El descubrimiento de Holanda

Muestra de los proyectos de reconstrucción de Nueva Holanda en la propia isla de San Petersburgo. Fotos de Itar-Tass

Muestra de los proyectos de reconstrucción de Nueva Holanda en la propia isla de San Petersburgo. Fotos de Itar-Tass

La empresa Millhouse Capital propiedad de Román Abramóvich, la fundación Iris patrocinada por Daria Zhúkova y la londinense The Architecture Foundation, han expuesto en San Petersburgo los ocho proyectos presentados al concurso para la reconstrucción de la isla de Nueva Holanda. Simultáneamente con la exposición la propia isla ha estado abierta al público por primera vez en los últimos 300 años.

Se ha inaugurado la exposición “Nuevas ideas para Nueva Holanda" en los antiguos cuarteles Kriúkovskiye, vacíos hasta que se traslade el Museo Central de la Marina. Al final de la exposición se encuentra, por un lado una gigantesca maqueta triangular de Nueva Holanda en su forma actual y por otro, la vista sobre la propia isla que se abre desde los amplios ventanales. Solo hay cuatro finalistas al concurso internacional: Stúdiya 44 de Nikita Yavéin, David Chipperfield Architects, MVRDV y WorkAC. Pero en la exposición podemos admirar también algunos de los proyectos que han quedado fuera y pertenecen a estos estudios: Rem Koolhaas, Jeremy Dickson & Edward Jones, Anne Lacaton & Jean Philippe Vassal y Yuri Avakúmov & Gueorgui Sólopov.

Entre estos cuatro participantes rechazados, fue Rem Koolhaas el único que llegó literalmente a las raíces de Nueva Holanda, perdiendo de esta manera todas las posibilidades de cumplir con los reglamentos urbanísticos y, por lo tanto, de entrar en la lista de finalistas. Esta isla artificial está formada por el río Moyka y los canales Kriúkov y Admiraltéiski, construidos en el siglo XVIII. Koolhaas dividió la isla de una manera muy a la holandesa, es decir, con varios canales nuevos, lo que la convertía en un archipiélago de cuatro islas. Cada una tendría su propia función y su particular concepto del espacio: en la isla del Comercio, un paseo comercial alrededor del agua, con desfiles de moda en los edificios históricos; en la isla del Conocimiento y la Salud, un jardín romántico de esculturas, unas termas en ruinas y una exposición de barcos en el canal Kriúkov; en la isla de la Creatividad, cien salas para pintores, que paulatinamente iría conformando el museo del siglo; y en la isla de los Eventos Públicos, una plaza para exposiciones y conciertos. Lacaton&Vassal quedaron fuera del concurso con un proyecto de “mercado público cultural” a base de cristal, con el que iban a cubrir el espacio libre de la isla. Los moscovitas Yuri Avakúmov y Gueorguy Sólopov materializaron de una manera excesiva y basta “la función histórica de almacenamiento de madera para mástiles”. En el lugar donde se encuentra el único edificio sin construir según el plan original, o lo que es lo mismo, en el único espacio donde se puede conseguir un permiso de construcción, proyectaron un centro de teatro y exposiciones de varios niveles llamado "Montañas rusas", mediante estructuras de madera de los astilleros y troncos que utilizó Montferrand para la columna de Alejandro. Por su parte, Dixon&Jones decidieron prescindir de formas arquitectónicas originales y propusieron a los inversores construir en la isla un gran centro de exposiciones.

De los cuatro finalistas, solamente Stúdiya 44 rechazó desde el principio la idea de una nueva construcción. Este estudio ha propuesto cerrar el contorno abierto del conjunto arquitectónico con un bosque para barcos en conmemoración a los almacenes de madera. Yavéin ve en la plaza triangular una especie de réplica a la Plaza del Palacio, tan solemne y oficial. En el "cáliz urbano" del "Coliseo" de Nueva Holanda habrá, en diferentes épocas del año, mucha nieve, mucha hierba o mucha arena, mientras que la cuenca del Galerny puede convertirse en un escenario, una pista de patinaje o un lugar de baño. La presencia de una cárcel (en cuyo edificio se propone situar un hotel) no estropea esta imagen idílica: la única playa existente en San Petersburgo también se encuentra debajo de la muralla de las prisiones de la fortaleza de Pedro y Pablo. En uno de los edificios históricos situados en la esquina se dispondría de un amarradero para barcos. Los espacios interiores de los almacenes han estado históricamente separados en compartimentos y, por lo tanto, pueden ser adaptados para cumplir varias funciones. David Chipperfield también está de acuerdo con esta idea de cortes verticales, pero el componente clave de su proyecto es todo lo contrario del concepto “verde” de Nikita Yavéin. El arquitecto británico propone construir en el norte de la isla un edificio gigantesco de varios niveles, hecho de paralelepípedos, que se convertiría en un espacio para exposiciones, proyecciones de cine, performances e instalaciones. En su proyecto colaboraron el escultor inglés Antony Gormley y el director de cine alemán Wim Wenders.

El tercer finalista es el estudio WorkAC, que proyectó una “ciudad dentro de la ciudad”. Una estructura paisajística en tres niveles con una plataforma en terraplen de la cual saldría un globo para excursiones. Además, hay toldos entre los edificios, así como invernaderos en los tejados y paseos para peatones.

Una posible ventaja adicional de los arquitectos de MVRDV es el hecho de que entre todos los participantes ellos sean los únicos “nuevos holandeses” de verdad. Este estudio propuso para Nueva Holanda el proyecto más divertido, versátil y multicolor. Winy Maas, Jacob van Reis y Nathalie de Vries proponen cerrar el contorno de la isla con un volumen arquitectónico discreto, es decir, con la construcción de pabellones temporales ligeros. Por su parte, el redondo "roscón" de la Cárcel Marina será adornado de vez en cuando con una cúpula plegable, de color amarillo, que cerrará el patio a modo de techo plegable de una limusina antigua. MVRDV formula su estrategia de desarrollo de la isla como “un crecimiento paso a paso”, que permite la formación de un nuevo barrio cultural paralelamente a la realización de obras de restauración. Esta idea ha sido apoyada por los inversores. El pasado sábado, por primera vez en los últimos 300 años, se abrió el acceso al "triángulo de las Bermudas " de la Nueva Holanda, donde el arquitecto moscovita Boris Bernasconi ha creado pequeños prados y pistas deportivas, así como un lugar para hacer barbacoas, contenedores marinos coloridos para proyectos artísticos, cafeterías, tiendas e incluso una huerta que permite a todo el mundo cultivar en Nueva Holanda una hortaliza que será utilizada más tarde para pintar su propio bodegón.

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