Cambios para que nada cambie

Un pormenorizado análisis del papel de los diferentes partidos ante las elecciones a la Duma Estatal. Imagen de Dmitri Divin

Un pormenorizado análisis del papel de los diferentes partidos ante las elecciones a la Duma Estatal. Imagen de Dmitri Divin

Las elecciones a la Duma (cámara baja del parlamento) de diciembre de 2011 no tendrán diferencias sustanciales con otras campañas electorales anteriores de la época de Putin. Sin embargo, sí que habrá ciertos cambios, sobre todo en dos aspectos. En primer lugar, Rusia Unida participará en las elecciones bajo el nombre del recientemente creado Frente Popular de Rusia (FPR). En segundo lugar, por primera vez en los últimos 12 años un partido liberal, en este caso con el nombre de Causa Justa, tiene muchas posibilidades de obtener un éxito electoral. Si el primer cambio se debe a Vladímir Putin, el segundo ha sido posible gracias a Dmitri Medvédev.

Rusia Unida avanza enmascarada


Vladímir Putin, líder de Rusia Unida, se ha visto obligado a sacarse de la manga el Frente Popular de Rusia para camuflar la dañada imagen y la reputación de su partido. Esta situación no es sólo consecuencia de los esfuerzos del activo bloguero Alexéi Navalny, que ha puesto en circulación para referirse a Rusia Unida el jocoso mote de “partido de rufianes y ladrones”. Este escándalo no ha ido más allá de los usuarios de Internet, que representan una minoría dentro del electorado nacional.

En cambio, se trata de algo mucho más grave ya que amplias capas de la población comienzan a percibir a Rusia Unida como un “partido de funcionarios”, desconectado de las preocupaciones e inquietudes de la sociedad. En consecuencia, tal y como demuestran las encuestas de opinión pública, sus índices de popularidad han empezado a bajar.

Evidentemente, Rusia Unida no ha perdido la capacidad para poder alcanzar una mayoría, es decir, obtener más de un 50% de los escaños en la Duma. Sin embargo, su meta es mucho más ambiciosa y pretende conservar la mayoría constitucional, es decir, hacerse con más de dos tercios de la cámara baja. Con ese objetivo se decidió lanzar una campaña de renovación y lavado de imagen; había que hacer de Rusia Unida un partido que representase al pueblo, a los ciudadanos y a la sociedad en su totalidad.

Esta tarea se ha llevado a cabo de una manera estrictamente burocrática. Rusia Unida ha sido dejada de lado, y se ha creado apresuradamente el Frente Popular de Rusia, agrupación a la que se han unido cientos de asociaciones y sindicatos. Además, se prevé la inclusión de los dirigentes y militantes de estos sindicatos y organizaciones en las listas electorales de Rusia Unida. La Duma Estatal se elige mediante el escrutinio de las listas de partidos, ya que los distritos de mandato único han sido suprimidos. El quid está en los militantes del Frente constituirán una especie de élite, que encabezará las listas, y les permitirá convertirse en diputados de la Duma. Los burócratas y los funcionarios de Rusia Unida tendrán que dejar paso a estos nuevos participantes. Asimismo, la lista del partido será adornada con personajes públicos, incluyendo algunas figuras independientes. Será una manera de demostrar una “estrecha relación con la sociedad y el pueblo”.

En este sentido, queda claro que la campaña electoral de Rusia Unida se desarrollará tras la fachada del Frente Popular de Rusia. También está claro que el FPR sacará partido de la posición y prestigio que mantiene Vladímir Putin, su organizador e impulsor.

Esta maniobra conllevará un giro hacia la izquierda en la retórica electoral de Rusia Unida. En este sentido, es reseñable que algunos de los grupos que se han unido al FPR como la Federación de Sindicados Independientes y los representantes de gran cantidad de asociaciones son muy sensibles a las cuestiones de justicia social. Una vez en la Duma, lucharán por las ventajas y privilegios sociales, por su conservación y expansión, para aumentar las pensiones y las prestaciones sociales, en definitiva su postura irá encaminada a reforzar el papel del Estado en el ámbito social.

Apoyo a la derecha


Este giro hacia la izquierda provocará la inminente aparición de un contrapeso liberal de derechas en la Duma. Este papel está destinado al partido Causa Justa, que recientemente ha elegido a Mijaíl Prójorov como líder. Se trata de uno de las personas más ricas de Rusia y es presidente del grupo Onexim.

Este empresario encarna una ideología que apuesta por la libertad de empresa, la reducción del papel del Estado y el abandono de las personas a su propia suerte en lugar del recurso a las ayudas a costa del presupuesto estatal. Lo cierto es que este tipo de ideas cuentan con poco apoyo popular en Rusia. En cualquier caso, lo más probable es que supere el 7% de votos para ingresar en la Duma, con un electorado proveniente sobre todo de la clase media y las PYMES.

Hasta ahora estos últimos, o bien no participaban en las elecciones, o bien votaban por Rusia Unida, capaz de abarcar la totalidad del espectro político. En cambio, el presidente Medvédev y Vladímir Putin no pueden permitir que en la Rusia actual hayaun partido único, tienen que presentar a Occidente un parlamento variado y pluralista, que incluya a comunistas y a liberales.

La tarea de Mijaíl Prójorov consistirá en convencer a los electores potenciales de que vayan a votar. Es importante señalar que el multimillonario cuenta con la ayuda del presidente Medvédev, que ha declarado en varias ocasiones su apoyo a este partido. Esta señal está destinada sobre todo a las comisiones electorales y a los responsables regionales, a los cuales el presidente ha enviado el siguiente mensaje:“¡No pongan pegas a Causa Justa!”

La experiencia en política real demuestra que en Rusia cualquier partido puede ingresar en la Duma, en caso de que cuente con ayuda desde arriba. En 1999 este esquema funcionó con la Unión de las Fuerzas de Derecha, que consiguió el 8,52% de los escaños. En 2007, un 7,8% de los electores votaron a Rusia Justa, surgida literalmente de la nada. Este el es resultado que puede esperar Prójorov y su Causa Justa, aunque también es verdad que no le hace falta más.

La quinta rueda del carro


Sin embargo, ciertas facciones como la ya citada Rusia Justa parece que van a quedar fuera de la Duma. Serguéi Mirónov es el principal dirigente y ha perdido la confianza de los líderes estatales. Su partido es de orientación socialdemócrata y era necesario en la Duma cuando Rusia Unida desempeñaba un papel más conservador de derechas. Por otra parte, Rusia Justa estaba destinada a frenar a largo plazo al Partido Comunista, y ha sido incapaz de hacerlo. Todo indica a que el partido de Mirónov no entre en la Duma Estatal. Sería la quinta rueda del carro. Por su parte, Rusia Unida estará encantada de exhibir la bandera socialdemócrata, y sus miembros están dispuestos a presentarse como ardientes defensores de la justicia social.

En cualquier caso, un simple cálculo demuestra que no habrá sitio para Rusia Justa. La cámara baja cuenta con un total de 450 escaños. Alrededor de dos tercios, es decir unos 300, estarán ocupados por Rusia Unida. Causa Justa puede obtener unos 30-40 escaños. Además, aún quedan el Partido Comunista y el Partido Demócrata Liberal, que se supone que van a mantener sus posiciones ya que disponen de un electorado de base, que no va a desaparecer por arte de magia.

La oposición, destrozada desde el principio


El Partido Comunista, debido a su nombre e ideología, puede contar con la adhesión de un cierto porcentaje de electores. La baza del Partido Demócrata Liberal es el carisma de su líder, el populista, demagogo y brillante orador Vladímir Zhirinovski, que posee un don especial para recoger los votos-protesta, convertirlos en escaños y mantener luego una línea política de apoyo incondicional al poder. En realidad, es ésa la función de Zhirinovski y de su Partido Demócrata Liberal. El Kremlin y la Casa Blanca no pueden permitir que el voto-protesta vaya a parar a manos de algún político incontrolable y de un partido imprevisible. De hecho, este tipo de jugadores ni siquiera han sido autorizados a presentar sus candidaturas.

La verdadera oposición ha sido liquidada desde las fases preliminares, cuando las autoridades se han negado a registrar nuevos partidos, independientemente de su orientación: derechas, izquierdas, nacionalistas o pro-occidentales. La última víctima ha sido el Partido de la Libertad del Pueblo, dirigido por antiguos altos cargos, como el exprimer ministro Mijaíl Kasiánov o el exviceprimer ministro Borís Nemtsov, entre otros.

Lo cierto es que aunque hubieran sido admitidos sus oportunidades de éxito eran más bien escasas, del orden de un error estadístico. Aún así, los dirigentes estatales no están dispuestos a correr el mínimo riesgo y quieren un parlamento manipulable y totalmente controlado. Así será. La sustitución de Mirónov por Prójorov y de Rusia Justa por Causa Justa no cambiará nada en este sentido.

Nikolái Troitsky es el observador político de Ria Novosti

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