Jóvenes, piratas y enfadados

La piratería rusa actual posee un rostro progresista: los piratas creen que los usuarios deberían pagar por el contenido siempre y cuando puedan hacerlo. Foto de Kommersant

La piratería rusa actual posee un rostro progresista: los piratas creen que los usuarios deberían pagar por el contenido siempre y cuando puedan hacerlo. Foto de Kommersant

Los piratas rusos no secuestran barcos pero el daño que causan, según afirman quienes son titulares de derechos, es considerable, sobre todo en lo que concierne a la música, películas y software. Las descargas ilegales son masivas y se especula que esa es la razón por la cual muchos de estos productos no llegan desde Occidente a Rusia en sus versiones autorizadas. No obstante, la piratería rusa actual posee un rostro progresista: los piratas creen que los usuarios deberían pagar por el contenido siempre y cuando puedan hacerlo.

Stanislav Shakirov, presidente del Partido Pirata de Rusia, sostiene que “existen sitios de Internet que cumplen la legalidad como ivi.ru, que cuenta con una colección gratuita de películas con licencia, o fidel.ru, que cobra una determinada suma de dinero por verlas (la suscripción cuesta alrededor de 15 euros al mes). Muchos de mis amigos y yo no tendríamos inconveniente en pagar, por ejemplo, a través del sistema de televisión a la carta o de otra forma si fuera simple y práctico, el precio fuera razonable. No habría necesidad de utilizar torrents”.

Entonces, ¿cuál es el problema? Según las estadísticas, la cantidad de usuarios de páginas con contenido ilegal está creciendo constantemente, mientras que los lugares que requieren licencia para ver videos online no cuentan con tanta cantidad de usuarios. La letra de una canción de MC Donatello, cantante popular entre los jóvenes, dice: “¿Por qué diablos han lanzado ivi.ru? ¿Se han olvidado de los torrents?”. Stanislav Shakirov afirma que esta actitud es la raíz del problema. “No tenemos una cultura de pago. Lo explicaré con un ejemplo: si descargas un juego de un torrent occidental, la descripción del juego seguramente tendrá una leyenda que diga algo como: ‘si te gusta, paga a sus creadores’. La mayor parte de los usuarios occidentales lo hará. Pero los usuarios rusos jamás considerarrá semejante posibilidad: ¿por qué pagar si ya tienes lo que necesitas?”.

Sin embargo, deberían pagar. Los piratas rusos no están en contra de los contenidos de pago, sino del sistema actual de distribución del dinero. Según ellos, es necesaria una reforma que deje satisfechos a todos: contribuiría a proteger los derechos de los usuarios con respecto a los derechos de autor y, por extraño que parezca, los autores ganarían aún más. Shakirov sostiene que “existe una organización especial, la Sociedad de Autores de Rusia (RAO, por sus siglas en inglés), una máquina gigantesca administrada de manera eficaz y que cuenta con grupos de presión en el Gobierno. Grupos que están haciendo fuerza para que se aprueben leyes totalmente deficientes —por ejemplo, la que establece un canon sobre CDs vírgenes importados—. Aún así, los autores sólo se quedan con un 45 % de los gravámenes; el resto es utilizado para las operaciones de la RAO. Lo que ocurre es que esta organización actúa para beneficio de cualquiera, menos para el de los autores”.

Borís Turovski, representante del Partido Pirata Internacional, asiente. “El problema no radica sólo en el hecho de que los usuarios rusos no están dispuestos a pagar por el contenido, sino también en la falta de medios normales para informar a los usuarios (¡y también a los autores!) de que todo esto podría ser diferente. La antigua generación de músicos y cineastas está acostumbrada a pensar en términos de sobornos y, por ende, está absolutamente satisfecha con el esquema propuesto por la RAO. Los artistas más jóvenes, por supuesto, pueden experimentar y subir un disco al estilo de Radiohead: obten la música inmediatamente y paga lo que puedas. Pero aún así representaría una pérdida”. ¿Es cierto que no hay alternativas al sistema actual, por más defectuoso que sea?

Los piratas rusos creen que sí las hay: sostienen que debería haber competencia. La situación actual en Rusia es comprometida porque los usuarios tienen muy pocas opciones, básicamente la situación es la siguiente: “paga, mira, ¡pero no te atrevas a copiarlo!” Sin embargo, incluso Apple, conocida defensora de los derechos de autor, hace poco propuso que hubiera algo más de manga ancha con las descargas ilegales. Gracias a iTunes Match, por 24,99 dólares al año se pueden agregar al catálogo de iTunes 25.000 canciones de cualquier fuente, incluso torrents. “El mundo está cambiando”, afirma Shakirov. “Los titulares de derechos comprenden que deben buscar nuevos modelos de negocio para obtener ganancias que no infrinjan los derechos de los usuarios y que aseguren a los autores una vida sin problemas. Por ejemplo, Mosfilm abrió un canal con licencia en YouTube, lo que es realmente bueno, dado que están obteniendo ganancias de la publicidad sin necesidad de paywalls (sistema que cobra por acceder a una página web). Pero la otra cara de ela moneda son la gran cantidad de demandas entabladas por la RAO por la presunta reproducción ilegal de música en restaurantes.”

Los piratas dicen que es necesario el apoyo del Estado y, en especial, la supresión del procesamiento penal por violación de los derechos de autor, en base al artículo 146 del Código Penal. “¿A qué tipo de derechos de autor se refieren? Los funcionarios rusos ignoran las licencias libres internacionales”, sostiene Borís Turovski. La legislación rusa debe respetar las licencias como Creative Commons, GNU GPL, GNU GFDL , BSD y otras, así como contribuir a que se implementen en forma plena. De otro modo, esto constituiría una política de doble moral, según sostiene el Partido Pirata Internacional. La filial rusa concuerda con que se debe comenzar desde arriba. Este es un caso en el que se requiere un conjunto integral de reformas. Sólo entonces se debilitará el monopolio de la RAO y podrán surgir negocios competitivos. Si se obra así los usuarios finalmente comprenderán por qué y a quién deben pagar.

Sin embargo, el gobierno ruso se muestra escéptico frente a dichas iniciativas. Asimismo, las autoridades apenas comprenden de qué trata todo esto y qué quieren estos “jóvenes enfadados”. No hace mucho tiempo, el Ministerio de Justicia negó la inscripción al Partido Pirata de Rusia. El motivo es absurdo: el ministerio citó el artículo 227 del Código Penal, que versa sobre la responsabilidad en un ataque a un barco.

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