tener una vida decente, ya que el Estado proveía vivienda, educación, servicios públicos, sanidad y guardería, vacaciones y asilo para ancianos. Ninguno de estos servicios era de gran calidad, pero estaba disponible para todos y era gratis.

El dinero rendía mucho en la Rusia de 1991. Con el salario mínimo básico se podían comprar 74 hogazas de pan o elegir entre 6,2 kilos de carne, 6,5 kilos de salchichas, 13,5 litros de aceite vegetal, 163 litros de leche, 6 kilos de queso, 160 huevos, 28 kilos de azúcar o 3,5 litros de vodka.

Una reciente encuesta realizada por la Escuela Superior de Economía y la revista Ekspert analiza los cambios en el nivel de vida de los rusos entre 1990 y 2009, concluyó que el ingreso per cápita aumentó en un 45%, mientras que el consumo per cápita se incrementó en más del doble según las cifras de consumo basadas en el PIB.

Si medimos la calidad de vida en función de las posesiones materiales, los rusos viven hoy mucho mejor que hace veinte años. En 2008, un consumidor podía comprar un 70% más de bienes duraderos, un 25% más de alimentos y dos o tres veces más cigarrillos, vodka, automóviles y ropa que lo que compraba en la era soviética.

Por otra parte, los gastos familiares en guarderías y educación han aumentado considerablemente, junto con el gasto en servicios de salud. La encuesta recoge el dato de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que señala que el gasto ruso en seguros médicos privados representa ahora un 40% del gasto total en seguros médicos, nivel muy superior al promedio estadounidense.

Asimismo, el espacio medio habitable se ha incrementado alrededor de un 40% en las últimas dos décadas, hasta llegar al nivel actual cercano a los 22 metros cuadrados per cápita. Aunque esta cifra aún se encuentra lejos de las de un país como Finlandia, en donde se registraron 39 metros cuadrados per cápita en 2009.

Hay que señalar que un incremento del 45% en los ingresos en los últimos veinte años no es tan significativo, si consideramos que éstos se derrumbaron durante gran parte de la década de los noventa y sólo comenzaron a aumentar tras la crisis financiera de 1998. Y si la mayoría de los rusos goza ahora de ingresos superiores que los de hace veinte años, otra encuesta muestra que uno de cada cinco rusos vive en la pobreza y tiene menos recursos que durante el régimen comunista.

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