Sueños marcianos

Desde hace mucho tiempo la imagen del Marte forma parte inalienable de la cultura moderna. Foto de PhotoXpress

Desde hace mucho tiempo la imagen del Marte forma parte inalienable de la cultura moderna. Foto de PhotoXpress

El pasado 13 de julio en San Lorenzo de El Escorial, tuvo lugar una conferencia científica titulada “Marte y la sociedad” en la que participaron investigadores procedentes de más de diez países diferentes. Estuvo organizada por la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) con la ayuda de los representantes de la fundación oficial rusa para la cooperación internacional Rossotrúdnichestvo.

Los artistas hablan sobre el planeta rojo


En los debates sobre vuelos interplanetarios, conquista y futura colonización de Marte no han participado solamente investigadores, sino que también ha habido pintores, músicos y directores de cine, que se sienten inspirados por esta idea.

Desde hace mucho tiempo la imagen del planeta rojo forma parte inalienable de la cultura moderna. “Marte se ve reflejado en la pintura de los artistas más conocidos, algunos de la talla de Vasili Kandinski, Jackson Pollock, Lucio Fontana, Joan Miró y Yayoi Kusama…” comentó el pintor Fernando Claveria, uno de los conferenciantes invitados.

En el marco de la conferencia, el director ruso de cine documental Vladímir Ivanov presentó un ciclo de películas dedicadas a la conquista del espacio. Según él, “para despertar el interés de la sociedad hacia un tema tan polifacético como es la investigación espacial; hay que descubrir en primer lugar qué es lo que le gustaría saber a la propia sociedad”.

“Una vez más, nos convencemos de que el planeta rojo no deja de atraer la imaginación humana”, apuntó Ignacio Arruego en la presentación de fragmentos de 202 obras musicales, cuyos autores habían sido inspirados por Marte.

Cooperación internacional en el espacio


“En la realización de proyectos y misiones espaciales, la cooperación internacional juega un papel fundamental”, afirmó Luis Vázquez, catedrático de la UCM y director científico del proyecto MEIGA-METNET. Los últimos años han estado marcados por el desarrollo de la cooperación entre Rusia y España en el ámbito de la investigación y la utilización del espacio con fines pacíficos. Un buen ejemplo es el proyecto conjunto MEIGA-METNET, cuyo objetivo consiste en investigar la atmósfera de Marte mediante la colocación de estaciones meteorológicas en su superficie. En el proyecto participan centros de investigación españoles (INTA, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial), rusos (IKI, el Instituto de Investigaciones Espaciales de la Academia de las Ciencias de Rusia y el Centro de Ciencia y Producción S.A.Lávochkin) y finlandeses (FMI, Finnish Meteorological Institute).

Viaje a Marte

Los participantes del foro de El Escorial han coincidido en que las fechas más apropiadas para el viaje a Marte serían los años 2030-2035. “Parece que el eslabón más vulnerable del proyecto de un vuelo pilotado es la tripulación”, señaló Mariano Alcañiz, director del laboratorio de tecnologías del estudio del ser humano LabHuman de la Universidad Politécnica de Valencia.

Según la investigadora senior del Instituto de Problemas Médico-Biológicos de la Academia de las Ciencias de Rusia Alla Vinojódova, “un vuelo interplanetario tan prolongado (podría durar en total dos años) es muy diferente a un vuelo orbital. La diferencia principal consiste en el aislamiento de la tripulación. Se encuentran en un espacio cerrado y con retrasos en la transmisión de señales visuales y auditivas que pueden llegar a alcanzar hasta 40 minutos”.

Para estudiar las consecuencias de un aislamiento prolongado en 2007 se inició en el marco del programa espacial de Rusia, el proyecto MARS 500,, que imita las condiciones de un vuelo pilotado al planeta rojo. Durante este experimento se prestó atención a diferentes dimensiones: cargas espaciales, aislamiento en el ser humano, y consecuencias sociales y psicológicas. Un grupo especial de investigadores está elaborando una metodología para mantener el equilibrio emocional de los miembros de la tripulación. Sin embargo, todavía quedan muchos obstáculos que superar en el camino hacia la colonización del planeta rojo.

¿Para qué vamos a ir allí?


“Incluso si nosotros no llegamos a ser testigos de un vuelo a Marte”, responde Luis Vázquez , “eso no va a acabar con las perspectivas de conquista del planeta rojo. Se trata de un proyecto a largo plazo. Mientras se va llevando a cabo, descubrimos nuevas cosas. La propia idea de la conquista de Marte inspira a muchos investigadores y ayuda a formar nuevas generaciones de profesionales innovadores. Además, estimula el intercambio de tecnología entre países. Hay que recordar que el camino hacia esta meta es productivo y que las inversiones van encaminadas, en primer lugar, al desarrollo científico, cuyo impulso principal en nuestro caso es la idea de la conquista de Marte”. “Es importante señalar que esta idea nos proporciona un campo ideal para una cooperación internacional eficaz. En un proyecto de esta envergadura la cooperación resulta imprescindible. Es una especie de “sintonización de cerebros” de investigadores procedentes de ámbitos muy diversos y de distintos países con un mismo objetivo. Por lo tanto, se trata de aprovechar de la mejor manera posible estos recursos intelectuales en el marco del intercambio de experiencias, conocimientos y distintos enfoques”, añadió la investigadora Alla Vinojódova. La investigación relacionada con Marte es un proyecto internacional que puede dar un impulso al desarrollo de nuevas tecnologías, tanto en el ámbito técnico como en el de humanidades, psicología o medicina”, sigue A. Vinojódova. “Por ejemplo, en nuestro experimento se utilizan distintas tecnologías de realidad virtual: el experimento ruso "VIRTU" la aplica para recrear la actividad humana en la superficie de Marte”. El mismo enfoque se puede utilizar igualmente para modelar otro tipo de actividades. Los especialistas españoles dirigidos por la catedrática Rosa Baños aplican la realidad virtual para garantizar apoyo psicológico y estabilidad emocional a los participantes de los experimentos. En general, sólo en el marco de nuestro proyecto "MARS 500" se llevan a cabo más de 100 experimentos distintos, cuyos resultados no sólo se aplicarán al ámbito espacial, sino también a otros sectores”.

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