El hombre más peligroso de Rusia

Feódor Emeliánenko. Foto de Kommersant

Feódor Emeliánenko. Foto de Kommersant

A las seis de las mañana la vieja, sucia y oxidada estación de tren de la pequeña ciudad rusa de Stari Oskol (221.000 habitantes) parece vacía y olvidada. No así para Fiódor Emeliánenko, que empieza el día corriendo tres kilómetros y medio desde allí. “Me gusta vivir aquí –dice-. “Aquí están mi familia, mis amigos y mi gimnasio. ¿Para qué cambiarlo?”

No le interesa el confort de un gimnasio mejor o un apartamento más cómodo. En su gimnasio herrumbroso, lleno de sacos de arena cosidos y pesas anticuadas, se le ve feliz y contento. Emeliánenko se siente a gusto con los hábitos sencillos pero eficaces que estableció hace más de diez años. El trabajo duro es la piedra angular de su método de entrenamiento. Entre los ejercicios figuran correr, la flexión de brazos y el más espectacular de todos, golpear un neumático viejo de camión con un mazo. ¿Cuál es la principal diferencia entre Fiódor y los demás atletas? Que su entrenamiento es más largo y más duro.

En 1978 su familia se trasladó de su ciudad natal Rubizhne, en Ucrania, a Stari Oskol cuando él contaba dos años de edad. En 1994 se graduó con mención honorífica en una escuela profesional de comercio y sirvió en el ejército ruso, donde se acostumbró a la disciplina y al trabajo cotidiano. Tras haber sido proclamado campeón europeo de sambo y haber ganado una serie de campeonatos de judo, en 2000 decidió dedicarse a las artes marciales mixtas. Eso marcó el comienzo de una leyenda.

Lo cierto es que Emeliánenko es un buen luchador en todo que cuenta con un buen ataque, una buena técnica para someter al contrario y una buena defensa. Pero su principal arma es la capacidad que tiene para arrojar al contrincante al suelo y aporrearlo con golpes feroces. Las principales técnicas de lucha que usa son el arte marcial ruso, llamado sambo, y el judo japonés. Ninguna de estas goza de popularidad en las artes marciales mixtas, en las que la mayor parte de los luchadores aprenden el jiu-jitsu japonés y el muay tailandés.

La carrera de Emeliánenko en las artes marciales mixtas empezó en RINGS, la red japonesa de promoción de lucha. Después de conseguir tres victorias impresionantes perdió por primera vez, pero fue una derrota técnica: su contrincante, Tsuyoshi Kohsaka, le dio un golpe en la cabeza con el codo y le abrió una antigua herida. En el sistema RINGS supuso una inmediata derrota para Emeliánenko. Durante dos años trabajó hasta llegar a la cima de RINGS y en 2002 fue el ganador del rango máximo de ese certamen.

Emeliánenko aprovechó su éxito, entró en la red japonesa PRIDE y en el acto le ganó a Heath Herring, que se consideraba uno de los mejores luchadores. Esa victoria abrió el camino a un auténtico reto, un combate contra Antônio Rodrigo Nogueira, luchador que contaba con muchos más partidarios.. Tras un duro combate de veinte minutos Emeliánenko ganó el título de campeón de pesos pesados de PRIDE, título que nunca perdería. Durante años fue la estrella de PRIDE, antes de que la organización pasara a manos del empresario estadounidense Lorenzo Fertitta y expirase su contrato.

Tras su participación en PRIDE se esperaba que Fiódor entrase en el Ultimate Fighting Championship (UFC), la mayor red de promoción de artes marciales mixtas en Estados Unidos, pero las negociaciones no tuvieron éxito. Emeliánenko quería obtener contratos similares para los miembros de su equipo, el Club Red Devil Sport, y conseguir permiso para competir en torneos simultáneos de sambo.

La primera lucha de Emeliánenko en los Estados Unidos estuvo patrocinada por la firma de ropa Affliction, que puso en marcha su propia red de promoción. Affliction montó un gran espectáculo con un combate entre Emeliánenko y Tim Sylvia, dos veces ganador del campeonato de pesos pesados del UFC y considerado en aquellos momentos uno de los cinco mejores pesos pesados en artes marciales mixtas. Emeliánenko venció a Sylvia en 36 segundos con una serie de golpes fuertes y rápidos en la cabeza y el cuerpo. Después de la contienda, Sylvia comentó: “Ese hombre es un semental. No creo ni que sea humano”. La racha continuó con un espectacular K.O. contra Andréi Arlovski.

El sello característico de Fiódor es su carisma. Cuando se acerca al ring está más tranquilo que un monje: no muestra ninguna emoción y va derecho al cuadrilátero. La música con la que entra es un himno de la iglesia ortodoxa rusa. Se sabe que es muy religioso. Cuando está en su casa juega al ajedrez y dedica tiempo a sus hijos, que no es lo que se esperaría del hombre más temido del mundo. Se siente muy unido a la ciudad en la que vive, Stari Oskol, y a Rusia en general. “Siempre quise representar y glorificar a mi país”, afirma Emeliánenko. Randy Couture, del Hall of Fame de UFC, dijo una vez: “Si no eres ruso, es imposible comprenderlo”.

En cambio, el 26 de junio de 2010 sufrió su primera derrota indiscutible contra Fabricio Werdum y tuvo que rendirse a un triángulo y a un bloqueo de brazo. “El que no cae nunca se levanta”, dijo tras el combate y desencadenó una tempestad de aplausos del público. Emeliánenko también perdió el último combate, que luchó contra Antonio Silva "Bigfoot".

Aun así, tras haber ganado 27 combates y perdido solo tres, Fiódor está considerado el mejor luchador de artes marciales mixtas que haya habido nunca. Gracias a su trabajo duro, su entrenamiento al estilo Rocky y su gran corazón, Emeliánenko ha pasado de ser un muchacho de pueblo a una estrella internacional sin haberse perdido a sí mismo en el camino. “No quiero que me recuerden como una leyenda –dice-, quiero que me recuerden como una persona normal y corriente”.

El pasado 30 de julio, en las afueras de Chicago el luchador estadounidense Dan “Hendo” Henderson, en una reunión de lucha que tenía como combate estelar el suyo con Emeliánenko, titulado “Strikeforce: Fiódor vs. Henderson” se impuso sobre Fiódor en un impresionante y emotivo combate, donde ambos estuvieron en la lona tras recibir implacable castigo. A los 4 minutos del primer round, los árbitros declararon el KO técnico de Emeliánenko.

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